Vacuna española contra la tuberculosis: universal, de una sola dosis y fácil de conservar

octubre 17, 2026
MTBVAC, desarrollada a partir de una investigación nacida en la Universidad de Zaragoza y fabricada por la empresa gallega Biofabri, del Grupo Zendal, se encuentra ya en ensayos avanzados en recién nacidos, adolescentes y adultos

Con información de la AEV

La tuberculosis causa alrededor de 1,3 millones de muertes y diez millones de nuevos casos cada año en el mundo. Y aunque España presenta una incidencia relativamente baja gracias a su diagnóstico y tratamiento, tras la pandemia por COVID-19 se ha observado un repunte de la enfermedad.

Ante esta situación, contar con una vacuna eficaz frente a las formas respiratorias de la infección resulta fundamental. Y en este camino lleva inmerso desde 1987 el investigador Carlos Martín, microbiólogo que desarrolla la vacuna española contra la tuberculosis y quien este sábado impartió la conferencia de clausura del XIII Congreso de la Asociación Española de Vacunología, que se celebra en Vigo.

«La tuberculosis es una enfermedad que en España tenemos bajo control, pero es un error considerarla una enfermedad del pasado», afirma Martín, profesor de la Universidad de Zaragoza, investigador y director del Grupo de Genética de Micobacterias. De hecho, en 2024 se diagnosticaron en nuestro país más de 4.000 casos, con una incidencia de 8,8 casos por cada 100.000 habitantes. 

Se trata de una de las enfermedades más antiguas de la historia, que ya fue descrita en momias egipcias y precolombinas, y es también tremendamente compleja, puesto que no existe ningún antígeno mayor.

La única vacuna autorizada contra la tuberculosis es la BCG, creada hace más de un siglo, y se administra principalmente a recién nacidos en los países con una elevada incidencia de tuberculosis. Protege a los bebés frente a las formas más graves de la enfermedad, como la meningitis tuberculosa o la tuberculosis diseminada, y evita más de 70.000 muertes al año, según ha explicado Martín.

Sin embargo, su protección frente a las formas pulmonares que afectan a adolescentes y personas adultas es limitada. Y estas formas respiratorias son las que permiten que la bacteria se transmita mediante aerosoles y que la enfermedad continúe circulando.

El desafío de la tuberculosis resistente

La aparición y transmisión de cepas resistentes a los tratamientos constituye uno de los grandes desafíos en el control de la tuberculosis. En estos casos, las opciones terapéuticas son más limitadas y el abordaje de la enfermedad resulta más complejo.

En este contexto, disponer de nuevas herramientas preventivas cobra todavía más importancia. “Tenemos que estar preparados para lo que pueda venir en el futuro”, advierte Martín. Una vacuna segura y eficaz frente a las formas respiratorias de la enfermedad podría contribuir a reducir la circulación de la bacteria y convertirse en una herramienta adicional frente a la tuberculosis resistente.

“Precisamente, las epidemias de tuberculosis multirresistente que causaron una elevada mortalidad entre pacientes con VIH en España en los años 90 estuvieron en el origen de la investigación de esta nueva vacuna en desarrollo. Los estudios de genética molecular realizados en colaboración con el Institut Pasteur permitieron identificar genes de virulencia del bacilo y sentaron las bases para el diseño racional de MTBVAC”, apunta el investigador. 

Universal, asequible y fácil de conservar

MTBVAC no es la única vacuna frente a la tuberculosis en desarrollo clínico, ya que existen otras diecisiete candidatas, seis de ellas -incluida la española-, en fase III. De ellas, MTBVAC es la única vacuna viva atenuada derivada directamente de Mycobacterium tuberculosis que se encuentra actualmente en desarrollo clínico. 

Nacida en el laboratorio de la Universidad de Zaragoza, MTBVAC ha sido concebida con una filosofía muy clara: que sea universal, asequible y que pueda utilizarse en todos los lugares en los que sea necesaria. 

Desde el inicio del proyecto, la Universidad de Zaragoza y Biofabri, compañía del grupo Zendal que participa en su desarrollo industrial y clínico desde 2008, han planteado que la vacuna pueda producirse y distribuirse a escala mundial. «Se administraría en una sola dosis y puede conservarse durante dos años a cuatro grados de temperatura, sin necesidad de congeladores de menos 20 o menos 80 grados», explica el experto.

El desarrollo clínico de MTBVAC continúa avanzando. “La idea fue sencilla; demostrarla ha sido extraordinariamente complejo”, resume Martín. Tras años de evaluación en diferentes modelos experimentales, MTBVAC inició los ensayos clínicos en humanos en 2012. Recientemente ha finalizado la vacunación de 5.500 adolescentes y personas adultas en Sudáfrica, Kenia y Tanzania, dentro de un ensayo de fase 2b. A partir de ahora, será necesario realizar un seguimiento de los participantes durante dos años para evaluar la eficacia de la vacuna.

Asimismo, se ha completado la vacunación de 7.120 recién nacidos en el ensayo de fase 3 que compara MTBVAC con la vacuna BCG en Senegal, Madagascar y Sudáfrica. Además, está previsto iniciar en India un estudio de fase 3 en adolescentes y adultos, mientras que en Sudáfrica se evalúa su seguridad en personas con VIH.

Aunque todavía es pronto para vaticinar horizontes concretos, Martín considera que disponer de una vacuna aprobada en torno a 2029 o 2030 podría ser un objetivo “bastante realista». Y es que no basta con conseguir la aprobación de las agencias reguladoras, también hay que probar que se puede producir en las cantidades necesarias y distribuir allí donde haga falta. Para ello se mantienen contactos con organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud, UNICEF y GAVI, cuya participación sería esencial para definir las futuras recomendaciones de vacunación y facilitar el acceso a la vacuna en los países que no puedan asumir su coste.

Con la vista puesta en su erradicación

Para Martín, una vacuna eficaz frente a las formas respiratorias como MTBVAC podría cambiar el rumbo de la enfermedad. 

La estrategia internacional mantiene como horizonte poner fin a la epidemia de tuberculosis, avanzando progresivamente hacia su eliminación. Pero para acelerar ese camino, Martín considera imprescindible disponer de nuevas herramientas preventivas capaces de cortar la transmisión, sin olvidar el diagnóstico y el tratamiento de casos. “Si tuviéramos una eficacia del 70% o del 80% y pudiéramos vacunar ampliamente a la población, en teoría se podría llegar a erradicar”, afirma. 

Con información de la AEV