De la evidencia a la acción: una nueva oportunidad para fortalecer el diagnóstico del VIH y las ITS en Panamá

septiembre 7, 2026
De izquierda a derecha: Dr. Félix. Correa. Médico epidemiólogo. Moderador del Panel; Prof. Gilberto Eskildsen. Docente e Investigador. Facultad de Medicina-Universidad de Panamá; Mgtr. Natasha Dormoi. Coordinadora de País - AFH Panamá; Dra. Arlene Calvo. Docente e Investigadora. University of South Florida; Dr. Carlos Chávez. Jefe del Programa Nacional de ITS/VIH y Hepatitis Virales. Minsa; Dra. Yelkis Gil. Directora General de Salud. Minsa; Dr. Orlando Quintero. Director de Fundación Probidsida y Gustavo Chevasco. Estudiante de la Facultad de Medicina-Universidad de Panamá
La alianza entre la Universidad de Panamá y AHF Panamá demuestra que la investigación puede generar evidencia, formar nuevas generaciones de profesionales y abrir oportunidades para fortalecer la prevención y el diagnóstico de las infecciones de transmisión sexual

Por: UP | AHF Panamá

Las infecciones de transmisión sexual (ITS) continúan representando un desafío para la salud pública. Sin embargo, responder adecuadamente a este problema requiere algo más que aumentar el número de pruebas realizadas: necesitamos comprender mejor dónde están las infecciones, a quiénes afectan, cuáles permanecen sin ser reconocidas y cómo convertir esa información en acciones concretas de prevención, diagnóstico, tratamiento y seguimiento.

Al respecto, resultados de un estudio realizado conjuntamente por el Departamento de Microbiología Humana de la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá y AHF – Panamá  fueron presentados por el investigador Gilberto Eskildsen con evidencia que llama a la acción.

La investigación incluyó 308 participantes y encontró que el 32,5 % presentó al menos una infección clínicamente relevante, considerando VIH y las ITS evaluadas.

Entre las personas que no presentaban síntomas también se identificaron infecciones, recordándonos una realidad fundamental: la ausencia de síntomas no significa necesariamente ausencia de infección.

Pero más allá de los porcentajes, los resultados plantean una pregunta importante para el país: ¿cómo podemos fortalecer nuestro modelo de atención sin perder las ventajas del manejo sindrómico y, al mismo tiempo, mejorar nuestra capacidad para identificar infecciones que pueden pasar inadvertidas?

¿Sustituir el manejo sindrómico? No. Complementarlo.

El manejo sindrómico continúa siendo una herramienta de gran valor, particularmente en contextos donde los recursos diagnósticos son limitados y es necesario ofrecer tratamiento oportuno.

El desafío no consiste en reemplazarlo, sino en complementarlo estratégicamente con diagnóstico etiológico y molecular cuando esté indicado.

Esto significa avanzar hacia un modelo híbrido y racional: mantener el manejo sindrómico donde sea apropiado, pero incorporar pruebas moleculares en determinadas poblaciones, situaciones clínicas o escenarios epidemiológicos en los que conocer el agente causal pueda cambiar la conducta, mejorar el tratamiento, orientar la prevención o generar información útil para la vigilancia.

La experiencia obtenida en este proyecto permite plantear precisamente esa posibilidad: diagnosticar mejor no significa necesariamente hacer más pruebas, sino utilizar mejor las herramientas disponibles.

Durante la presentación de los resultados del estudio

Una alianza que también forma nuevas generaciones

Existe, sin embargo, otra dimensión de esta investigación que merece especial reconocimiento El proyecto es resultado de una alianza entre la Universidad de Panamá y AHF Panamá, formalizada mediante un memorando de entendimiento que ha permitido ampliar las oportunidades de investigación, formación y vinculación con los servicios de salud.

En la Universidad de Panamá, esta colaboración ha contado con el respaldo de la decana de la Facultad de Medicina, Dra. Oris Lam de Calvo, mientras que por AHF Panamá ha sido impulsada bajo el liderazgo de coordinadora de país, Mgtra. Natasha Dormoi.

Parte de las autoridades de la Universidad de Panamá y AHF Panamá presentes en el acto

La alianza ha permitido que estudiantes de Tecnología Médica participen directamente en procesos de investigación y que estudiantes de Medicina tengan oportunidades de conocer y experimentar un modelo de atención centrado en las personas, basado en servicios gratuitos, accesibles y libres de estigma y discriminación.

Cinco estudiantes tesistas de la carrera de Tecnología Médica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá han participado: Angie Morán, Nicole Castrejón, Leydi Mercado, Charlene Espinosa y Nemesis Ayala. Ellas representan una nueva generación de profesionales de Tecnología Médica y de mujeres investigadoras en salud. Su dedicación, disciplina, compromiso y capacidad de trabajar en equipo fueron parte esencial del desarrollo de este proyecto.

Su participación demuestra que la investigación no solo produce datos: también forma capacidades, despierta vocaciones científicas y abre caminos profesionales.

El proyecto fue posible gracias al trabajo conjunto de un equipo comprometido de la Universidad de Panamá y todo el equipo de AHF Panamá, integrado por Dra. Nora de Moreno, Prof. Carmen I. Espino, Prof. Dayra Álvarez, Prof. Gilberto A. Eskildsen, Dr. Fernando Fanilla y Dra. América NG, junto con las cinco estudiantes tesistas.

De los resultados al diálogo con la salud pública

La evidencia adquiere verdadero valor cuando puede ser discutida con quienes tienen la responsabilidad de diseñar e implementar las respuestas sanitarias.

En este sentido, fue especialmente importante la participación del Ministerio de Salud, bajo la conducción de la directora general de Salud, Dra. Yelkys Gil Mojica, en el espacio de análisis y diálogo técnico sobre los resultados del estudio, con la participación de especialistas vinculados a la respuesta nacional frente a las ITS y el VIH.

Parte del diálogo con autoridades del Minsa

Este intercambio permitió analizar los hallazgos como una línea de base y un insumo para fortalecer las políticas públicas y las acciones de prevención, sin perder de vista una consideración metodológica esencial: los resultados corresponden a las personas atendidas en el contexto del estudio y no deben interpretarse como una estimación de prevalencia nacional.

Precisamente por eso, su mayor valor está en ayudar a formular nuevas preguntas, identificar necesidades y orientar futuras investigaciones y estrategias diferenciadas.

El siguiente paso: convertir evidencia en oportunidades

Los resultados sugieren que Panamá puede avanzar hacia una respuesta cada vez más integrada, que combine prevención, diagnóstico, tratamiento y seguimiento.

Esto incluye fortalecer estrategias como la educación sexual basada en evidencia, el uso de preservativos, la vacunación cuando corresponda, la profilaxis preexposición al VIH (PrEP), la detección dirigida de ITS, el tratamiento oportuno y la reducción del estigma y la discriminación en los servicios de salud.

La meta debe ser pasar de una respuesta centrada exclusivamente en “cuántas pruebas hacemos” a una mirada más completa de la trayectoria de cada persona: acceso → diagnóstico → tratamiento → prevención → seguimiento.

Y la alianza entre la Universidad de Panamá y AHF Panamá ya está demostrando que este camino puede continuar.

Actualmente, nuevas investigaciones están tomando forma, entre ellas un estudio de la estudiante del programa de maestría en ciencias biomédicas orientado a la detección del virus del papiloma humano (VPH) en población masculina, ampliando el conocimiento sobre las ITS y fortaleciendo las capacidades nacionales de investigación.

Esto demuestra que una investigación puede ser mucho más que un resultado publicado o una cifra epidemiológica. Puede convertirse en el punto de partida para nuevas preguntas, nuevos proyectos y nuevas generaciones de investigadores.

Academia que forma. Ciencia que genera evidencia. Comunidad que participa. Salud pública que transforma.

La experiencia de esta investigación deja una lección clara: cuando la academia, la ciencia, la comunidad y la salud pública se encuentran, la evidencia puede convertirse en acción.

Y cuando además esa experiencia permite formar a quienes continuarán investigando, el impacto trasciende un estudio.

Por: UP | AHF Panamá