En un partido decisivo, la presión alta puede hacer que un jugador cometa un penal o pierda la cabeza. En tu cuerpo pasa lo mismo: la hipertensión arterial actúa como un rival durísimo que destruye lentamente los pequeños vasos sanguíneos del riñón (los glomérulos)
Por: Dra. Karen Courville, FACP, SNI, GNI-CSS

La Dra. Karen Courville es egresada de la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá. Realizó estudios en Medicina Interna y Nefrología en el Complejo Hospitalario Dr. Arnulfo A. Madrid. Tiene un Fellow en Investigación Renal del Instituto Mario Negri en Bérgamo, Italia. Investigadora del Instituto de Ciencias Médicas de Las Tablas. Miembro del Sistema Nacional de Investigación (SNI)
El Mundial de Fútbol ya está aquí. Las emociones están a flor de piel, las pantallas se encienden y las reuniones con amigos no se hacen esperar. Todos queremos que nuestra selección favorita lo dé todo en la cancha y levante la copa. Pero, ¿te has puesto a pensar en el equipo que juega las 24 horas del día dentro de ti?
En el campeonato de tu vida, tus riñones son los mediocampistas defensivos estrella: esos jugadores que no siempre se llevan los reflectores o los aplausos de la tribuna, pero que recuperan balones, limpian el juego (filtrando las toxinas de la sangre) y mantienen el equilibrio perfecto para que todo el cuerpo funcione. ¡Si ellos fallan, nos golean!
Para que tu equipo sea el verdadero ganador en este Mundial, te dejamos la estrategia táctica para cuidar tus riñones y evitar la tarjeta roja:
1. Maneja la «presión» del partido (y tómate tus medicamentos)

En un partido decisivo, la presión alta puede hacer que un jugador cometa un penal o pierda la cabeza. En tu cuerpo pasa lo mismo: la hipertensión arterial actúa como un rival durísimo que destruye lentamente los pequeños vasos sanguíneos del riñón (los glomérulos).
- La jugada maestra: Si ya tienes un diagnóstico de presión alta, tu director técnico (tu médico) te habrá asignado una estrategia con medicamentos para la presión. No te saltes ninguna dosis, ni te confíes porque «te sientes bien». Tómate tus pastillas todos los días a la misma hora para mantener el marcador bajo control (idealmente menos de 120/80 mmHg). ¡La adherencia al tratamiento es tu mejor defensa!
2. Peso y dieta: ¡Cuidado con los fueras de línea!
Los días de partido se prestan para abusar de las alitas, las papitas, la comida rápida y los embutidos. Estos alimentos procesados son «bombas» de sodio y conservantes aditivos que sobrecargan el laboratorio de tus riñones.
- La jugada maestra: Dile adiós al exceso de sal (quita el salero de la mesa) y equilibra tu plato al estilo de la dieta DASH: que la mitad de tu plato mundialista tenga vegetales y frutas. Mantener una dieta equilibrada protege a tus filtros de trabajar tiempo extra innecesario.
3. Tarjeta roja a la obesidad: ¡A mover el esqueleto!
El sobrepeso y la obesidad actúan como jugar un partido con un chaleco de plomo; aumentan la presión intraglomerular (la presión dentro del riñón) y abren la puerta a la diabetes tipo 2, la causa número uno de insuficiencia renal en el mundo. El sedentarismo te deja fuera de la alineación titular.
- La jugada maestra: El ejercicio es tu mejor entrenamiento. Intenta hacer al menos 150 minutos a la semana de actividad física moderada (caminar rápido, bailar o andar en bici). El músculo es un órgano metabólico que te ayudará a quemar grasa y a estabilizar el azúcar. ¡Muévete antes o después de los partidos!
4. Hidratación inteligente: El «Agua de la Victoria»

Tus riñones necesitan agua para eliminar las toxinas y los desechos del cuerpo a través de la orina. Durante el Mundial, es muy común reemplazar el agua por bebidas azucaradas, refrescos o exceso de alcohol, lo cual deshidrata y estresa el tejido renal.
- La jugada maestra: Mantén una hidratación constante de 1.5 a 2 litros de agua simple al día. Si estás gritando los goles bajo el sol o en un ambiente caluroso, no esperes a tener sed; ten siempre tu botella de agua a la mano. El agua limpia el juego y asegura que tus riñones sigan filtrando al 100%.
El Silbatazo Final
Recuerda que la enfermedad renal es un «enemigo silencioso» que casi no da síntomas en sus etapas iniciales. No esperes a ir perdiendo 3-0 en el segundo tiempo. Haz un espacio en tu agenda mundialista para un chequeo anual con tu médico de cabecera; dos exámenes sencillos y económicos (la creatinina en sangre y el examen general de orina) te dirán exactamente cómo va tu marcador de salud.
¡En este Mundial, celebra con pasión, come saludable, muévete y cuida tus filtros vitales! Haz que tu cuerpo levante la copa de la salud.

Por: Dra. Karen Courville, FACP, SNI, GNI-CSS

