Estudios confirman que el aumento en la ingesta de potasio reduce la presión arterial sistólica y diastólica en adultos con hipertensión, sin generar efectos adversos sobre las concentraciones de lípidos séricos o la función renal en poblaciones con función renal conservada
Por: Dra. Karen Courville, SNI, GNI-CSS

La Dra. Karen Courville es egresada de la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá. Realizó estudios en Medicina Interna y Nefrología en el Complejo Hospitalario Dr. Arnulfo A. Madrid. Tiene un Fellow en Investigación Renal del Instituto Mario Negri en Bérgamo, Italia. Investigadora del Instituto de Ciencias Médicas de Las Tablas. Miembro del Sistema Nacional de Investigación (SNI)
El potasio es un catión fundamentalmente intracelular y un nutriente clave en la regulación del sistema cardiovascular. Su ingesta adecuada promueve la natriuresis (excreción urinaria de sodio) y la vasodilatación mediante la activación de la bomba Na+/K+-ATPasa y la apertura de los canales de potasio en el músculo liso vascular.
Esto induce una hiperpolarización celular que disminuye la resistencia vascular periférica y reduce la reactividad arterial ante estímulos vasoconstrictoras, ayudando a controlar la presión arterial.
A nivel sistémico, un aporte adecuado de potasio atenúa los niveles de presión arterial, reduce la rigidez de las arterias y disminuye significativamente el riesgo de accidentes cerebrovasculares y eventos coronarios.
El sodio es el principal catión del espacio extracelular y un determinante clave del volumen circulante. Aunque es esencial en cantidades pequeñas para el mantenimiento de la volemia y la transmisión de impulsos nerviosos, su consumo excesivo en las dietas modernas genera una sobrecarga osmótica e hídrica.
Este incremento del volumen sanguíneo aumenta el gasto cardíaco y la tensión sobre la pared vascular, acelerando el remodelado arterial, la hipertrofia ventricular izquierda y el daño tisular en los órganos diana (corazón, cerebro y riñones).
El potasio y el sodio a nivel renal

En las nefronas, las células especializadas en el riñón, la homeostasis del potasio está estrechamente ligada al manejo del sodio y al equilibrio ácido-base, y su movilización depende de transportadores y un sistema hormonal.
El potasio filtrado libremente en el glomérulo se reabsorbe mayoritariamente en el túbulo contorneado proximal (~65%) y en el asa ascendente gruesa de Henle (~25-30%) de forma pasiva y mediante el cotransportador (NKCC2).
La regulación fina ocurre en las células principales del túbulo colector cortical, donde la bomba Na+/K+-ATPasa basolateral introduce potasio a la célula y extrae sodio. La entrada de sodio a través del canal epitelial de sodio (ENaC) genera un potencial lumen-negativo que impulsa la secreción de potasio hacia la luz tubular a través de los canales ROMK y BK. La aldosterona estimula tanto la actividad de la Na+/K+-ATPasa como la apertura de los canales ENaC y ROMK, promoviendo la eliminación de potasio cuando sus niveles plasmáticos o los de angiotensina II se elevan.
El riñón es el órgano maestro en la regulación de la cantidad total de sodio en el organismo. El glomérulo filtra enormes cantidades de sodio diariamente. El túbulo contorneado proximal reabsorbe aproximadamente el 65% mediante co-transportadores (Na+-glucosa, Na+-aminoácidos) y el intercambiador Na+/H+ (NHE3).
En el asa ascendente gruesa se reabsorbe cerca del 25% vía NKCC2, mientras que en el túbulo contorneado distal el cotransportador sensible a tiazidas (NCCT) reabsorbe un 5-7% adicional. El canal ENaC realiza la reabsorción final modulada por aldosterona.
Cuando el consumo de sodio eleva la presión arterial, se genera un incremento de la presión hidrostática en los capilares peritubulares que inhibe la reabsorción proximal y distal de sodio, aumentando su excreción urinaria para restaurar la normo-tensión.
Análisis del estudio proyectado y evidencia científica complementaria

De manera reciente se ha publicado el estudio Resultados de salud global derivados de la sustitución del cloruro de sodio de la dieta por sal enriquecida con potasio (Global health outcomes from replacing dietary sodium chloride with potassium-enriched salt), de Huang L et al en la Revista Nature Health. Este estudio proyecta que sustituir la sal común (NaCl) por sal enriquecida con potasio (típicamente una mezcla de 75% NaCl y 25% KCl) a escala global tendría un impacto de gran magnitud: evitaría 2.96 millones de muertes anuales (14.6% de las muertes atribuibles a estas condiciones), 10.17 millones de nuevos casos de enfermedad cardiovascular (ECV) y enfermedad renal crónica (ERC) (13.1% de los casos nuevos) y 69.43 millones de años de vida ajustados por discapacidad (AVAD) (16.5% del total).
Estos datos concuerdan con un evidencia previa de otros estudios publicados, como el Estudio SSaTT (Salt Substitute and Stroke Study, 2021): Un ensayo clínico aleatorizado masivo realizado en más de 20,000 participantes con antecedentes de ACV o hipertensión en zonas rurales de China, que demostró que el uso de sustitutos de sal redujo significativamente la incidencia de accidentes cerebrovasculares en un 14%, los eventos cardiovasculares mayores en un 13% y la mortalidad por todas las causas en un 12%.
Otras múltiples revisiones sistemáticas (Meta-análisis de la OMS y Cochrane) confirman que el aumento en la ingesta de potasio reduce la presión arterial sistólica y diastólica en adultos con hipertensión, sin generar efectos adversos sobre las concentraciones de lípidos séricos o la función renal en poblaciones con función renal conservada.
Consideraciones y observaciones de estos estudios
Sustitución universal de sal: Reemplazar el uso de sal de mesa tradicional por sustitutos bajos en sodio y enriquecidos con potasio tanto en la cocina del hogar como en la industria de alimentos procesados puede ser cardiovascular y fisiológicamente apropiado.
Políticas de salud pública e incentivos: se pudieran implementar subsidios o exenciones fiscales para hacer que la sal enriquecida con potasio sea asequible y accesible comercialmente frente a la sal común y planificar a los fabricantes de procesados a modificar sus fórmulas para reducir el sodio y aumentar el cloruro de potasio.
Riesgo de hipercalemia en pacientes con enfermedad renal crónica (ERC)

A pesar de los claros beneficios poblacionales de la sal enriquecida con potasio, se debe extremar la precaución en pacientes con compromiso de la función renal:
- Fisiopatología de la hiperpotasemia en ERC: A medida que la tasa de filtración glomerular (TFG) cae por debajo de 30 mL/min/1.73 m2 (estadíos 4 y 5 de ERC), disminuye drásticamente el número de nefronas funcionales capaces de secretar potasio. La sal enriquecida con potasio y los suplementos de este catión están contraindicados salvo indicación nefrológica expresa en pacientes con daño tubular y pérdida continua de potasio. Se debe indicar restricción dietética de potasio.
- Uso concomitante de fármacos: Gran parte de los pacientes con ERC utilizan inhibidores del sistema renina-angiotensina-aldosterona (IECA como enalapril, ARA-II como losartán) o ahorradores de potasio, los cuales reducen la eliminación tubular del mineral. Se debe realizar un monitoreo estricto si el paciente utiliza combinaciones nefroprotectoras como IECA, ARA-II, antialdosterónicos (espironolactona, finerenona) o iSGLT2, ajustando las recomendaciones dietéticas e integrando quelantes de potasio si fuera necesario para mantener la terapia cardioprotectora sin incurrir en hiperpotasemia.
- Riesgo clínico: La acumulación de potasio en sangre (>5.5 mEq/L) interfiere con el potencial de membrana cardíaco, pudiendo desencadenar arritmias ventriculares letales y paro cardíaco asistólico.
Recomendaciones de control dietético, monitoreo de laboratorios y adecuación según estadío de ERC y fármacos
La estrategia de sustituir la sal convencional por sal enriquecida con potasio representa una medida de salud pública costo-efectiva con potencial para salvar millones de vidas a nivel global. Sin embargo, su implementación requiere una estratificación médica adecuada dependiendo del estadío de ERC que tenga el paciente.
Para población general y ERC en estadíos tempranos (G1-G3a, TFG ≥45mL/min/1.73m2): La sustitución de sal y el aumento de frutas y verduras ricas en potasio son seguros, efectivos y altamente recomendados para prevenir la progresión de la hipertensión y el daño cardiovascular o renal.
ERC en estadíos avanzados (G3b-G5, TFG < 45 mL/min/1.73 m2) o en diálisis: La sal enriquecida con potasio y los suplementos de este catión están contraindicados salvo indicación nefrológica expresa. Se debe indicar restricción dietética de potasio.
Por: Dra. Karen Courville, SNI, GNI-CSS

