Proyecto del CSIC para crear catalizadores de última generación en el espacio gana premio de la Agencia Espacial Europea

septiembre 3, 2026
De izqda. a dcha. Jaime Jurado, Joaquín Pérez y Luis Gómez Hortigüela durante el certamen celebrado en Copenhague./ ICP-CSiC.
En la Tierra, la gravedad influye decisivamente en la forma en que los cristales crecen. En cambio, en el espacio, donde la gravedad es prácticamente inexistente, los procesos de cristalización pueden desarrollarse de manera diferente

Por: comunicacion@csic.es 

Crear catalizadores de última generación en el espacio y trasladar sus beneficios a la Tierra, es lo que se propone el proyecto ganador de Space for Inspiration de la Agencia Espacial Europea (ESA). Liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), organismo adscrito al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, la iniciativa propone explorar cómo la microgravedad puede transformar el crecimiento de cristales de zeolita, materiales avanzados utilizados como catalizadores en la industria química y la producción de energía limpia.

Este es el único proyecto español que ha llegado a la fase final del certamen en 2026.

“Al sintetizar estos cristales en el espacio, buscamos alcanzar niveles de precisión estructural sin precedentes, creando catalizadores más eficientes que los producidos en la Tierra”, explica Luis Gómez-Hortigüela, investigador del CSIC en el Instituto de Catálisis y Petroleoquímica (ICP) y líder del proyecto junto con Joaquín Pérez Pariente, en el que también participan Jaime Jurado y Ramón de la Serna, también del ICP. “Los podríamos usar como ‘siembras’ para replicar sus propiedades mejoradas a escala industrial en nuestro planeta”.

El equipo investigará si los cristales sintetizados en el espacio pueden aportar avances en dos áreas críticas: la producción de catalizadores enantiopuros para la fabricación de fármacos quirales y de catalizadores mejorados para convertir metanol en combustibles y productos químicos de alto valor añadido.

“Súperzeolitas” espaciales

En la Tierra, la gravedad influye decisivamente en la forma en que los cristales crecen. En cambio, en el espacio, donde la gravedad es prácticamente inexistente, los procesos de cristalización pueden desarrollarse de manera diferente. Esto abre la posibilidad de obtener materiales más ordenados, con menos defectos y con propiedades difíciles de alcanzar mediante los métodos convencionales.

“Nuestro objetivo no es fabricar zeolitas en el espacio a gran escala, lo cual resultaría insostenible en la actualidad. Lo verdaderamente innovador del proyecto es explorar si pequeñas cantidades de cristales obtenidos en condiciones de microgravedad podrían utilizarse posteriormente como “siembras” para reproducir sus propiedades en la Tierra”, señala Gómez-Hortigüela. “Esto permitiría utilizar una pequeña muestra original para generar grandes cantidades del mismo material conservando sus características más valiosas por un efecto de multiplicación basado en una memoria cristalina heredada”, añade.

Para ello, el equipo enviaría al espacio distintos sistemas de síntesis de zeolitas, con el objetivo de analizar cómo influye la microgravedad en su formación y, posteriormente, tratar de replicar esos materiales en el laboratorio mediante procesos de crecimiento cristalino asistidos por siembras. Finalmente, evaluaría su comportamiento como catalizadores en procesos industriales de especial relevancia.

 

La clave de la microgravedad

Diversos estudios han demostrado que la microgravedad modifica profundamente los fenómenos que intervienen en el crecimiento de cristales. Al reducirse efectos como la sedimentación o las corrientes de convección naturales, los cristales pueden desarrollarse de forma más uniforme y ordenada. El objetivo es comprobar si este entorno único puede convertirse en una nueva herramienta para diseñar catalizadores de altas prestaciones.

De esa pregunta nace el proyecto Space Crystals for Earth Catalysis. El proyecto supone llevar al entorno espacial una línea de investigación consolidada y con un importante potencial industrial, para explorar si las condiciones únicas de la microgravedad pueden abrir nuevas vías en el diseño de catalizadores más selectivos, eficientes y sostenibles para su utilización en la Tierra.

Por: comunicacion@csic.es