Gladys Santamaría, bióloga molecular, lidera el estudio como parte de su tesis de la maestría en Biología Molecular de la Facultad de Ciencias Naturales, Exactas y Tecnología (Facinet)
Con autoría de Carlos Iván Caballero G. | Semanario La Universidad
Un estudio de la Universidad de Panamá ofrece datos preliminares con respecto al potencial del veneno del Tityus cf asthenes como agente antitumoral. Los resultados se pueden ampliar a otras especies de alacranes de Panamá.
La investigación es financiada por la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt), Proyecto de Movilidad-2024 Bioprospección de moléculas con potencial actividad anticancerígena en venenos de animales ponzoñosos de Panamá.
De acuerdo con la reseña del Semanario La Universidad, en el año 2025 se adelantó este estudio de los componentes de veneno de animales ponzoñosos para combatir el cáncer de pulmón, melanomas y cáncer de mama. Un año después de la citada publicación se presentan los primeros resultados acerca de los avances alcanzados con el veneno del alacrán Tityus cf asthenes.
Los resultados obtenidos hasta ahora evidencian que el potencial biomédico del veneno de las especies nativas panameñas es considerable. No obstante, se requiere profundizar en las investigaciones para ampliar el conocimiento sobre sus mecanismos de acción y su posible aplicación clínica.

Gladys Santamaría, bióloga molecular, estudiante de la Maestría en Biología Molecular de la Facultad de Ciencias Naturales, Exactas y Tecnología (Facinet), desarrolla esta investigación centrada en el potencial bioactivo del veneno de alacrán como parte de su proyecto de tesis. En relación con el cáncer de pulmón, la investigadora señala que los resultados obtenidos hasta el momento son altamente prometedores, debido a que las toxinas presentes en el veneno muestran una acción específica sobre determinadas líneas celulares tumorales.
Santamaría explica que el veneno posee componentes con actividad neurotóxica capaces de dirigirse selectivamente a grupos particulares de células presentes en el tumor. Una vez que las toxinas ingresan a la célula, actúan sobre la mitocondria, que opera como la central energética de la célula y transforma la energía en nutrientes, interfiriendo en los procesos metabólicos que permiten al tumor mantener su crecimiento.

Durante este proceso también se han identificado proteínas proapoptóticas, las cuales desempeñan un papel fundamental en la activación de la muerte celular programada. La investigadora destaca que lleva dos años desarrollando estos estudios y los hallazgos en cáncer de pulmón son significativos.
En cuanto al cáncer de piel, los avances son preliminares, ya que hasta ahora se ha trabajado con el veneno completo. Actualmente, Santamaría se encuentra en la fase de evaluación de fracciones específicas de la toxina, lo que permitirá determinar la actividad diferencial de los distintos componentes del veneno sobre las células asociadas a este tipo de cáncer.
Respecto al cáncer de mama, la investigadora señala que durante su pasantía en Eskisehir Osmangazi University (Turquía), bajo la supervisión de la doctora Figen Caliskan, adquirió experiencia en el cultivo de líneas celulares de este tumor. En la Universidad de Panamá ha evaluado 24 componentes distintos del veneno, obteniendo resultados altamente favorables. Según explica, estos componentes presentan estructuras moleculares diversas que ejercen una acción particularmente agresiva sobre las células de cáncer de mama.
Beneficios potenciales en estudio

Orlando Serrano Garrido, profesor de Inmunología en la Facultad de Medicina de la UP, quien supervisa la investigación que realiza Gladys Santamaría, sostiene que el estudio está dirigido a descubrir el potencial del veneno del Tityus cf asthenes y luego ampliar a otras especies de alacranes de Panamá.
En el caso del alacrán, la investigación se centra en el análisis del veneno en su forma pura y en sus fracciones, con el objetivo de identificar compuestos bioactivos que puedan constituir alternativas terapéuticas frente a los cánceres de pulmón, melanoma y mama, todos ellos de alta prevalencia en Panamá.
El docente responsable del proyecto coincide con la investigadora Gladys Santamaría al señalar que, en los ensayos más recientes, algunas fracciones del veneno mostraron actividad positiva sobre grupos específicos de células tumorales, particularmente en los modelos de cáncer de pulmón y de mama.
Los resultados obtenidos hasta ahora evidencian que el potencial biomédico del veneno de las especies nativas panameñas es considerable. No obstante, se requiere profundizar en las investigaciones para ampliar el conocimiento sobre sus mecanismos de acción y su posible aplicación clínica.
El veneno de escorpión ha evolucionado durante millones de años, desarrollando una mezcla compleja de proteínas, péptidos y otras moléculas con capacidad para inmovilizar o eliminar a sus presas. Estas propiedades han motivado su estudio en diversos países, con el fin de evaluar su potencial terapéutico y explorar su eventual incorporación en el campo de la medicina.
Una línea de investigación prioritaria consiste en determinar la seguridad de las fracciones del veneno. Las pruebas deben determinar que los componentes maten las células cancerígenas y no los grupos de células sanas.
Literatura científica proveniente de Venezuela, Colombia y Brasil, destaca que algunas fracciones del veneno de especies de escorpiones presentes en esos países han demostrado actividad antitumoral. Estas especies guardan similitud con Tityus cf. asthenes, lo que refuerza la pertinencia de continuar los estudios en Panamá, donde los animales ponzoñosos aún no han sido investigados de forma exhaustiva, dijo el Dr. Serrano Garrido.
Las especies de estos países son similares al Tityus cf asthenes. En Panamá los animales ponzoñosos no se han estudiado a fondo, por ello, es necesario continuar los estudios.
El Doctor Marcos Salazar, profesor del Departamento de Bioquímica de la Facinet, quien participa también en la investigación, revela que el Tityus cf asthenes procede del corregimiento de Palmas Bellas, distrito de Chagres, Colón. Y, agrega que el veneno que produce la especie tiene actividad positiva sobre los tipos de cánceres mencionados.
Los investigadores del Centro de Investigación e Información de Medicamentos y Tóxicos (CIIMET) de la UP han logrado perfeccionar el mantenimiento en cautiverio de esta especie, para lograr su producción continua de veneno.
El esfuerzo ha permitido obtener las cantidades necesarias de veneno para realizar este tipo de análisis.
En los últimos años, la medicina moderna ha volcado sus intereses hacia el estudio de los alacranes. El objetivo es encontrar en el veneno un remedio efectivo para combatir el cáncer.
El área de los animales ponzoñosos es amplia y novedosa y permite indagar de manera profunda este mundo con el objetivo de encontrar nuevas moléculas que contengan principios activos para combatir enfermedades cancerígenas, que tienen alto índice de mortalidad en la población panameña. El veneno del insecto puede tener más de 200 componentes. cuyas moléculas se identifican, separan y purifican para determinar cuáles son tóxicas para la salud humana y cuáles se pueden utilizar en el campo de la medicina.
Con autoría de Carlos Iván Caballero G. | Semanario La Universidad

