Panamá en el laboratorio del mundo: diálogo en Centroamérica Cuenta Madrid

septiembre 21, 2026
De izquierda a derecha: Ricardo Baixeras, Laura Alcoba, Gioconda Belli, Pedro Crenes Castro y Alvaro Enrigue
Este “contrapunteo” de memorias y de voces literarias, a propósito del libro escrito o hacia el libro que vendrá, ha tenido lugar en la embajada cultural de América en Madrid: Casa de América

Por: Violeta Villar Liste

¿Qué pasa cuando cuatro escritores, bajo la palabra conductora de otro escritor, aceptan sentarse a la mesa de la memoria a contar y a contarse?

Ocurre que la palabra literaria se vuelve poesía o prosa en la textualidad significante de la oralidad, en ocasiones el “eureka” o la inspiración que suele derivar en otra textura amorosa: la del libro escrito.

Este “contrapunteo” de memorias y de voces literarias, a propósito del libro escrito o hacia el libro que vendrá, ha tenido lugar en la embajada cultural de América en Madrid: Casa de América, institución que ha recibido la edición madrileña del Festival Centroamérica Cuenta, con visita reciente en ciudad de Panamá, en mayo de 2026.

La capital española fue sede, por sexta vez, de esta denominada “plataforma de diálogos” fundada por el escritor Sergio Ramírez.

Es un espacio donde hablar es el punto de partida de grandes ideas.

Panamá participó en la jornada madrileña del viernes 18 de septiembre, con la voz del escritor Pedro Crenes Castro, en un diálogo que se nombró El laboratorio del mundo: literatura, memoria y comunidad.

Moderó y preguntó Ricardo Baixeras (España), licenciado en Filología Hispánica , Doctor en Humanidades y también escritor.

Intervinieron las voces de Pedro Crenes Castro, escritor panameño residenciado en Galicia (España), Premio Nacional de Literatura Ricardo Miró, incluido en distintas antologías editadas entre América y Europa. Álvaro Enrigue, quien nació en México y vive en Nueva York. Novelista premios Herralde, Ciutat de Barcelona, y el Poniatowska. Gioconda Belli, poeta y novelista de renombre internacional, nacida en Nicaragua con su obra traducida a más de veinte idiomas y Laura Alcoba, escritora argentina, residenciada en Francia. Editada en francés por la editorial Gallimard  y en castellano por Edhasa y Alfaguara. (Para ampliar las biografías: https://www.centroamericacuenta.com/pages/madrid-2026#participantes)

¿Y sin nos quedamos sin patria?

¿Y sin nos quedamos sin patria?… preguntó Ricardo Baixeras, quien se asomó a las narrativas del panel convocado, a la disertación de la ficción como otra forma de lo real. Auxilio de la memoria y encuentro con el territorio al cual no siempre se puede volver.

“Puedo jugar con el recuerdo, pero la memoria es la base de la cual partimos para escribir”, dijo Gioconda Belli.

“No creo mucho en la frontera entre ficción y no ficción, ahora bien, tampoco estoy muy segura que el recuerdo sea siempre consciente”, precisó Laura Alcoba.

“El proceso de escritura implica la gramaticalización de un objeto que es dudoso. La memoria se confía, pero quienes escribimos sabemos que no es tan confiable”, comentó Álvaro Enrigue.

Reconoce que con la edad se ha percatado que los libros no solo vienen de otros libros, “vienen de la vida; el ejercicio de contar es mucho menos elegante y está asociado a una memoria corporal y sensorial”.

“Recuperamos y reconstruimos el recuerdo y lo fijamos. Los primeros afectados por esa ficción somos nosotros al elaborar una emoción que acompaña al recuerdo”, reflexionó Pedro Crenes Castro.

Recordar, resistir

Pedro Crenes Castro, Gioconda Belli y Sergio Ramírez

“Recordar es resistir; es siempre un gesto político”, volvió Baixeras al ruedo de la pregunta.

“Cuando dejamos de contar vienen otros a contarte”, alertó Crenes Castro, quien reivindicó la necesidad de contar la propia historia, desde la historia misma o con la voz literaria.

En otro plano, en su obra más reciente, Crónicas del solar, quiso “darle una segunda oportunidad a los recuerdos”.

Alcoba refirió su gusto por trabajar con su propia memoria y la memoria de los demás. Le gusta entrevistar y descubrir cómo lo verdadero, lo falso y lo ficcional pueden atreverse a mirarse en el mismo plano.

Advierte que si se trata de retomar una historia oficial el texto literario deja de existir. A la inversa, un texto académico e histórico se autodestruye.

Belli habló del poder de la literatura de construir visiones y futuro. De ponerlas en la mente del lector y ayudarlo a construir hipótesis.

“Dice Arturo Pérez-Reverte que nunca hay que ver el pasado con los ojos del presente porque siempre lo quieres juzgar con otra realidad. En Nicaragua te juzgan desde un presente y no del momento cuando estaban ocurriendo las cosas, de aquello que se pensaba y los valores”, agregó.

Enrigue analizó que de un escritor se espera que rete a la narración oficial para generar otro archivo de la memoria que nutra al futuro. Lo contrario sería matar a la novela.

De la historia a la ficción, y viceversa, el camino fue largo. Nuevas ideas para otros libros que vendrán. Nunca se sabe hasta dónde puede llegar la palabra contada. Por ahora, hasta aquí.

Por: Violeta Villar Liste