El paciente es el centro de nuestra misión”, recalca su director médico y fundador, Dr. Bartolomé Finizola Celli
Por: Yvette Zárraga EL IMPULSO
Una iniciativa que nació como un programa de atención en el medio rural, condujo a la creación de Ascardio, un proyecto movido por la profunda intención de hacer el bien y apoyado en la constancia de su gente.
El perfil con el que nació, en marzo de 1976, se mantiene hasta hoy: ser una institución de puertas abiertas a la comunidad. Sus espacios integran de forma armónica la ciencia, la naturaleza, el arte y la calidez humana, bajo una misión primordial de atender de manera integral la salud cardiovascular de pacientes de Lara, el centroccidente y toda Venezuela.
“El paciente es el protagonista de todo lo que nosotros hacemos y tratamos de que se sienta lo mejor posible. El paciente es el centro de nuestra misión”, recalca su director médico y fundador, Dr. Bartolomé Finizola Celli, al celebrar no solo un nuevo aniversario de este gran corazón llamado Ascardio, sino medio siglo de trabajo, empeño y evolución.
Además de ser sujetos de atención, los pacientes se convierten en una fuente constante de aprendizaje para todo el equipo, una gran familia que actualmente supera los 600 trabajadores.

Ejemplo y optimismo
Al referirse al modelo gerencial y operativo que ha sostenido a esta organización -convirtiéndola en uno de los centros con mayor capacidad tecnológica y de enfoque en la formación de recurso humano-, su fundador expresa que “no tiene nada de especial”. Lo describe, más bien, como un modelo flexible, ágil y participativo, donde lo verdaderamente crucial ha sido dar el ejemplo, ser un líder que con sus acciones dice “síganme”. En sus palabras, es el resultado de fomentar la generosidad y solidaridad, además de la responsabilidad de cada quien de cumplir con su deber.
Ese testimonio diario de coherencia fue el que inspiró también a su propia familia a seguir sus pasos en la cardiología. El doctor Finizola Celli atribuye la decisión de sus hijos, Vicente y Bartolomé, a un detalle sencillo pero profundo: nunca escucharon una queja en casa sobre la profesión. Al contrario, han visto siempre a un “optimista crónico irrecuperable”, como el mismo director se define.

Es así como surgió el lema de este aniversario: 50 años ajustando velas. El Dr. Finizola Celli, junto a su equipo, tiene la certeza de que aunque los vientos no se pueden cambiar, las velas se pueden ajustar, y es lo que han hecho en las diversas etapas de su trayectoria. «Nosotros hemos ajustado muchas veces las velas ante vientos adversos. Hemos tenido dificultades, pero seguimos adelante porque en las crisis también crecemos», puntualiza con su característico tono esperanzador.
Una prueba de ello ha sido su capacidad para mantenerse a la vanguardia en los métodos de diagnóstico y tratamiento, así como en la formación médica continua. «Nos hemos dedicado a fortalecer el nivel de conocimiento y la complejidad de las intervenciones, lo cual está estrechamente ligado con la innovación y la tecnología«, afirma el Dr. Bartolomé Finizola Flores, coordinador de la Unidad de Hemodinamia.
Talento e innovación con impacto social
Destaca que en los años más críticos de la migración de talento en el país, especialmente entre 2015 y 2020, el equipo no abandonó las aulas ni los quirófanos; por el contrario, coordinaron especializaciones y entrenamientos de corta duración fuera del país, con el propósito de volver para implementar lo aprendido. El resultado fue un impacto directo y positivo en la capacidad resolutiva del centro, con especialistas formados en diferentes áreas cada vez más complejas.
«De lo que comenzó como el intervencionismo vascular periférico, progresamos a intervenciones coronarias complejas«, apunta el destacado cardiólogo intervencionista. Para atender estas condiciones, el equipo ha requerido contar con los insumos tecnológicos necesarios, logrando ofrecer alternativas de primer nivel a los pacientes y manteniendo, al mismo tiempo, su carácter social.

Uno de los mayores logros que destaca el doctor Finizola Flores es el manejo de la patología valvular. «Es de lo más complejo que hay en el mundo, es donde más avances hemos tenido», expresa con orgullo.
Esto lo lleva a afirmar que «el éxito no es por casualidad«. El Ascardio de hoy se está apalancando en 50 años de historia, en el sentido de pertenencia de los primeros egresados que ha sido fundamental para el crecimiento de los servicios y en el trabajo de todas las personas que día a día hacen vida en esta institución.
La mística detrás de medio siglo de evolución
Los resultados de la atención que ofrece Ascardio, que alcanza a más de 100 mil pacientes al año, son la suma del valor, las cualidades y el talento de su gente.
En todas las áreas de su única sede, en Barquisimeto, se percibe la amabilidad, la buena disposición, el profesionalismo y el sentido de pertenencia de ir a más cada día, así como el agradecimiento, el respeto y la admiración que sus trabajadores sienten por la institución, por la familia Finizola y, muy especialmente, por el doctor Bartolomé, su fundador, a quien reconocen como un hombre de incalculable bondad, un maestro y un papá.
Al sumar medio siglo, el desafío continuo de esta institución de referencia nacional e internacional es encontrar fórmulas que hagan cada vez más accesible el servicio y permitan atender al mayor número de pacientes.


