La X Jornada sobre Vacunas e Inmunización de la Sociedad Española de Epidemiología, celebrada este martes en Madrid, ha analizado los cambios en las políticas internacionales, la desinformación y la confianza en la vacunación entre los profesionales sanitarios
Con información de la SEE
Los cambios en las políticas internacionales de vacunación y la desinformación plantean nuevos retos para mantener la confianza de la población y garantizar el acceso a las vacunas. Al mismo tiempo, la disponibilidad de nuevas vacunas abre oportunidades para prevenir enfermedades graves y hospitalizaciones en los adultos.
Ante este escenario, los epidemiólogos reclaman apoyar las decisiones basadas en criterios científicos, facilitar el acceso a la vacunación y dirigir la protección hacia los grupos que más pueden beneficiarse.
Estas prioridades han centrado la X Jornada sobre Vacunas e Inmunización de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE), celebrada este martes en el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), en Madrid.
Organizado por el Grupo de Trabajo de Vacunas e Inmunización de la SEE, el encuentro ha conectado los desafíos que afrontan los programas de vacunación con las posibilidades de mejorar la prevención a lo largo de la vida.
Los especialistas han recordado que «el éxito de los programas de vacunación depende tanto de la evidencia científica y la disponibilidad de vacunas como de la confianza social«. Por ello, han defendido que las decisiones sobre vacunación se apoyen en criterios científicos y tengan en cuenta las desigualdades que pueden dificultar que las vacunas lleguen a quienes las necesitan.
Confianza, acceso y respuesta frente a los brotes
Los cambios recientes en las recomendaciones de vacunación de Estados Unidos han situado en el debate sus posibles efectos sobre el acceso a las vacunas y la confianza en las instituciones sanitarias.
Sus repercusiones pueden extenderse a otros países e influir en la información que recibe la población, en un contexto en el que combatir la desinformación constituye uno de los principales desafíos para la salud pública.
Los profesionales sanitarios desempeñan un papel central en esa confianza, ya que sus recomendaciones influyen en las decisiones de sus pacientes.
Los resultados de un cuestionario desarrollado por el Grupo de Trabajo de Vacunas e Inmunización de la SEE, con respuestas recogidas en 2019 y 2025 entre epidemiólogos y profesionales de salud pública asociados a la SEE y la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS), reflejan una valoración muy positiva de las vacunas que se mantiene tras la pandemia.
Los especialistas han señalado que las dudas sobre una vacuna concreta pueden cambiar a medida que se dispone de más información y no implican necesariamente que el profesional deje de recomendarla cuando está indicada. Conocer esas dudas y responder a ellas mediante información y formación adecuadas ayuda a mejorar la vacunación de la población.
Mantener una protección elevada resulta especialmente importante ante situaciones como el restablecimiento de la transmisión endémica del sarampión en España.
En enero de 2026, la Organización Mundial de la Salud (OMS) comunicó, tras revisar los datos de 2024, que la enfermedad volvía a transmitirse de forma continuada en nuestro país.
Aunque el riesgo para la población general sigue siendo bajo gracias a la vacunación, el aumento de casos y brotes en otros países obliga a mantener los esfuerzos de prevención. Los epidemiólogos han insistido en alcanzar coberturas de al menos el 95% con las dos dosis de la vacuna triple vírica, facilitar la vacunación de quienes encuentran más dificultades de acceso y detectar pronto los casos para actuar con rapidez ante los brotes.
Mejorar la protección en la edad adulta
La necesidad de prevenir enfermedades graves y hospitalizaciones ha centrado también el análisis de la vacunación frente al virus respiratorio sincitial (VRS) y al neumococo en adultos. En ambos casos, conocer qué personas tienen mayor riesgo y cómo evoluciona la enfermedad permite orientar las recomendaciones y valorar los resultados de la vacunación.
En el caso del VRS, las personas mayores y quienes tienen enfermedades previas son especialmente vulnerables.
Según los datos presentados en la jornada, en la temporada 2024–2025 las personas de 80 años o más concentraron aproximadamente el 60% de los fallecimientos hospitalarios por este virus entre los adultos.
Los resultados observados desde que se utilizan estas vacunas respaldan su utilidad para prevenir hospitalizaciones y refuerzan la importancia de organizar su administración para llegar a los grupos que más pueden beneficiarse.
Respecto al neumococo, los especialistas han revisado la evolución de la enfermedad en España, los grupos de mayor riesgo y las vacunas disponibles. El análisis ha incluido las diferencias en la protección frente a las distintas variantes de la bacteria, así como las recomendaciones comunes del Sistema Nacional de Salud y su aplicación en las comunidades autónomas.
La incorporación de nuevas vacunas requiere, por tanto, conocer su posible impacto en la población. «La prioridad y utilidad de cada vacuna puede variar entre grupos de población y de un lugar a otro», han recordado los expertos.
Los datos sobre casos, hospitalizaciones y fallecimientos permiten decidir a quiénes vacunar de forma prioritaria y qué estrategias pueden aportar mayores beneficios.
Ese seguimiento de las enfermedades para las que se dispone de vacuna, mediante la vigilancia epidemiológica, también resulta necesario después de introducir una vacuna: permite comprobar si se reducen los casos graves, evaluar sus efectos en los distintos grupos de población y mejorar los programas.
La jornada ha sido inaugurada por Pello Latasa, presidente de la SEE; Pedro Gullón, director general de Salud Pública y Equidad en Salud del Ministerio de Sanidad; José Luis Peñalvo, director del Centro Nacional de Epidemiología y Vicente Andrés García, director de Investigación Básica del CNIC.
Con información de la SEE

