Olas de calor y riesgo de litiasis renal

julio 23, 2026
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El calentamiento global no es solo un desafío ambiental, sino también una amenaza directa para nuestra salud pública y renal

Por: Dra. Karen Courville, FACP, SNI, GNI-CS

La Dra. Karen Courville es egresada de la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá. Realizó estudios en Medicina Interna y Nefrología en el Complejo Hospitalario Dr. Arnulfo A. Madrid.  Tiene un Fellow en Investigación Renal del Instituto Mario Negri en Bérgamo, Italia.  Investigadora del Instituto de Ciencias Médicas de Las Tablas. Miembro del Sistema Nacional de Investigación (SNI)

Con el incremento global de las temperaturas y las frecuentes olas de calor que experimentamos hoy en día, nuestro cuerpo se enfrenta a desafíos invisibles pero muy reales. Mientras que solemos preocuparnos por la insolación o la fatiga, hay órganos internos trabajando silenciosamente bajo presión extrema, y estos son los riñones.

Diversas investigaciones recientes y la literatura médica especializada, advierten que existe una conexión directa y preocupante entre los climas cálidos, la deshidratación y la formación de litiasis renal (popularmente conocida como cálculos o piedras en los riñones).

¿Qué relación hay entre el calor, la deshidratación y las piedras en los riñones?

Cuidar nuestros riñones es salud. Una mujer muestra una naranja que simula nuestros riñones

Los riñones funcionan como los laboratorios y filtros principales del organismo: limpian la toxina de la sangre, regulan los minerales y mantienen el balance de líquidos. Sin embargo, en un entorno con temperaturas elevadas, el cuerpo humano activa mecanismos de defensa para enfriarse, principalmente a través del sudor.

Cuando sudamos profusamente y no reponemos los líquidos adecuadamente, se produce la deshidratación. Esto desencadena dos problemas clave en el sistema urinario.

Uno es la concentración de la orina, ya que, al haber menos agua en el cuerpo, los riñones reducen la cantidad de orina para conservar líquidos y, como resultado, la orina se vuelve escasa y muy concentrada.

El otro problema es la cristalización de minerales, ya que, en una orina altamente concentrada, los minerales y sales (como el calcio y el oxalato) se saturan, se unen con mayor facilidad y forman pequeños cristales que, con el tiempo, crecen hasta convertirse en piedras o cálculos renales.

Estudios actuales demuestran que, durante los meses o días más calurosos del año, las visitas a los servicios de urgencias por dolor cólico debido a cálculos renales aumentan de forma significativa. Dado que países tropicales experimentan altas temperaturas durante todo el año, la población está expuesta de manera continua a este riesgo si no adopta medidas preventivas.

Factores de riesgo: ¿Quiénes son más vulnerables?

Aunque el calor afecta a todos, existen factores que multiplican las probabilidades de desarrollar piedras en los riñones en épocas de altas temperaturas:

  • Falta de hidratación constante: No beber suficiente agua a lo largo del día es el detonante principal. Esperar a sentir sed extrema ya es un signo de deshidratación leve.
  • Estilo de vida sedentario y sobrepeso: La obesidad y el síndrome metabólico alteran el metabolismo corporal y aumentan el riesgo de formación de litiasis.
  • Antecedentes personales o familiares: Quienes ya han padecido un cálculo renal tienen una alta probabilidad de recurrencia si se exponen al estrés térmico sin precauciones.
  • Comorbilidades: Padecer hipertensión arterial o diabetes sin un control adecuado también compromete la salud renal frente a los cambios de temperatura.
  • Dieta rica en sodio (sal) y ultraprocesados: El consumo excesivo de sal fuerza a los riñones y altera la eliminación de minerales.

Recomendaciones prácticas de estilo de vida y prevención

Proteger tus riñones del calor y evitar un doloroso episodio de cálculos renales está en tus manos, utilizando las siguientes recomendaciones:

Hidratación inteligente y constante

No esperes a tener sed para beber agua. Se recomienda consumir entre 1.5 y 2 litros de agua simple al día (cantidad que debe ajustarse si realizas actividad física o trabajas bajo el sol).

Limita las bebidas azucaradas, refrescos artificiales y energéticos, ya que pueden favorecer la formación de minerales en la orina. Prefiere agua pura, infusiones sin azúcar o jugos naturales ligeros.

Modera el consumo de sal y alimentos procesados

Reduce el uso del salero en la mesa y evita los alimentos enlatados, embutidos y sopas de sobres, que son «bombas» de sodio que dificultan el trabajo de filtrado de tus riñones.

Cuida alimentación y peso

Mantén una dieta equilibrada rica en frutas y verduras frescas (que también aportan agua y nutrientes protectores) y controla las porciones de proteínas animales en exceso. Lo ideal es el consumo de 1g de proteína por kilo de peso ideal.

Planifica tus actividades bajo el Sol

Si trabajas o haces ejercicio al aire libre, busca espacios con sombra, utiliza ropa fresca y toma descansos frecuentes para hidratarte de forma fraccionada. La hidratación debe iniciar antes, continuar durante, e incluso realizarse después de terminar el ejercicio.

Chequeos médicos preventivos

Recuerda que los riñones «no duelen» en las etapas iniciales de daño o cuando los cristales apenas se están formando. Acude a tu médico de cabecera al menos una vez al año para realizarte un examen general de orina y una prueba de creatinina en sangre. Son estudios sencillos y económicos que actúan como tu mejor seguro de vida.

El calentamiento global no es solo un desafío ambiental, sino también una amenaza directa para nuestra salud pública y renal. Las olas de calor incrementan el riesgo de deshidratación y, con ella, la dolorosa epidemia de cálculos renales. Mantener una hidratación inteligente, cuidar lo que comemos y acudir a revisiones médicas periódicas son las mejores estrategias para mantener a nuestros filtros vitales funcionando a la perfección y ganar la batalla por nuestra salud a largo plazo.

Por: Dra. Karen Courville, FACP, SNI, GNI-CS