Existe una importante brecha entre la intención y la acción: casi el 70% de los españoles está dispuesto a registrar oficialmente su voluntad de donar, pero solo el 7,2% lo ha hecho, en gran parte porque desconoce esa posibilidad
Con información de Ministerio de Sanidad
El 80,1% de la población española desea donar sus órganos luego de fallecer y son varias las razones: para salvar vidas, mejorar la calidad de vida de otras personas o por vocación de ser solidarios.
Sin embargo más de la mitad (57,4%) desconoce que el número de donaciones es insuficiente para hacer frente a las necesidades de trasplante.
Las conclusiones se desprenden del Estudio sobre las actitudes de la población hacia la donación y el trasplante de órganos en España, que se ha presentado en Madrid con motivo del Día Nacional del Donante de órganos, tejidos y células, que se celebró el primer miércoles del mes de junio de cada año.
El estudio ha sido puesto en marcha por la Fundación Mutua Madrileña (FMM) y la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), y el trabajo de campo ha sido llevado a cabo por investigadores de la Universidad Pública de Navarra (Jorge S. López y María Soria-Oliver) y la Universidad Autónoma de Madrid (Rubén García-Sánchez, María Jesús Martín y José Manuel Martínez).
Se trata de una encuesta que actualiza un trabajo que se efectuó por última vez en 2006, liderado igualmente por la Fundación Mutua y la ONT, por lo que este nuevo análisis permite una comparación de la actitud y el conocimiento de la sociedad española sobre la donación y el trasplante de órganos con dos décadas de diferencia. Líderes en donación, pero no es suficiente.
España lleva 34 años consecutivos siendo el país con más donantes por millón de habitantes del mundo. En 2025, de acuerdo con los datos de la ONT, se realizaron 6.334 trasplantes, muy cerca de la cifra de 2024 (6.464), cuando se batió el récord histórico.
En la última década, la donación ha crecido más de un 50%. Aun así, las listas de espera de personas que necesitan un trasplante siguen aumentando, algo que, según este estudio, es una realidad desconocida.
Más de la mitad de la población (57,4%) desconoce que no hay suficientes donaciones para hacer frente a las necesidades de trasplante. Desde la ONT insisten en que “cada día, más de 5.000 personas esperan el trasplante de un órgano. La lista de espera no se reduce, ya que a medida que aumenta la actividad trasplantadora, se expanden las indicaciones y es mayor el número de pacientes que puede optar a esta terapia”, afirma Beatriz Domínguez-Gil, directora de la ONT.
Además, pese al apoyo mayoritario a la donación, siete de cada diez personas (68%) declara que está “poco” o “nada” informada sobre el funcionamiento del sistema de donación y el trasplante de órganos.
Falta hablar en casa de donación

Aunque el respaldo a la donación de los propios órganos es muy alto, el estudio identifica un factor clave que sigue limitando el número de donaciones efectivas: la falta de comunicación dentro del entorno familiar.
Los datos son concluyentes: si la familia conoce la voluntad favorable de la persona fallecida, el 90,1% autoriza la donación de órganos. Sin embargo, cuando se desconoce ese deseo, solo autoriza la donación el 54,9%; y cuando el deseo de no donar es conocido, aun así, un 14,5% de familias la autoriza. Es decir, hablar con la familia multiplica casi por dos las posibilidades de donación.
En este sentido, los investigadores subrayan que hablar en casa sobre la donación es uno de los gestos más eficaces para salvar vidas, ya que disipa las dudas, facilita el consentimiento familiar y, sobre todo, permite respetar la voluntad de la persona fallecida. Sin embargo, solo el 48% de los encuestados asegura que su familia conoce su voluntad con respecto a la donación.
El trabajo también pone de relieve una importante brecha entre la intención y la acción. Casi siete de cada diez españoles estarían dispuestos a registrar oficialmente su voluntad de donar, pero solo el 7,2% lo ha hecho realmente a través del Registro de Últimas Voluntades y el 12,6% mediante una tarjeta simbólica de donante.
Esta diferencia evidencia que, pese a la actitud favorable, muchas personas posponen o evitan formalizar su decisión, ya sea por desconocimiento, barreras burocráticas o falta de reflexión previa.
Por ello, el estudio aboga por la comunicación familiar como una vía más accesible y efectiva que el registro administrativo para garantizar que la voluntad del donante sea respetada cuando llegue el momento.
Al respecto, se impulsa el hashtag #DiloEnCasa para promover la conversación con la familia en torno al deseo de ser donante
Amplio compromiso con la donación

El informe confirma que la sociedad española no solo mantiene, sino que refuerza con el tiempo su compromiso con la donación.
En los últimos veinte años, la predisposición a donar ha aumentado de forma sostenida (del 67,4% en 2006 hasta el 80,1% actual) y el rechazo ha caído de manera drástica (del 14,5% al 4,1%), convirtiéndose en un fenómeno claramente minoritario.
Las motivaciones para ser donante también han evolucionado.
En el momento actual, la donación se apoya cada vez más en razones altruistas, como salvar vidas (que influye mucho al 81% de la población), mejorar la calidad de vida de otras personas (74,8%) o ser solidario (68,0%). “Es un logro al que han contribuido profesionales, medios de comunicación y la ciudadanía, mostrando que cuando se dan las condiciones adecuadas, la población es favorable a realizar acciones solidarias”, subraya Jorge S. López, profesor investigador de la Universidad Pública de Navarra (UPNA) y coordinador del equipo que ha llevado a cabo el estudio.
No obstante, un 15,8% de personas afirma no tenerlo claro. Entre los indecisos, un tercio (32,9%) donaría de forma condicionada: a su círculo cercano, cuando el uso de los órganos esté claramente especificado, si ha vivido de cerca una experiencia cercana al trasplante o si se utilizara para salvar a un niño.
“Es importante que estas personas indecisas se dirijan a profesionales para aclarar sus dudas, ya sea a través de la ONT o de sanitarios más cercanos, como los de Atención Primaria”, comenta López.
El estudio también confirma que la donación se ha convertido en un valor compartido por todas las generaciones. A diferencia de lo que ocurría en 2006, ya no existen diferencias significativas por grupos de edad: todos superan hoy el 76% de predisposición a donar, incluidos los mayores de 65 años, que hace dos décadas eran más reacios.
Los investigadores concluyen que España cuenta con una cultura de donación sólida, resiliente y madura. El reto ahora no es convencer, sino informar mejor, reducir dudas emocionales, activar a los indecisos y fomentar la conversación familiar.
La donación de órganos es hoy uno de los mayores consensos sociales en España, dice la directora de la ONT, un proyecto colectivo que trasciende diferencias ideológicas, generacionales o culturales. Frente a un contexto de crisis y polarización, la solidaridad en torno a la donación no solo se mantiene, sino que se fortalece.
Con información de Ministerio de Sanidad

