Estudio del STRI con especies de abeja reina en Barro Colorado revela claves de la evolución social

agosto 3, 2026
Callum Kingwell, autor principal del estudio, observando nidos experimentales que albergan abejas Megalopta de vida libre, colocados en el sotobosque de Isla Barro Colorado Crédito: Jorge Alemán

En un nuevo artículo, Callum Kingwell, investigador postdoctoral del STRI y de la Universidad de Princeton, y Bill Wcislo, científico del STRI, han identificado por primera vez feromonas de reina en una especie de abeja del sudor que puede ser tanto social como solitaria

Por: Rosannette Quesada-Hidalgo
Traducción: Sonia Tejada

Imagina que las madres pudieran dar a sus hijas una poción mágica que determinara si se quedan en casa para ayudarlas o si se marchan para formar sus propias familias.

Los científicos del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI) estudian las feromonas de la reina, sustancias químicas secretadas por la reina en insectos sociales como las abejas, las hormigas y las avispas.

En un nuevo artículo, Callum Kingwell, investigador postdoctoral del STRI y de la Universidad de Princeton, y Bill Wcislo, científico del STRI, han identificado por primera vez feromonas de reina en una especie de abeja del sudor que puede ser tanto social como solitaria.

Hasta ahora, los estudios sobre las feromonas de reina se habían limitado a especies que siempre forman colonias sociales.

Estos hallazgos se han publicado en la revista Proceedings of the Royal Society B un foro especialmente adecuado para un estudio sobre reinas.

Los investigadores estudiaron la abeja del sudor Megalopta genalis, que reviste especial interés porque las hijas de la reina pueden quedarse como obreras —que no se reproducen y ayudan a la reina en un nido social— o bien marcharse y fundar sus propios nidos, ya sea como reinas solitarias o como fundadoras de nuevos nidos sociales.

Megalopta genalis, una abeja del sudor objeto de este estudio que puede ser tanto social como solitaria Crédito: Carmelo López

Dado este interesante comportamiento flexible, la M. genalis ofrece una oportunidad única para estudiar el origen evolutivo de la socialidad.

El trabajo de campo se llevó a cabo en Isla Barro Colorado (BCI), donde los investigadores estudiaron alrededor de 450 nidos artificiales de abejas colocados en su hábitat natural a lo largo de varios años.

El equipo marcó a las abejas individualmente, grabó en vídeo su comportamiento e identificó y cuantificó las sustancias químicas que recubren el cuerpo de las abejas mediante técnicas analíticas avanzadas, incluida la cromatografía de gases acoplada a la espectrometría de masas. También registraron si las hijas se quedaban y trabajaban para la reina, usurpaban el trono de la reina o abandonaban el nido para reproducirse en otro lugar.

Los científicos descubrieron que, al igual que esa poción mágica, las feromonas de la reina inducen un comportamiento subordinado e inhiben la inversión de las hijas en la reproducción, ya que los niveles de feromonas de la reina eran más elevados en los nidos sociales que en los solitarios.

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Al anunciar de forma fiable el potencial futuro de puesta de huevos de la reina, esta feromona permite a las hijas decidir si quedarse y ayudar a su madre reina es una inversión que merece la pena, o si deben marcharse y formar su propia colonia.

“Señales químicas como estas pueden estabilizar las sociedades de insectos incipientes, ganando tiempo para que surja la complejidad social a lo largo del proceso evolutivo”, afirmó Wcislo. “Esto representa, según nuestro conocimiento, la primera feromona de reina identificada en un insecto con una sociedad flexible”, añadió.

“Un aspecto especialmente novedoso de este estudio fue la realización de análisis químicos directamente en Isla Barro Colorado y el muestreo repetido de abejas vivas, lo que nos permitió seguir la señalización química en las mismas abejas individuales de vida libre a lo largo de toda su vida. Estas observaciones ofrecen una perspectiva única sobre cómo pueden haber evolucionado inicialmente las sociedades de insectos”, afirmó Kingwell.

Crédito: Jorge Alemán

 

Los insectos altamente sociales dominan los ecosistemas de todo el mundo, ya que las obreras renuncian a la reproducción para apoyar a sus reinas, pero los orígenes evolutivos de la sociabilidad siguen sin conocerse bien.

Se cree que las abejas del género Megalopta, un grupo que solo se encuentra en las Américas, representan uno de los orígenes más recientes de las sociedades entre las abejas, las avispas y las hormigas.

Este descubrimiento arroja nueva luz sobre los mecanismos químicos que podrían haber contribuido a la evolución de la vida social.

La evolución de la cooperación es una cuestión fundamental que va mucho más allá de los insectos. Nuestro trabajo muestra cómo la comunicación química puede ayudar a los individuos a decidir cuándo merece la pena cooperar, lo que aporta conocimientos relevantes para la biología evolutiva, el comportamiento animal y los sistemas sociales en general”, explicó Kingwell.

Ver artículo original:

https://stri.si.edu/es/noticia/feromonas-de-la-realeza

Referencia: Kingwell, C. & Wcislo W. A queen pheromone signals the benefits of cooperation in a flexibly social insect. 2026. Proceedings of the Royal Society B. https://doi.org/10.1098/rspb.2026.0506.