El tamizaje de las experiencias adversas en la infancia debería incorporarse a las evaluaciones estándar de atención primaria, propone Kevin A. Bernal en este ensayo. El autor es estudiante de cuarto año de Medicina en la Universidad Interamericana de Panamá (UIP) y este escrito, del cual se publica un resumen, fue seleccionado entre los once finalistas mundiales del Concurso de Ensayos para Estudiantes de Medicina de la Asociación Mundial de Psiquiatría (WPA)
Por: Kevin A. Bernal

Este ensayo, del cual se presenta un resumen por cortesía del autor, Kevin A. Bernal, estudiante de cuarto año de Medicina en la Universidad Interamericana de Panamá (UIP),se midió con las propuestas de estudiantes de 111 facultades de medicina provenientes de 48 países, del Concurso de Ensayos para Estudiantes de Medicina de la Asociación Mundial de Psiquiatría (WPA), la organización internacional más importante en el campo de la psiquiatría. Esta iniciativa de la WPA cuenta con el respaldo del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas (ONU).
“Alianzas para los ODS en la implementación de métodos preventivos basados en evidencia científica para mejorar la salud mental global”, fue el tema propuesto por la Asociación Mundial de Psiquiatría. La convocatoria invitó a estudiantes de Medicina de todo el mundo a desarrollar estrategias concretas, fundamentadas en evidencia científica y alineadas con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 17 de las Naciones Unidas.
El ensayo, titulado “¿Qué te sucedió? Intervenciones tempranas que pueden transformar el curso de una vida”, abordó este desafío desde la perspectiva de la infancia, planteando cómo el sistema de salud, el sistema educativo, el gobierno, las familias y la sociedad pueden contribuir, desde sus respectivos ámbitos, a la prevención de los problemas de salud mental mediante intervenciones tempranas reduciendo así sus repercusiones en la adultez, explica el autor.
El estudiante de la UIP, quien es de Arraiján, Panamá Oeste, señala que siempre ha mostrado interés por la salud mental y por la comprensión integral de la persona, considerando sus dimensiones biológicas, psicológicas, sociales y espirituales.
Fue el único finalista de Panamá, Centroamérica y el Caribe, y uno de los tres representantes del continente americano.
Como parte de este reconocimiento, el ensayo en su totalidad será publicado en el sitio web oficial de la Asociación Mundial de Psiquiatría e incluido dentro de las presentaciones del Congreso Mundial de Psiquiatría, el cual se celebrará en Suecia este año.
Participaron como tutoras académicas para la elaboración del ensayo:
Dra. Patricia Arroyo
Médico especialista en Psiquiatría del Hospital Santo Tomás.
Presidenta de la Sociedad Panameña de Psiquiatría y la Asociación Centroamericana y del Caribe de Psiquiatría
Profesora Praxda Castillo
Docente y escritora con una trayectoria de más de quince años en educación
Dra. Marlene Hurley
Médico especialista en Psiquiatría del Hospital Santo Tomás.
Docente universitaria
¿Qué te sucedió?: intervenciones tempranas que pueden transformar el curso de una vida

Se suele comparar a los niños y su capacidad de aprendizaje con esponjas, con la habilidad de absorber todo, incluyendo lo nocivo. Cuando se es pequeño, el cerebro se moldea como resultado de las interacciones con el entorno, proceso conocido como neuroplasticidad evolutiva. Es valioso cómo se adquiere conocimiento de esta manera; sin embargo, este tipo de aprendizaje también conlleva un riesgo: adquirir patrones de conducta nocivos que se perpetúen, o bien, aumenten nuestra vulnerabilidad ante situaciones externas en la adultez. Nadie nace deprimido: a medida que el individuo crece construye el significado de su realidad con base al entorno.
De ahí que las experiencias en la infancia convierten esta etapa de la vida en una ventana de oportunidades, y a la vez una puerta que expone las debilidades del desarrollo cognitivo. Dicho esto, surge una pregunta: ¿por qué no estamos creando estrategias preventivas enfocadas en construir personas saludables desde sus inicios? Mi propuesta se sustenta en una integración intersectorial entre salud, educación y sociedad, concebida como el pilar de un cambio sostenible que fortalezca la salud mental desde sus orígenes y reduzca la vulnerabilidad al desarrollo de trastornos mentales a lo largo del curso de una vida.
Sistema de salud

Durante mi rotación de Psiquiatría: mi paciente es una femenina de veintidós años. Internada luego de intentos en vano de iniciar un proceso de justicia, tras haber experimentado un secuestro y además abuso sexual en la infancia. Al momento de presentar la denuncia se le aplica una prueba de cociente intelectual, la cual salió baja, por lo que las entidades pertinentes deciden archivar su caso por falta de credibilidad.
Ahora, como parte de mi práctica clínica, me encuentro con ella sin saber si yo también seré parte en algún punto del sistema que le falló. He podido observar que la labor del médico va más allá de prescribir; somos refugio, tanto del cuerpo que sufre como de las emociones heridas.
En un estudio observacional retrospectivo de 9508 adultos se evaluó el impacto de las experiencias adversas en la infancia y su repercusión en la adultez, analizando siete categorías. Se encontró una relación directa y progresiva: a mayor número de experiencias adversas, mayor riesgo de problemas de salud.
En particular, las personas con ≥4 experiencias tenían entre 4 y 12 veces más riesgo de depresión e intento de suicidio, respectivamente, además de trastorno por uso de sustancias (alcohol, cocaína, cannabis, entre otros) y mayor prevalencia de enfermedades físicas.
La ausencia de una escala de tamizaje universal aplicable en etapas tempranas del desarrollo, y adaptable a cualquier entorno de atención en salud, genera limitaciones significativas. Es imprescindible evaluar la interacción de las dimensiones humanas mediante una herramienta que permita hacer un perfil biológico, psicológico y social, para así captar factores de riesgo como antecedentes y conductas, convirtiendo la atención rutinaria en un espacio activo de prevención.
El tamizaje de las experiencias adversas en la infancia debería incorporarse a las evaluaciones estándar de atención primaria. De esta manera, incluso los trabajadores de la salud que no están especializados en salud mental podrían ayudar a identificar tempranamente factores de riesgo biopsicosociales y vulnerabilidades ocultas.
Sistema educativo

La escuela es un espacio fundamental en el tema de salud mental. El niño pasa la mayor parte del día entre docentes y pares, y en ocasiones, el sistema educativo brinda alimentación y refugios carentes en casa. Aproximadamente el 8% de los niños presenta algún trastorno mental, muchos de los cuales pasan desapercibidos.
El acompañamiento que puede brindar la escuela es determinante en el bienestar del futuro adulto. El educador, debido al peso de su responsabilidad en la interacción diaria, tiene la oportunidad de detectar desviaciones de la conducta, rendimiento y actitud.
A su vez, resulta fundamental la creación de equipos interdisciplinarios, donde docentes y profesionales de la salud mental (gabinete psicopedagógico o su equivalente), no solo compartan información, sino que construyan una comprensión conjunta de cada niño, identificando patrones y necesidades a lo largo del tiempo. Esto facilitaría valoraciones periódicas durante el año escolar y, sobre todo, una comunicación significativa y obligatoria con los padres de familia, convirtiéndolos en parte activa del proceso. Así, la escuela aporta un ambiente de intervención temprana y apoyo continuo.
Propongo que un breve cuestionario llamado NEURO («Neurodesarrollo, Evaluación del entorno biopsicosocial, Uso de tamizaje periódico, Riesgos y experiencias adversas, Oportunidad de intervención temprana») se implemente de forma regular en el entorno escolar.
Su objetivo sería evaluar el entorno biopsicosocial del niño e identificar experiencias adversas en etapas tempranas.
Esta herramienta facilitaría la identificación de factores de riesgo emocionales, sociales y familiares, de modo que, a medida que aumenta el número de riesgos identificados, la intervención temprana se vuelve más intensiva. Sus resultados respaldan la derivación oportuna a servicios de salud mental mediante canales de comunicación, así como la colaboración con políticas públicas y el sector empresarial para promover iniciativas como licencias parentales, horarios laborales flexibles o trabajo remoto.
Entorno laboral

En un estudio observacional transversal realizado en Portugal a 335 padres (86.3% madres) empleados se encontró que jornadas prolongadas, el trabajo por turnos y el empleo a tiempo completo incrementa el conflicto entre el trabajo y la familia, lo que se asocia con mayores niveles de ansiedad, depresión y estrés parental.
Estas condiciones terminan afectando negativamente la calidad de la crianza, mientras que entornos laborales más flexibles se relacionan con prácticas parentales más saludables.
Si consideramos que cerca del 60% de la población mundial trabaja, es evidente que el empleo no solo representa una fuente de ingreso, sino un pilar central en el sostenimiento personal. Incluso, un entorno laboral adecuado puede proteger la salud mental y favorecer el bienestar de los trabajadores.
Aunque los riesgos psicosociales pueden presentarse en todos los sectores, algunos trabajadores tienen mayor probabilidad de estar expuestos a ellos debido a la naturaleza de su labor.
Profesionales de la salud, trabajadores humanitarios o quienes se desempeñan en contextos de emergencia suelen enfrentarse a situaciones de alto estrés y a eventos adversos, lo que incrementa el impacto en su salud mental y, en consecuencia, en su vida familiar.
En línea con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 17, se propone un modelo de trabajo interdisciplinario en el que el sector empleador, el sistema de salud e instituciones educativas establezcan canales de comunicación funcionales que permitan articular esfuerzos según las necesidades de cada caso.
En este enfoque, los equipos de bienestar y salud mental dentro de las empresas pueden coordinarse activamente con profesionales del sistema de salud para realizar referencias oportunas o solicitar apoyo especializado cuando sea necesario, así como comunicarse con el entorno escolar para comprender el desempeño y las necesidades del niño y realizar ajustes laborales pertinentes de ser necesario.
Esta interacción permite generar ajustes coherentes entre los distintos espacios en los que se desarrolla la vida del menor y del adulto, evitando intervenciones fragmentadas. La salud mental infantil no se construye en espacios aislados, sino en la coherencia entre los entornos que rodean al niño. Al permitir que los adultos lleguen emocionalmente disponibles a sus hijos, se fortalece la base del desarrollo mental y social de la siguiente generación, impactando la salud mental global desde su origen.
Gobierno

El gobierno tiene el deber de asegurar el cumplimiento del ODS 17 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, no solo como garante, sino como un engranaje de las alianzas estratégicas que sustenten el orden público, la seguridad ciudadana y el bienestar social.
Su rol no se limita a promover iniciativas aisladas, sino a integrar de manera efectiva los distintos sectores involucrados en la salud mental, asegurando que trabajen de forma coordinada y sostenida en el tiempo.
Como primer punto, el personal clínico también necesita cuidado; no podemos dar lo que no tenemos. Los jefes de Estado tienen la responsabilidad de crear culturas que sostengan activamente a quienes cuidan, lo que implica una reestructuración de la carga laboral y la implementación de estrategias de apoyo al bienestar del profesional. Si existe una mayor disposición de autocuidado por parte de los trabajadores, habrá mayor disponibilidad emocional; por ende, la calidad del vínculo con los pacientes podría mejorar, incrementando también la satisfacción profesional y los resultados en salud.
Por otro lado, en el ámbito educativo, es evidente la brecha entre lo que respalda la ciencia y lo que se implementa desde la política.
Existe amplia evidencia de que las políticas públicas pueden influir de manera significativa en el desarrollo saludable durante la primera infancia, incluso más allá del papel esencial que desempeña la familia.
Este impacto es particularmente relevante en niños que enfrentan condiciones adversas en sus primeros años de vida. Diversos estudios muestran que invertir en educación infantil dirigida a poblaciones vulnerables genera mayores beneficios que destinar recursos a programas de rehabilitación en etapas posteriores. Aunque los mejores resultados requieren una inversión sostenida, los mayores retornos se obtienen cuando se interviene tempranamente, incluso antes del ingreso al sistema escolar, reduciendo costos futuros en educación especial, asistencia social, entre otros.
Conclusión
La neuroplasticidad puede convertirse en el nuevo paradigma del abordaje preventivo, dado que, para el ser humano competente, siempre existe la posibilidad de cambio. Sin embargo, la evidencia demuestra que resulta mucho más difícil construir en la adultez sobre una estructura cerebral frágil, lo que resalta la importancia de una infancia saludable.
Al evaluar a un paciente, podemos reformular el clásico inicio de “Cuénteme qué le pasa” a “¿Qué le sucedió?”, entendiendo que cada conducta presente, por banal o compleja que parezca, dejó una huella en la experiencia de la persona.
Desde estudiantes hasta profesionales idóneos en salud, educación y profesionales en los campos de interacción directa con los niños, tenemos una responsabilidad compartida.
Las alianzas preventivas permiten anticiparse a los problemas de salud mental cuyos factores de riesgo son ya conocidos. ¿Qué rol estamos dispuestos a asumir?
Desde el sistema de salud, educación, entorno laboral, familia y gobierno, cada intervención oportuna, cada pregunta adicional impulsada por una genuina empatía, cada observación temprana en el aula de clases puede ser el pequeño paso que marque el destino de un escolar o incluso podría ser la diferencia entre ingresar a una sala de psiquiatría tras sobrevivir un abuso y enfrentar la decepción del sistema judicial, o apoyarse en recursos de salud mental que ayuden a cada individuo a navegar las dificultades propias de la experiencia humana, transformando el resultado de una vida.
Por: Kevin A. Bernal

