Los efectos del clima sobre la biomasa forestal varían entre bosques con historias diferentes a escala continental
Prensa STRI
Las imágenes satelitales pueden utilizarse para estimar cuánto carbono almacenan los bosques en forma de biomasa aérea (AGB) y cómo varía dicha biomasa en los distintos bosques.
En un estudio publicado en la revista Nature, un equipo de investigadores afiliados al Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI), la Universidad de Maryland, la NASA y la Universidad Federal de los Valles del Jequitinhonha y Mucuri, en Brasil, analizó 16 millones de estimaciones satelitales de biomasa del NASA-GEDI de 2020 correspondientes a bosques de la Amazonía, la cuenca del Congo y el sudeste asiático, y descubrió que los efectos de la temperatura, la aridez, los nutrientes del suelo, además de otras variables ambientales sobre la biomasa forestal varían de un lugar a otro.
“Este estudio demuestra de manera definitiva que los bosques tropicales de los distintos continentes responden de manera diferente al clima”, afirmó Helene Muller-Landau, coautora del estudio e investigadora del STRI en Panamá.
“Esto concuerda con la idea de que los climas históricos y las trayectorias evolutivas tan diferentes de África, Asia y las Américas han dejado un legado duradero en la forma en que la biomasa forestal varía con el clima”.
“Nuestra misión espacial LIDAR GEDI, que utiliza pulsos de láser para medir la estructura tridimensional de los bosques, permitió relacionar las mediciones de la biomasa forestal aérea con el clima, los suelos y la topografía”, explicó el autor principal, Matheus Nunes, profesor asistente de investigación en el Departamento de Ciencias Geográficas de la Universidad de Maryland, College Park, y científico de la misión Investigación de la Dinámica de los Ecosistemas Globales (GEDI) de la NASA.

Crédito: GEDI Ecosystem LIDAR
Los bosques tropicales y sus diferencias

Crédito: GEDI Ecosystem LIDAR
No todos los bosques tropicales son las selvas densas que la gente suele imaginar. Los árboles tropicales con madera liviana, como la balsa, almacenan mucho menos carbono que los árboles de madera dura y densa, como el palo de rosa o el ébano.
Algunos bosques albergan gigantes tropicales imponentes, mientras que otros contienen tienen árboles mucho más pequeños.
El tipo de bosque en una zona también depende del suelo y de si el terreno es llano o montañoso, seco o pantanoso.
Este estudio muestra que, entre las variaciones climáticas de cada sitio, hubo diferentes impactos en la biomasa forestal en distintas áreas, dependiendo del continente y de los valores de otras variables ambientales.
“El estudio destaca el papel fundamental que han desempeñado los eventos a escala geológica —incluidos los cambios en el paisaje y el clima— en la configuración de la selva tropical actual”, afirmó Carlos Jaramillo, paleobiólogo e investigador del STRI.
“No basta con contar con análisis globales que muestren cómo el medio ambiente, incluido el clima, afecta la estructura de la vegetación, ya que estos efectos son muy heterogéneos y dependen en gran medida del contexto local», agrega Nunes. «Por lo tanto, necesitamos análisis locales y expertos locales que conozcan bien el paisaje para poder hacer mejores predicciones sobre los efectos del clima en los bosques tropicales”.
En general, los sitios con temperaturas más altas tendían a tener menor biomasa, pero con diferencias marcadas entre las regiones.
Los bosques de la cuenca del Congo en África eran particularmente sensibles a la temperatura, mientras que los bosques amazónicos eran moderadamente sensibles y los del sudeste asiático eran relativamente insensibles.
Por el contrario, la limitación hídrica fue más importante en el sudeste asiático, donde la biomasa disminuyó considerablemente en los sitios más áridos, mientras que los bosques amazónicos mostraron picos de biomasa en condiciones de aridez intermedia, y los bosques africanos fueron relativamente insensibles a la aridez.

Crédito: Bernard Gagnon/iNaturalist
Respuestas a los patrones de la biomasa forestal

En todas las regiones, los efectos de las diferentes variables climáticas se vieron modificados además por los suelos y las características del paisaje. En los bosques más altos, donde los árboles alcanzan más de 70 metros (aproximadamente 230 pies) de altura, las tormentas —los rayos y el derribo por el viento— pueden ser los factores más importantes que reducen la biomasa forestal.
Estos resultados ayudan a resolver los debates suscitados por hallazgos contradictorios sobre los patrones de biomasa forestal en estudios anteriores, demostrando que esta variación refleja, en parte, una variación biológica real y no diferencias metodológicas.
“África tiene un historial más seco, el sudeste asiático tiene un historial más húmedo, y estos historiales han determinado qué especies hay allí y cómo responden al clima. Por lo tanto, el hecho de que los bosques presenten diferencias fascinantes entre África, América y Asia no es solo una curiosidad, sino que es fundamental para comprender los bosques”, afirmó Muller-Landau.
“Las nuevas redes de parcelas forestales, como la red GEO-TREES, que utilizan los mismos métodos para medir el carbono forestal en diferentes sitios, serán importantes a medida que continuemos verificando las estimaciones de carbono por satélite en el futuro”.

Referencia científica: Nunes, M.H., Muller-Landau, H.C., Görgens, E.B., Pascual, A., and Dubaya2026. Heterogeneous climatic controls on tropical-forest biomass, Nature, DOI https://doi.org/10.1038/s41586-026-10880-2

