Expo ConCiencia Panamá 2026: Innovación, divulgación y reconocimientos a la ciencia local

septiembre 28, 2026
Durante el evento se hizo entrega de reconocimientos a investigadores en ciencias sociales por su aporte a la generación de evidencia para las políticas públicas del país

Por: Sherly Díaz

Sherly Díaz es periodista, experta en Economía, docente y editora

El Centro de Convenciones de Ciudad del Saber fue la sede de la cuarta edición de Expo ConCiencia 2026, una actividad que forma parte del evento internacional Noche Iberoamericana de l@s Investigador@s, cuyo objetivo es estrechar lazos entre la ciencia, la investigación y el conocimiento de la población.

Esta actividad es promovida por la Organización de Estados Iberomericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI). Este año en Panamá, se organizó bajo el concepto “Ciencias que construyen sociedad”.

La jornada reunió a más de 40 investigadores, docentes y ponentes, distribuidos en el recinto ferial, los salones interactivos y el circuito de tech talks. Se estimó la asistencia de más de 900 personas, incluyendo delegaciones y más de 170 estudiantes universitarios de distintas facultades.

Durante el evento se hizo entrega de reconocimientos a investigadores en ciencias sociales por su aporte a la generación de evidencia para las políticas públicas del país. Ellos son: Rubén Collantes, del Instituto de Innovación Agropecuaria de Panamá (Idiap); Aura López, del Centro de Investigación Educativa (Ciedu); Tomás Mendizábal y Samuel Robles, del Centro de Investigaciones Históricas, Antropológicas y Culturales (Cihac AIP); Eugenia Rodríguez Blanco, del Centro Internacional de Estudios Políticos y Sociales (Cieps); la antropóloga Guillermina De Gracia, del Centro Regional Universitario de Coclé de la Universidad de Panamá y el sacerdote, sociólogo y académico Jorge Sarsaneda.

Sherryl Girón, responsable de proyecto de la OEI ,explicó que para la edición actual- que se llevó a cabo el pasado 25 de septiembre, – se buscaba replantear la percepción común sobre el trabajo científico, cuestionando la noción de que investigar se limita únicamente a laboratorios o equipos especializados.

Al reflexionar sobre la importancia de comprender la condición humana y las estructuras sociales, la organización decidió otorgar el papel protagónico a las ciencias sociales, un área a menudo relegada dentro del panorama investigativo. Con este enfoque, el evento pretendía otorgar a estas disciplinas la relevancia y la visibilidad que tradicionalmente les han sido ajenas, sostuvo Girón.

Aunque el tema central gira alrededor de las ciencias sociales, la feria albergó más de 100 investigaciones de diversas áreas del conocimiento.

Ante la restricción logística de solo poder admitir a 100 participantes seleccionados por un jurado evaluador, se implementó una estrategia complementaria mediante la creación de una revista científica.

Esta plataforma paralela busca dar salida y difusión a todos aquellos proyectos que no pudieron ser acogidos de forma presencial por limitaciones de infraestructura, expandiendo su alcance hacia toda Iberoamérica.

Por su parte, el Dr. Eduardo Ortega Barría, secretario general de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt) dijo que el lema «Ciencias que construyen sociedad», destaca el papel fundamental de las ciencias sociales, a la par de las ciencias naturales, la tecnología o la medicina.

Dr. Eduardo Ortega Barría

Comprender quiénes somos, cómo nos relacionamos y qué retos enfrentamos resulta imprescindible para el diseño de políticas públicas basadas en información, análisis y evidencia sólida antes de transformar la realidad, agregó.

El Dr. Ortega indicó que desde la Senacyt reitera el compromiso de continuar fortaleciendo el ecosistema científico nacional e impulsando una investigación profundamente conectada con las necesidades y aspiraciones de Panamá.

Alternativa proteica

Entre los proyectos presentados en la feria destaca el del colegio Balboa Academy, desarrollado por los estudiantes Santiago Mosquera, Miguel Colón y Sofía Nordtveit.

El objetivo de su investigación fue hallar una fuente de proteína sostenible para el consumo humano que sirva como alternativa a la carne, reduciendo así la contaminación y el impacto ambiental generados por la ganadería. Como equipo, decidieron utilizar el Zophobas morio, un escarabajo de la familia Tenebrionidae cuyas larvas se conocen comúnmente como «gusano rey» o «gusano de la harina».

El desarrollo de la propuesta tomó alrededor de seis meses. Durante los primeros tres, los estudiantes se dedicaron a recolectar y criar larvas, escarabajos y pupas. El tiempo restante se destinó a la fase experimental: la elaboración de galletas enriquecidas con harina de larva como fuente proteica.

Para llevar a cabo el estudio, prepararon galletas con proteína vegetal en polvo, con harina de Zophobas morio y galletas convencionales. Posteriormente, realizaron una prueba a ciegas con 20 consumidores vendados, cuyo propósito era evaluar la textura y el sabor.

Los resultados revelaron que, aunque la textura de las galletas fue el aspecto menos favorable para los participantes, el sabor tuvo una buena aceptación. De este modo, el experimento demostró que la harina de Zophobas morio puede incorporarse en los alimentos sin alterar drásticamente sus cualidades sensoriales, confirmando la viabilidad de añadir proteínas de insectos a productos de consumo diario —como pastas o galletas— para mejorar la nutrición e incrementar el aporte proteico.

Potencial antimicrobiano de un alga roja

Otro de los proyectos presentados en la feria fue ´Potencial antimicrobiano de una bacteria marina del género Zooshikella aislada de una alga roja´, llevado a cabo por las estudiantes Ángela Zamorano y Stephany Hay, bajo la asesoría de la docente Claudia Massiel Pérez.

Ángela Zamorano —estudiante del Departamento de Genética y Biología Molecular de la Facultad de Ciencias Naturales, Exactas y Tecnología de la Universidad de Panamá e investigadora de su Centro de Investigación de Criobiología— explicó que la elección de las algas rojas responde a su relevancia biotecnológica y ecológica en el ecosistema marino.

En particular, las macroalgas rojas del orden Gracilariales albergan en sus talos bacterias marinas asociadas con capacidad para producir compuestos antimicrobianos. Por ello, este estudio resulta fundamental para profundizar en la microbiota de estas algas en el Caribe panameño e identificar cepas de interés científico e industrial.

Hasta la fecha, se ha logrado aislar bacterias marinas asociadas a esta macroalga e identificar cinco géneros predominantes: Zooshikella, Pseudoalteromonas, Micrococcus, Kytococcus y Rhodococcus.

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Activamente, los investigadores evalúan el potencial antimicrobiano aislando la bacteria del género Zooshikella. Asimismo, se cuenta con los primeros resultados preliminares sobre la caracterización, cultivo, purificación e identificación en laboratorio de los géneros antes citados.

Agricultura vertical

Con el fin de ofrecer una alternativa para el cultivo en zonas urbanas bajo ambientes controlados mediante sistemas hidropónicos NFT (Nutrient Film Technique o técnica de película de nutrientes), se desarrolla el proyecto ´Evaluación integral de Sistema de Agricultura Vertical en Ambiente Controlado como alternativa sostenible para optimizar la productividad, la calidad nutricional y la inocuidad en cultivo intensivo de Kale (Brassica oleracea var. sabellica)´.

Juan Paulino, estudiante de tesis de la licenciatura en Seguridad Alimentaria y Nutricional en la Facultad de Biociencias y Salud Pública de la Universidad de Las Américas (Udelas), explicó que esta investigación se lleva a cabo en conjunto con el Instituto de Investigación Agropecuaria de Panamá (IDIAP). Además, cuenta con el financiamiento de Fontagro y del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).

“Lo que estamos haciendo es reducir el tiempo de crecimiento de las plantas de 60 días a aproximadamente 35 días, aplicando fotoperíodos de 18 horas e inyecciones de CO₂ en nuestro laboratorio”, comentó Paulino.

La investigación se ejecuta en un laboratorio experimental de agricultura vertical en ambiente controlado de unos 50 metros cuadrados, el cual está dividido en dos áreas funcionales: una destinada principalmente a la producción y otra orientada a la capacitación del personal y la ejecución de tareas técnicas vinculadas al manejo del sistema.

El área de producción, que constituye el espacio principal, cuenta con un semillero dividido en una zona de oscuridad y otra equipada con iluminación LED, además de tres módulos verticales de cultivo bajo ambiente controlado.

“Hasta el momento, hemos obtenido resultados preliminares en el aspecto nutricional, los cuales se compararán con sistemas tradicionales e hidropónicos que no están en ambiente controlado”, añadió Paulino.

Actualmente se encuentra en desarrollo una segunda ronda experimental, la cual permitirá complementar los datos obtenidos y fortalecer la evaluación integral de este sistema.

En esta investigación también participan el Dr. Javier Pitty, del Idiap, la magíster Milagros Vaña, de la Udelas, así como María Osses y Giscelle Guardia; esta última, otra estudiante tesista responsable de la evaluación nutricional.

Museo del Lídice de Capira

Uno de los proyectos expuestos en la feria fue la propuesta para la creación del primer museo histórico del distrito de Capira, impulsada por un grupo de residentes e investigadores locales.

Vannie Arrocha, investigadora, escritora e integrante del comité, reveló que en esta iniciativa —denominada Museo de Lídice y la Cultura Capireña— participan nueve personas, entre las que destacan Susana Lorenzo y Rodolfo Jaén.

Se trata de un proyecto que surge desde la propia comunidad. Aunque gran parte de la población cree que la historia de Capira es reciente —de apenas 177 años—, Arrocha enfatiza que en realidad es milenaria.

Como muestra de ello, durante la feria se recreó el estudio paleoecológico y arqueológico realizado por Dolores Piperno, científica emérita del Smithsonian, en Monte Oscuro (Cermeño).

Dicha investigación revela que la agricultura en Capira se practica desde hace unos 7,000 años, siendo el maíz y el zapallo los primeros cultivos registrados. En ese contexto, también se expusieron muestras de plantas que datan de la época geológica del Holoceno.

Asimismo, representaron sobre una batea la riqueza del suelo capireño, el cual alberga a 10 metros de profundidad fitolitos y polen que conservan valiosa información milenaria.

“Esto significa para nosotros el descubrimiento de nuestra propia historia y de nuestra tierra”, comentó Arrocha.

El museo proyecta abrir sus puertas en la capilla del Niño Jesús de Praga, ubicada en Lídice de Capira.

Calidad del aire en Cerro Patacón

La Universidad Tecnológica de Panamá (UTP) también participó en el recinto ferial, en donde presentó su propuesta para evaluar la calidad del aire en las comunidades aledañas a Cerro Patacón, principal vertedero y relleno sanitario de Panamá. La investigación cuenta con la asesoría de la profesora Franchesca González.

Marlon Torres, estudiante de Ingeniería Ambiental de la UTP, destacó el carácter innovador del estudio, señalando que no existen antecedentes de este tipo en Panamá y que para su desarrollo se utilizará el laboratorio de aire de dicha casa de estudios.

Por su parte, Roxana Salazar, también estudiante de la carrera, explicó que el objetivo central es medir los contaminantes emitidos en Cerro Patacón para establecer una línea base de investigación.

“Hay múltiples ambientes afectados, como el suelo, el agua y el aire; la población sabe que existe contaminación, pero desconoce con precisión de qué tipo”, señaló Salazar.

El objetivo de la investigación es brindar información, orientar a la comunidad y contribuir a la búsqueda de soluciones.

Expo ConCiencia 2026 contó con la participación de más de 20 instituciones vinculadas al ecosistema científico, educativo y académico, entre ellas el Ministerio de Educación, CIEPS,  CIEDU,  Instituto Nacional de Investigaciones Científicas Avanzadas en Tecnologías de Información y Comunicación (Indicatic), Ciudad del Saber, Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Alta Tecnología  (Indicasat AIP), Georgia Tech, Universidad del Istmo,  Instituto Panameño de Habilitación Especial, Edupan y la Senacyt.