Tiempo sin fin, libro de cuentos del escritor panameño Enrique Jaramillo Levi, será presentado este martes 18 de agosto, en la Embajada de México en Panamá, a las 6:00 pm, por la escritora y editora Silvia Fernández Risco. La obra es editada por la Universidad Autónoma Metropolitana, bajo la rectoría del Dr.Gustavo Pacheco López. En adelanto a esta presentación, presentamos el prólogo del libro, autoría de la Dra. Araceli Soní Soto e invitamos a estar presentes en este encuentro con las letras universales del reconocido escritor
Por: Araceli Soní Soto
La autora es doctora en Letras Modernas con especialidad en Hermenéutica y Literatura, maestra en Letras Iberoamericanas; profesora de licenciatura y de posgrado, así como investigadora en la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco.
La Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, publica en la presente edición el compendio número 42 de relatos breves del panameño Enrique Jaramillo Levi (Colón, Panamá, 1944), titulado Tiempo sin fin (2026).
Este revela la madurez artística del colonense dentro de su propia concepción del género: el desafío de las convenciones de lo que comúnmente se espera al acceder a un libro de cuentos, lo cual dota de originalidad a su obra, ampliamente reconocida por la crítica especializada.
La primera de sus publicaciones de cuentos fue Catalepsia (Panamá,1965); las últimas: Seducciones y otros desvaríos (Panamá, 2023); Urdimbres (Málaga, España, 2023); y La verdad sea dicha y otras mentiras verdaderas, (Granada, España, 2023).
Además de la muy fecunda producción de relatos breves, Jaramillo Levi ha dado a luz libros de poesía, de ensayo, de obras de teatro y numerosas antologías de cuento y poesía mexicanas y panameñas entre 1971 y 2023. Ha sido profesor universitario en algunas instituciones, entre ellas, la Universidad Autónoma Metropolitana, plantel Iztapalapa.
Fue fundador del Diplomado en Creación Literaria en la Universidad Tecnológica de Panamá y de importantes premios. Estas actividades estimularon la creación literaria que dieron lugar al surgimiento de muchas escritoras y escritores de su natal Panamá.
Es, además, un asiduo escritor de artículos periodísticos y se ha desempeñado como editor de multitud de obras panameñas y como director de la revista literaria Maga.
De su pródiga producción de libros de cuento sobresalen: Duplicaciones (Joaquín Mortiz, México, 1973), con cinco ediciones a esta fecha; Caracol y otros cuentos (Alfaguara, México, 2002); Luminoso tiempo gris (Madrid, 2002); En un instante y otras eternidades (Panamá 2006); Todo es nuevo bajo el sol (Guatemala, 2007); Secreto a voces (Costa Rica, 2008); Justicia poética (Costa Rica, 2008); Escrito está (Guatemala, 2010); Con fondo de lluvia (Costa Rica, 2012), entre otros.
Las historias de Jaramillo Levi se han incluido en numerosas antologías de cuento centroamericano e hispanoamericano. Estas últimas con estudios sobre la narrativa breve de conocidos e importantes escritores, tales como Juan Rulfo, Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, Sergio Pitol, entre muchos más.

Varios de sus relatos se han traducido al inglés y se compilaron en dos libros: Duplications and Other Stories y The Shadow; algunos de sus cuentos se tradujeron al alemán, al polaco, al portugués, al francés y al húngaro.
Ha publicado en Estados Unidos, España, Argentina, Venezuela, El Salvador, Guatemala, México y, por supuesto, en Panamá. Esto significa que su obra cuentística está trascendiendo el entorno latinoamericano y que cada vez más se amplía su difusión en el ámbito internacional.
Asimismo, la producción literaria del panameño ha sido ampliamente estudiada: se han publicado abundantes libros colectivos y algunos individuales.
Entre ellos están: Trama y urdimbre (2024);Habitar la escritura (2019); De Duplicaciones (1973) a Inmersiones (2019); Conductividades posmodernas en la obra de Enrique Jaramillo Levi (2012); Un lector y un escritor tras el enigma: la narrativa de Enrique Jaramillo Levi (2010); La estructura detrás de las historias. Coordenadas de la cuentística de Enrique Jaramillo Levi (2006); La mirada oblicua: voces, siluetas y texturas en Duplicaciones de Enrique Jaramillo Levi (2003); La confabulación creativa de Enrique Jaramillo Levi (2000); Referencias cruzadas: entrevistas al escritor panameño Enrique Jaramillo Levi (1999); Inventario crítico: Duplicaciones y Tocar fondo (1998): Critical Perspectives in Enrique Jaramillo Levi’s Work (1994); Mar de fondo: 10 breves estudios en torno a la obra de Enrique Jaramillo Levi (1992); Puertas y ventanas: acercamientos a la obra de Enrique Jaramillo Levi (1990). Tiempo sin fin (2026) incluye 49 relatos divididos en dos secciones: “Tiempo sin fin” y “Popurrí de metaficciones”.
La primera abarca una acentuada heterogeneidad temática y estilística, rasgo de casi todos los libros del escritor, en los cuales ha cultivado el realismo, lo fantástico, el erotismo, lo onírico, lo metafísico, lo escatológico, la ciencia ficción, el absurdo, la metaescritura, entre otros.
En esta edición prevalecen algunos de estos rasgos genéricos en variadas historias, muchas de ellas aberrantes, alejadas de la normalidad, anómalas y muy crudas.
El absurdo de sus relatos exhibe lo que yace en el inconsciente de la naturaleza humana y los actos terribles atentan contra el yo impuesto por la cultura, pues la literatura también recrea la irreflexibilidad, las perversiones y las flaquezas de los hombres y las mujeres.

En el cuento “La vasija” ocurre algo ilógico, narra detenidamente cómo una perra escarba la tierra hasta descubrir una vasija que al personaje le parece reconocer, mientras observa la actividad del animal. El hombre revienta el cierre del recipiente y se da cuenta sorprendido de una horrible situación: lo que yace en la vasija es la cabeza de la vecina apenas desaparecida. Hasta antes de este momento, el texto había sumergido al lector en una bien lograda atmósfera de suspenso que cesa al conocer el contenido de la vasija.
No obstante, el final es absurdo e inesperado, ya que la vecina es la propia madre del personaje y es este quien la asesinó. El absurdo, corriente artística inspirada en el surrealismo, se manifiesta en cuentos también humorísticos como “La bicicleta loca”.
En este, el personaje es un ladronzuelo que roba una bicicleta en la que pasa muchas horas de su tiempo, hasta que el artefacto se rebela: opone resistencia para conducirlo, tira del asiento a su conductor y no le obedece en lo más mínimo. “Montarla era como subirse a un toro enloquecido”, dice el relato. Bernabé Ardines, el personaje, decide donarla a un chico huérfano en un hospicio quien, sin problema alguno, la conduce. Bernabé, iracundo, se las ingenia para robarla de nuevo, pero la bici enfurecida, lo lanza por los aires, rompiéndose la columna.
La historia denuncia una situación social al exhibir la condición socioeconómica de los personajes, mientras la bicicleta se constituye en un símbolo de la justicia. “La graduación” recrea un acontecimiento un tanto absurdo e inesperado. Inicia con la descripción del entusiasmo de Laureano, un aprendiz de cantante, quien mano a mano con “El gran Caruso” debuta en su graduación. Llueven los aplausos, las aclamaciones y, para sorpresa del protagonista, el público corea su nombre. Sale del escenario y, a pesar de la ovación, nunca regresa, debido no a que despierta de su sueño, sino porque murió dormido a causa de una descarga de felicidad.
En muchos de estos cuentos pueden coexistir lo fantástico, el erotismo, lo cotidiano, lo metafísico. En “Tiempo sin fin”, el cual da título al libro, lo fantástico alterna con varios de estos rasgos. Comienza con un acontecimiento un tanto frívolo: la preocupación por la belleza y la apariencia del personaje femenino, que, al verse en el espejo, descubre que no está su imagen. Este suceso inexplicable da lugar a otros ya que una extraña figura se meta en la cama de la mujer succionándole la sangre “en un sensualísimo tiempo sin tiempo que parece nunca jamás tener fin”.
En otra narración, “Zumbidos”, se combina el horror, lo escatológico, lo fantástico y lo cotidiano. El personaje sale al patio a caminar para evitar la pesadez del cuerpo tras estar sentado escribiendo, en medio de una atmósfera desesperante por el insistente zumbido de las moscas que nunca para.
El zumbido se incrementa a medida que las moscas se multiplican, a pesar del caminar cada vez más rápido del personaje para ahuyentarlas.
El protagonista, agotado, supone que vive una pesadilla, de la cual, por voluntad propia, despertará. Imagina, de igual manera, que atrae a las moscas porque huele mal, debido a que la gripa y la alta temperatura le han impedido bañarse. Finalmente, esclarece su situación: hiede a podrido porque está muerto.
El empleo de la segunda persona en este relato incide en los efectos estéticos de los lectores, quienes experimentarán la misma desesperación que el personaje ante el creciente e interminable zumbido de las moscas.
Accedemos también, en este bloque, a historias con estilos radicalmente distintos a los anteriores, por ejemplo, las que recrean la nostalgia de los amores perdidos, los recuerdos y la memoria de lo irrecuperable.
En “Karla Yolanda”, el escritor juega con la imposibilidad del amor. El narrador reflexiona en torno a si su enamoramiento es producto de su imaginación o algo real, ya que únicamente vio al objeto de su amor en una ocasión, aunque las evidencias le confirman que no fue un invento.
Hay historias que se concentran en asuntos cotidianos que por momentos parecieran exiguos, pero que desnudan las formas en que los humanos nos relacionamos con los otros en nuestro paso por el mundo. Otras se concentran en las supersticiones, lo sobrenatural y la ciencia ficción. En este último caso se halla el cuento “Ante el congreso”: los alienígenas secuestran al protagonista en una de sus naves (un ovni).
Los extraterrestres igualan su apariencia física a la de ellos y para devolverle su aspecto humano, el personaje debe declarar ante el Congreso norteamericano. Se presenta, lo apresan e intercede para que los alienígenas se reconozcan como parte del universo, con lo cual estos le devuelven su apariencia. Este relato fantástico, aunque de manera velada, pone de relieve la demanda de los grupos excluidos para lograr su inclusión.
En el segundo bloque se agrupan los relatos metaficcionales, un rasgo insistente en la obra de Jaramillo Levi, quien en América Latina ha destacado por su destreza en la recreación de la escritura de cuentos: los procedimientos para escribirlos, los motivos de su inspiración, sus técnicas, lo cual combina con otras temáticas.

En varias narraciones de esta sección, el escritor teoriza, reflexiona e incursiona en su gestación, en el proceso creativo, ya sea en relatos íntegros o de manera colateral. Su fascinación por la escritura se pone en evidencia tanto por los 60 años que ha dedicado al oficio, como por el abordaje del tema no solo en sus cuentos, sino también en sus poemas.
Al respecto, el teórico chileno Fernando Burgos cita lo que dice el escritor: “Dejar de escribir extirpa el alma de la existencia, como sugiere el poema ‘No me pidan eso’ de Jaramillo Levi. Sería una manera de estar en el mundo sin ser” (2010: 23).
Los fundamentos del quehacer literario del panameño se explicitan en el “Preámbulo” de esta edición: “Soy muy aficionado a la escritura automática que practicaban los escritores surrealistas de principios del siglo xx”, asunto que se describe en algunos relatos. Parece difícil concebir que la creación literaria del escritor provenga del inconsciente en el sentido planteado por los surrealistas, ya que en sus cuentos se advierte una articulación bien lograda entre sus componentes, el uso de variados recursos estilísticos, múltiples líneas argumentales, técnicas innovadoras, lo que contradice la ausencia de automatismo.
En el Manifiesto surrealista de 1924, André Breton, en el capítulo “Secretos del arte mágico surrealista” resumió lo siguiente: “Escribid aprisa, sin un tema preconcebido, lo bastante aprisa para no retener ni sentir la tentación de releeros […] seguid todo el rato que queráis” (Durozoi, 1974: 95). Con base en lo antes dicho conviene observar en qué consiste el proceso de gestación creativa de Jaramillo Levi, cuyas claves se hallan en los relatos que abordan como tema la escritura.
En “Las palabras y sus mañas”, las palabras son el personaje: se expresan al modo de un narrador en primera persona: “Las palabras tenemos a veces formas sinuosas de organizarnos sin que detrás haya voluntad humana alguna. Vamos apareciendo una a una en las sombras mientras el escritor reposa. O mientras sueña o nos sueña”.
Las palabras obedecen a gestos, a deseos inconscientes y van tomando forma de acuerdo con la voluntad del escritor. Son también los gérmenes en la búsqueda de la expresión, actúan como si fueran el doble de su creador, quien, sumido en su letargo, no logra formular una idea. El relato, además de insistir en la escritura automática, alude al proceso creativo de su mentor: el propio Jaramillo Levi.
En esta se observa lo que Fernando Burgos (2010: 23) advirtió: la escritura de Jaramillo solo se puede entender a partir de una concepción iconoclasta en el territorio fronterizo de la escritura, es decir, en la recreación del “puro proceso”.
El propio texto lo confirma: “Este mismo cuento, en cambio, poco a poco avanza… Va naciendo”. Alude asimismo al esfuerzo: vencer los silencios que castran, los no-textos, discernir las dudas, la incertidumbre.
Fátima Nogueira y Burgos (2012: 68) piensan que la metaescritura de Jaramillo Levi manifiesta la conciencia de una creación que sanciona la egolatría del escritor. La añoranza, el olvido y la melancolía se combinan en el cuento metaescritural, “Despedida”.
El narrador escribe para sí mismo, para no olvidar y rinde homenaje a las palabras: “la vida que se fue solamente la palabra es capaz de preservarla”, dice el texto. Aquí se recurre a la intertextualidad introduciendo una frase de Francisco de Quevedo para expresar la imposibilidad de que su amada acceda a sus pensamientos y menos aun cuando sea polvo, “polvo enamorado”.
En este relato, el tono poético es nostálgico, se advierte sincero, como si se tratara de una experiencia vivencial trasladada a la ficción con el cometido de tocar las fibras más sensibles del lector. “Sobre la marcha” es otro relato metaescritural sin duda autobiográfico.
Consiste en la elucidación técnica del método que sigue Jaramillo Levi en su quehacer literario: la escritura automática, según la practicaron los surrealistas a quienes menciona y con quienes coincide. El texto adquiere el carácter de una explicación al modo de un artículo de opinión combinado con lenguaje coloquial, cuya virtud es, primero, delimitar el concepto; después, explicar la forma específica de su ejecución, mediante un discurso persuasivo.
Aquí se alude con mayor detalle a la concepción de la escritura automática. No se trata exclusivamente de atender los dictados del inconsciente, sino que exige “tener en mente lo esencial de una historia”, ordenar las palabras, conocer la gramática, ejercer la creatividad.
En este texto Jaramillo Levi se convierte en un personaje, quien a la vez es un narrador creado por el mismo escritor. Dentro del tono del relato, el personaje afirma de manera contundente ante los lectores que lo que leen, sin lugar a duda, es un cuento y los reta a que demuestren lo contrario. De manera similar, en “Un cuento como este” también con insinuaciones autobiográficas, se insiste en la escritura automática, aunque se establece una comparación con otros procedimientos.
Aquí resalta que lo más importante para el escritor es el disfrute, la experiencia estética del goce, antes que los métodos. “No está mal” es otro relato de este género, cuyo escenario es una sesión de taller de cuento. La voz es la de un estudiante, quien no logra elaborar una buena historia. La discusión en el aula versa sobre el argumento, la solidez de los personajes, los objetivos y la libertad para expresarse. El texto concluye cuando el profesor recomienda al personaje leer los cuentos de metaficción de Jaramillo Levi, con el fin de que el estudiante progrese en su escritura.
En “Peor es nada”, el narrador omnisciente relata que un personaje imagina románticos paseos con su pareja, los que describe en unas cuantas líneas. El protagonista pretende que sus experiencias se conviertan en algo realmente significativo; piensa que lo que se puede imaginar se puede hacer, por lo cual sin mayor dilación se pone a escribir. El personaje está consciente de la ausencia de historia, de ambiente, de protagonistas y, a pesar de esto, afirma de manera categórica que lo que escribe es un auténtico cuento; afirmación que paradójicamente revela sus dudas. Una vez más, el relato recrea lo que pudiera ser el proceso de creación, la conciencia de lo infecundo y lo empobrecido
En el último cuento de esta sección: “Eso quise”, el escritor de Tiempo sin fin deja en claro un rasgo fundamental de su estética: plasmar algo significativo con una mínima extensión; algo “que no se desvaneciera ante el primer embate de un tiempo siempre en marcha […] devorándose los segundos”. Solo que en la quinta línea de las once que contiene, el texto afirma: “pero hete aquí que no hay tal historia” y, en efecto, lo que leemos es el relato de su idea, de la búsqueda de algo trascendente en el flujo temporal.
Destaca en este minicuento la expresión poética del tiempo en el intento de retener lo significativo. Tal y como ocurre en gran parte de los cuentos metaficticios de este libro, los contenidos persuaden a los lectores para que esas historias, aparentemente inacabadas, abiertas y poco convencionales, se consideren como minificciones con valores artísticos y estéticos.
La metaescritura es un tópico importante en Tiempo sin fin, pues además de su presencia en los cuentos ya comentados se aborda en otros, tales como “La tarea”, “Ángel”, “Mal tiempo”, “Historia verídica”, “Conflictos”, lo cual constata la obsesión de Jaramillo Levi por la escritura.

Fuentes consultadas:
- Burgos, F., (2010). “La escritura como devenir en la obra de Enrique Jaramillo Levi”. En: Del oficio de escribir como arte y destino.
- Memoria de 50 años de escritura: Congreso Internacional en torno a los aportes de la obra literaria de Enrique Jaramillo Levi. Panamá: Universidad Tecnológica de Panamá.
- Durozoi, G y B. Lecherbonnier (1974). El surrealismo. Madrid: Guadarrama.
- Nogueira, F., Burgos, F. (2012). Conductividades posmodernas en la obra de Enrique Jaramillo Levi. Panamá: Universidad Tecnológica de Panamá.
Por: Araceli Soní Soto

