El ciclo de la nutrición: las proteínas

septiembre 17, 2026
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Las proteínas son indispensables para la vida, pero su manejo debe ser equilibrado. No se trata solo de «comer mucha proteína», sino de entender qué necesita nuestro cuerpo según nuestro contexto biológico

Por: Dra. Karen Courville, SNI, GNI-CSS

La Dra. Karen Courville es egresada de la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá. Realizó estudios en Medicina Interna y Nefrología en el Complejo Hospitalario Dr. Arnulfo A. Madrid.  Tiene un Fellow en Investigación Renal del Instituto Mario Negri en Bérgamo, Italia.  Investigadora del Instituto de Ciencias Médicas de Las Tablas. Miembro del Sistema Nacional de Investigación (SNI)

Las proteínas son macromoléculas esenciales que constituyen el componente estructural principal de las células y tejidos del cuerpo. Se consideran el «material de construcción» de la vida, ya que no solo forman músculos y órganos, sino que también actúan como catalizadores químicos, mensajeros y defensores del organismo.

Sin una ingesta y síntesis adecuada de proteínas, los procesos vitales —desde la reparación de una pequeña herida hasta la transmisión de impulsos nerviosos— se verían comprometidos, lo que subraya su papel crítico en el mantenimiento de la homeostasis y la supervivencia.

¿Qué son y cómo están conformadas?

Las proteínas son polímeros complejos formados por cadenas de unidades más pequeñas llamadas aminoácidos. Estos aminoácidos se unen entre sí mediante enlaces peptídicos. Están compuestas principalmente por Carbono (C), Hidrógeno (H), Oxígeno (O) y, de manera distintiva, Nitrógeno (N). Algunas también contienen Azufre. Existen 20 aminoácidos principales que se dividen en esenciales (el cuerpo no puede producirlos y deben obtenerse de la dieta (son 9: Histidina, Isoleucina, Leucina, Lisina, Metionina, Fenilalanina, Treonina, Triptófano y Valina) y los no esenciales (el cuerpo puede sintetizarlos por sí mismo).

Tienen múltiples funciones, todas muy importantes. Sirven para dar estructura, al formar tejidos como la queratina (pelo/uñas) y el colágeno (piel/huesos). En las enzimas, aceleran reacciones químicas vitales (ej. amilasa en la digestión); actúan como mensajeros químicos (ej. la insulina); tienen funciones inmunológicas, formando anticuerpos para combatir patógenos; llevan sustancias por el cuerpo (ej. la hemoglobina transporta oxígeno); y de reserva, ya que almacenan energía en casos extremos, aunque no es su función primaria.

Fuentes proteicas

Obtenemos proteínas a través de la digestión de alimentos. En el estómago e intestino delgado, las proteínas se descomponen en aminoácidos libres que son absorbidos hacia el torrente sanguíneo.

El cuerpo no tiene un «depósito» de proteínas como lo hace con la grasa. En su lugar, mantiene un pool (fondo común) de aminoácidos en la sangre y tejidos. El cuerpo utiliza este pool para síntesis (crear nuevas proteínas para reparar tejidos), recambio(reemplazar proteínas viejas o dañadas) y oxidación(cuando hay exceso, se elimina el nitrógeno (vía urea) y el resto se usa como energía.

Las fuentes más importantes son de dos grupos: de origen animal y vegetal.

Requerimientos diarios y patologías

La cantidad de proteína necesaria varía según la edad, sexo, actividad física y estado de salud.

Las fuentes de origen animal poseen un «alto valor biológico» porque contienen todos los aminoácidos esenciales (huevos, carnes blancas y rojas, pescado, lácteos). Las de origen vegetal pueden carecer de algún aminoácido esencial, pero al combinarlas (ej. arroz con frijoles) obtiene una proteína completa (legumbres, soja, frutos secos, quinoa y tofu). El consumo diario depende del requerimiento.

Suplementos proteicos

Los suplementos son productos diseñados para complementar la dieta cuando no se alcanzan los requerimientos mediante alimentos sólidos. Existen en diferentes presentaciones y facilitan la recuperación muscular, aumentan la síntesis proteica luego del entrenamiento o aseguran la nutrición en pacientes con poco apetito. Generalmente se consumen 20-30 g por porción y el tiempo depende del objetivo: los deportistas suelen usarlo tras entrenar; en pacientes clínicos, puede ser indefinido según indicación médica.

Si se toma exceso de proteínas, el sistema de reciclaje de aminoácidos puede fallar, permitiendo el paso de proteínas a la orina. Esto puede aumentar el riesgo de litiasis renal y la pérdida continua de proteínas es tóxico para algunas células del riñón, produciendo cicatrices y daño permanente.

Recomendaciones

Las proteínas son indispensables para la vida, pero su manejo debe ser equilibrado. No se trata solo de «comer mucha proteína», sino de entender qué necesita nuestro cuerpo según nuestro contexto biológico.

Es importante priorizar la calidad, buscando fuentes variadas que incluyan tanto origen animal como vegetal. No te automediques con suplementos: si tienes antecedentes de cálculos renales o enfermedad renal, consulta siempre a un nefrólogo o nutricionista clínico antes de aumentar tu ingesta. Si notas orina espumosa o hinchazón en los pies, acude al médico: podría ser una señal temprana de pérdida de proteínas.

Por: Dra. Karen Courville, SNI, GNI-CSS