Estudio con participación del STRI examina la historia de la viruela y de otras pandemias traídas a América

agosto 7, 2026
La científica de STRI, Nicole Smith-Guzmán, lleva muchos años estudiando los primeros asentamientos humanos en Panamá. Su contribución a este artículo incluyó perspectivas sobre la rica evidencia etnohistórica y arqueológica del Área Istmocolombiana. Crédito: Jorge Alemán, STRI
Un artículo reciente, publicado en el Journal of Anthropological Archaeology y coescrito por antropólogos y arqueólogos, incluyendo del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI), examina registros etnohistóricos y arqueológicos de toda América para comprender la naturaleza y magnitud de las epidemias

Por: Vanessa Crooks | STRI

Cuando los europeos llegaron por primera vez a América, trajeron consigo muchas enfermedades infecciosas que antes no existían en el continente.

Una de ellas fue la viruela, una enfermedad viral altamente contagiosa y mortal que se propagó rápidamente por poblaciones indígenas que aún no habían desarrollado defensas contra ella. Se considera una de las enfermedades más devastadoras introducidas en América, causando la muerte de entre 3 y 4 millones de personas.

Un artículo reciente, publicado en el Journal of Anthropological Archaeology y coescrito por antropólogos y arqueólogos, incluyendo del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI), examina registros etnohistóricos y arqueológicos de toda América para comprender la naturaleza y magnitud de las epidemias causadas por estas enfermedades, así como sus impactos, tanto biológicos como culturales, en las poblaciones indígenas.

Muchos indígenas murieron cuando los colonos llegaron a América, debido a enfermedades que los colonos trajeron a través del océano. Pero aún hay poca evidencia arqueológica disponible que nos ayude a entender cómo se propagó estas enfermedades y sus consecuencias.
Crédito: Theodor de Bry. Collectiones peregrinationum in Indiam Occidentalem et Indiam Orientalem. 1590–1692. Vol. 1, pp. 269 and 69

También pone de manifiesto algo desconcertante: a pesar de los múltiples relatos de muertes masivas y despoblación, no se han documentado enterramientos masivos o alterados que se hayan identificado como resultantes de viruela durante el periodo colonial, ni se han recuperado colecciones sustanciales de huesos, dientes o fragmentos esqueléticos en un solo lugar que puedan aportar más evidencia arqueológica.

«Las enfermedades son un fenómeno global, pero la evidencia de enfermedades epidémicas graves en América antes de la llegada europea es escasa», dice el autor principal, el bioarqueólogo histórico Alex Garcia-Putnam, profesor adjunto en el Departamento de Antropología y subdirector del Laboratorio de Identificación y Recuperación en Antropología Forense (F.A.I.R.) en la Universidad de New Hampshire.

De todas las enfermedades traídas por los colonos, la viruela —causada por el virus Variola major— fue la más impactante, tanto por lo fácil que se propagaba como por la cantidad de personas que morían por ello. La forma de mancuerna dentro del virión de viruela contiene el ADN viral. Crédito: CDC/ Dr. Fred Murphy; Sylvia Whitfield

La investigación de García-Putnam se centró inicialmente en los impactos de la propagación de enfermedades por colonos españoles en las poblaciones indígenas del Perú.

Pronto se expandió a otras poblaciones nativas durante el periodo colonial: las Grandes Llanuras centrales de América del Norte, el Pacífico noroeste, y América central y del Sur, incluyendo México, el istmo de Panamá y Perú. Invitó a la científica de STRI Nicole Smith-Guzmán, al bioarqueólogo de la Universidad de Nueva York Thomas Snyder, al antropólogo físico del Estado de Washington Guy Tasa y al arqueólogo de la Universidad de Kansas y ciudadano de la Nación Pawnee Carlton Shield Chief Gover, como coautores, por su amplio conocimiento del contexto arqueológico y etnohistórico que abarca una geografía amplia, para comprender mejor el impacto en diferentes poblaciones.

«No solo las enfermedades como agentes biológicos afectaban la salud de las personas. También eran cosas que ocurrían socialmente a su alrededor que podrían hacerles más vulnerables a las enfermedades», dice Smith-Guzmán.

«Esta investigación ayudaría a comprender mejor las complejidades y el impacto del colonialismo en las poblaciones de todo el continente».

Por ejemplo, el impacto del colonialismo español en Panamá, una zona de alto tráfico, y sus regiones circundantes está bien documentado. Relatos de colonos españoles como Pedrarias Dávila señalan que la viruela diezmó a la mayoría de las poblaciones indígenas; y en las historias orales del pueblo indígena Guna de Panamá, se menciona que las epidemias en curso jugaron un papel en su decisión de migrar desde tierra firme en la provincia de Darién hacia las islas del archipiélago de San Blas, en las costas caribeñas de Panamá.

Desde la peste bubónica, el VIH/SIDA, la pandemia de COVID-19, la Mpox y los brotes más recientes de Hantavirus y Ébola, las enfermedades han afectado históricamente la forma en que las personas viven, interactúan, viajan e incluso cambian costumbres y tradiciones para proteger su salud y prevenir la propagación. Crédito: Baltasar Jaime Martínez Compañón y Bujanda. Códice Trujillo del Perú. Ca. 1785. Vol. 2, placa 197. Cortesía de Patrimonio Nacional, Real Biblioteca II/344, estampa 197.

«Aunque tenían más de un lugar de residencia para aprovechar al máximo los recursos terrestres cuando pescaban o cazaban, y cambiaban la ubicación de sus asentamientos aproximadamente una vez por década, las historias orales de los Guna sí mencionan la llegada de las epidemias como un factor para trasladarse», explica la antropóloga social Mónica Martínez Mauri de la Universidad de Barcelona, quien no participó en este estudio.

Sin embargo, hay muy poca evidencia de enterramientos masivos o alterados relacionados con la epidemia de viruela encontrada en alguna de estas regiones.

«El entierro masivo no era un fenómeno desconocido para las sociedades indígenas antes de la llegada europea, debido a guerras u otros escenarios, pero las prácticas eurocristianas que se impusieron a las poblaciones indígenas pudieron haber influido en cómo enterraban a sus muertos, por enfermedad u otra razón», afirman los autores.  

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Una explicación podría ser que los arqueólogos simplemente aún no han descubierto enterramientos masivos. También es posible que, dado que tanta gente moría al mismo tiempo, no quedara nadie para enterrar a los muertos.

«Las tradiciones funerarias varían según la cultura. Era importante incluir especialistas de estas diferentes áreas para saber qué es un entierro normal y qué es un entierro alterado en estos lugares», señala Smith-Guzmán.

¿Es posible saber si alguien murió de viruela, especialmente si ocurrió hace mucho tiempo?

La respuesta podría estar en el ADN antiguo (ADNa): dado que la viruela es un virus basado en ADN, la evidencia genética de la presencia del patógeno en tejido humano puede encontrarse en dientes humanos preservados, huesos, piel preservada y coprolitos (materia fecal preservada).

Los investigadores consideran una posible vía futura de análisis paleopatológicos utilizando ADNa para detectar ADN viral e identificar a personas que murieron de viruela, lo que podría ayudar a identificar fosas comunes dedicadas a víctimas de viruela.

Sin embargo, dado que las muestras deben ser destruidas para el análisis de ADN, esto plantea un problema ético y requiere permiso y apoyo de las comunidades descendientes. «Limitar la destrucción de restos humanos es fundamental», añade Garcia-Putnam.

Otro desafío del ADNa es obtener suficientes muestras de tejido humano para su análisis. En Panamá y otras zonas tropicales, por ejemplo, los suelos suelen ser demasiado ácidos para preservar el ADN patógeno dentro de tejidos óseos antiguos. Pero zonas como Perú y el noroeste del Pacífico de EE. UU. podrían ofrecer una mejor preservación del ADN, si se encuentran enterramientos masivos.

El artículo propone en última instancia un enfoque multidisciplinario y criterios para guiar futuras investigaciones, incluyendo la evaluación de enterramientos y ensamblajes esqueléticos para determinar si fueron consecuencia de las epidemias de viruela, ampliar la investigación a otras enfermedades impactantes —sarampión, peste, influenza, etc.— y utilizar modelados informáticos para simular cómo se propagó la viruela de una comunidad a otra.

Los autores esperan comprender la complejidad de los impactos en la salud de las comunidades indígenas durante la época colonial, incluyendo cómo las poblaciones afrontaron múltiples enfermedades epidémicas superpuestas, así como la violencia, y las convulsiones políticas, religiosas y medioambientales que ocurrían simultáneamente.

«Es importante reconocer que estas epidemias han ocurrido durante mucho tiempo en nuestra historia humana, y que afectan a más que solo a la salud humana», afirma Smith-Guzmán. «Saber que las enfermedades afectaron a ciertas comunidades en momentos concretos nos ayuda a entender las decisiones que se tomaron en esa cultura.»

«Las enfermedades infecciosas están en la mente de todos: COVID, Mpox, Ébola, Hantavirus», afirma Garcia-Putnam. Y podemos y debemos aprender de nuestra historia global coevolucionando con estos patógenos y usar esas lecciones para guiar mejor nuestro presente y futuro».

Referencia científica: Garcia-Putnam, Alex, Snyder, Thomas J., Tasa, Guy L., Smith-Guzmán, Nicole E., Chief Gover, Carlton Shield. 2026. Exploring archaeological evidence for historic smallpox epidemics in the Americas, Journal of Anthropological Archaeology, Volume 83, 101778, ISSN 0278-4165, DOI: 10.1016/j.jaa.2026.101778