Miranda, Lara y Trujillo concentran la mayor incidencia de leishmaniasis cutánea en Venezuela

septiembre 25, 2026
Distribución Municipal de Leishmaniasis agosto del 2026
En el territorio venezolano, la casuística epidemiológica reporta que más del 99% de los diagnósticos documentados corresponden a la leishmaniasis cutánea localizada

Con información del Boletín Epidemiológico Nacional

Al cierre de agosto de 2026, Venezuela registró 925 casos de leishmaniasis cutánea, con los casos concentrados en Miranda, Lara y Trujillo, estados con las principales zonas de transmisión activa al registrar casi la mitad de los casos notificados en el país.

De acuerdo con los datos del Boletín Epidemiológico Nacional correspondiente a la Semana Epidemiológica 36 (6 al 12 de septiembre de 2026), Miranda encabeza la lista con 195 casos; sigue Lara, con 92 casos, y Trujillo, con 90 casos.

Siguen a continuación en registros de incidencia, Portuguesa (84), Carabobo (66), Yaracuy (63), Bolívar (47) y Zulia (47). Las entidades con menor ocurrencia fueron La Guaira (4) y Guárico (2).

Casos Reportados. agosto del 2026. Fuente: Servicio Autónomo Instituto de Biomedicina «Dr. Jacinto Convit»

De los 131 municipios afectados, 25 (19,08%) concentran la mayor carga de casos. Ver tabla a continuación:

Fuente: Servicio Autónomo Instituto de Biomedicina «Dr. Jacinto Convit»

En cuanto a los grupos poblacionales más vulnerables, la mayor afectación se observa en adultos de 25 a 44 años, con 312 casos (227 masculinos y 85 femeninos). Les siguen los grupos de 45 a 59 años con 174 casos (121 masculinos y 53 femeninos), y personas de 65 años y más, con 98 casos (55 masculinos y 43 femeninos).

Fuente: Servicio Autónomo Instituto de Biomedicina «Dr. Jacinto Convit»

¿Qué es la leishmaniasis?

La leishmaniasis, transmitida por la picadura de flebótomos (género Lutzomyia), es una enfermedad desatendida prioritaria en la región de las Américas según la directriz de la OPS/OMS.

Aunque los protocolos exigen diagnóstico temprano y control vectorial continuo, el mayor desafío sanitario actual es el reconocimiento de sus múltiples formas clínicas, especialmente aquellas que no son evidentes a simple vista.

En el territorio venezolano, la casuística epidemiológica reporta que más del 99% de los diagnósticos documentados corresponden a la leishmaniasis cutánea localizada (LCL).

Esta manifestación incide predominantemente en poblaciones rurales, asentamientos periurbanos e individuos expuestos por riesgo ocupacional, particularmente trabajadores del sector agrícola.

La instrucción sanitaria a nivel comunitario y de primer nivel de atención debe orientarse a la identificación de lesiones dérmicas que reúnan la siguiente tríada clínica:

  1. Morfología ulcerativa de bordes indurados, elevados y eritematosos, con un fondo granulomatoso.
  2.  Ausencia de hiperestesia; se trata de una lesión intrínsecamente indolora (a menos que exista sobreinfección bacteriana secundaria).
  3. Evolución tórpida, evidenciando una marcada refractariedad a los tratamientos cicatrizantes y antimicrobianos de uso empírico. Fuente: Boletín Epidemiológico Nacional.

Aportes de la ciencia venezolana

Un estudio publicado en Parasitology International identificó 1825 proteínas presentes en cinco aislados de parásitos vivos de la especie Leishmania donovani, causante de la leishmaniasis visceral, la forma más grave de la enfermedad. Esas proteínas, obtenidas de pacientes que no respondieron al tratamiento, podrían estar asociadas a la expresión de resistencia a fármacos.

“Leishmania, como cualquier ser vivo, busca sobrevivir. Para lograrlo en sus hospederos (nosotros, por ejemplo), usa mecanismos de supervivencia altamente sofisticados”, explicó la doctora Alicia Ponte-Sucre, presidenta de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales de Venezuela (Acfiman) y coautora del artículo, publicado recientemente en la revista oficial de la Sociedad Japonesa de Parasitología.

En esta investigación, contribución de la ciencia venezolana a la comprensión de la enfermedad, se explica que “la leishmaniasis es una enfermedad zoonótica causada por diferentes especies de protozoos del género Leishmania, transmitida por vectores hematófagos (flebótomos, conocidos como jejenes o moscas de arena) y propagada por mamíferos como perros, gatos, zarigüeyas, zorros y roedores, que actúan como reservorios (hospedadores) del parásito.

Usualmente, el ser humano se contagia cuando un insecto hembra pica a un animal infectado y luego a una persona.

Se clasifica en tres categorías: cutánea, mucosa/mucocutánea y visceral.

La cutánea provoca protuberancias (nódulos) que, con el tiempo, se convierten en úlceras grandes que tardan en sanar y dejan cicatrices de por vida.

La mucosa/mucocutánea puede destruir parcial o completamente las membranas mucosas de la nariz y la boca, causando discapacidad grave. 

La visceral es la forma más grave de la leishmaniasis; se caracteriza por síntomas generales, como fiebre, pérdida de peso e hinchazón abdominal, así como afectación de órganos internos como el bazo y el hígado, siendo mortal en más del 90 % de los casos si no se trata rápidamente.

La leishmaniasis es una de las 10 principales enfermedades tropicales desatendidas, con más de 12 millones de personas infectadas, siendo un importante problema de salud pública en las Américas, África Oriental, África del Norte y Asia Occidental y Sudoriental”.

Ver la reseña del estudio: