Cuidar de las vías urinarias es proteger la salud integral de todo el organismo. Para prevenir las infecciones y sus graves consecuencias a cualquier edad, hay recomendaciones fundamentales. Lea y conozca
Por: Dra. Karen Courville, FACP, SNI, GNI-CS

La Dra. Karen Courville es egresada de la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá. Realizó estudios en Medicina Interna y Nefrología en el Complejo Hospitalario Dr. Arnulfo A. Madrid. Tiene un Fellow en Investigación Renal del Instituto Mario Negri en Bérgamo, Italia. Investigadora del Instituto de Ciencias Médicas de Las Tablas. Miembro del Sistema Nacional de Investigación (SNI)
Las infecciones de vías urinarias (IVU) son de los problemas de salud más comunes que afectan a personas de todas las edades, desde los recién hasta los adultos mayores. Comprender cómo se originan y por qué es crucial detectarlas a tiempo puede marcar la diferencia entre una molestia pasajera y un daño renal permanente.
El sistema urinario funciona como un sofisticado sistema de filtración y depuración. Los riñones se encargan de filtrar la sangre, extrayendo los productos de desecho, el exceso de agua y las toxinas para transformarlos en orina.
Bajo condiciones normales y saludables, la orina es un líquido estéril (aséptico), es decir, no contiene bacterias, hongos ni virus mientras se encuentra dentro de los riñones y la vejiga.
Sin embargo, cuando microorganismos externos (principalmente bacterias provenientes del tracto gastrointestinal) logran ingresar y colonizar el aparato urinario, se produce la infección.
El diagnóstico y tratamiento temprano son vitales porque una infección mal atendida o ignorada puede ascender desde la vejiga hasta los riñones, provocando lesiones severas, cicatrices en el tejido renal (nefritis o pielonefritis) y, a largo plazo, contribuir al desarrollo de Enfermedad Renal Crónica.
Infecciones urinarias en niños y consecuencias del diagnóstico tardío

En la población infantil, las IVU representan un reto médico importante debido a que los niños más pequeños no siempre saben expresar lo que sienten.
- Cómo se manifiestan: En lactantes y niños pequeños, los síntomas suelen ser inespecíficos: fiebre sin causa aparente, irritabilidad, llanto al orinar, falta de apetito, vómitos o escasa ganancia de peso. En niños mayores, ya pueden referir dolor o ardor al orinar, urgencia frecuente o dolor en la parte baja del abdomen.
- Las infecciones urinarias en la infancia pueden ser la primera señal de anomalías anatómicas o funcionales en el aparato urinario (como el reflujo vesicoureteral). Si una IVU no se diagnostica y trata a tiempo, las repetidas infecciones y la inflamación pueden generar cicatrices renales permanentes, hipertensión arterial en la juventud o adultez, y pérdida progresiva de la función de los riñones.
- Todo niño con sospecha clínica de IVU respaldada por un análisis de orina anormal y un urocultivo positivo debe recibir tratamiento antibiótico específico de inmediato. Asimismo, aquellos infantes que presentan episodios recurrentes o fiebre alta sin foco aparente deben ser evaluados rigurosamente mediante estudios de imagen (como un ultrasonido renal) para descartar malformaciones y prevenir daños futuros.
Infecciones en mujeres
Las mujeres son anatómicamente más propensas a sufrir infecciones urinarias debido a que la uretra es más corta y se encuentra más cerca de la zona anal, lo que facilita el ascenso de bacterias. Este riesgo varía según la etapa de la vida:
- Mujeres jóvenes: Las IVU suelen estar relacionadas con la actividad sexual, el uso de ciertos métodos anticonceptivos (como diafragmas o espermicidas) o la deshidratación temporal. En esta etapa predominan las cistitis agudas (infecciones de la vejiga), caracterizadas por ardor al orinar y necesidad constante de ir al baño.
- Embarazadas: El embarazo es un estado de alta vulnerabilidad. Los cambios hormonales y la presión física del útero sobre los uréteres ralentizan el flujo de la orina, facilitando la multiplicación bacteriana. Toda infección en la embarazada debe tratarse de inmediato y con extrema rigurosidad, incluso si es asintomática, ya que una IVU no controlada puede desencadenar un parto prematuro, bajo peso al nacer o una infección renal grave (pielonefritis).
- Menopausia: La disminución de los estrógenos altera la flora vaginal natural (los lactobacilos protectores) y debilita la mucosa de la uretra y la vejiga, volviéndolas más susceptibles a la colonización bacteriana y a las infecciones recurrentes.
- Mujeres con enfermedades crónicas (como diabetes): Los niveles elevados de azúcar en la sangre y en la orina crean un «caldo de cultivo» ideal para el crecimiento de bacterias y hongos. Además, la diabetes puede afectar los nervios de la vejiga (vejiga neurógena), impidiendo que se vacíe por completo y aumentando drásticamente el riesgo de infecciones complicadas y severas.

Infecciones en hombres asociadas a problemas urinarios
Las infecciones urinarias en los hombres jóvenes son poco frecuentes debido a la longitud de la uretra y las propiedades antibacterianas de las secreciones prostáticas. Por lo tanto, cuando un hombre presenta una IVU, casi siempre se considera una infección complicada.
- En los hombres adultos y mayores, estas infecciones suelen estar vinculadas a problemas obstructivos o estructurales del tracto urinario. La causa más común es el agrandamiento de la próstata (hiperplasia prostática benigna), que impide el vaciamiento completo de la vejiga. El residuo de orina estancada actúa como un reservorio para la proliferación bacteriana.
- También se asocian al uso prolongado de sondas urinarias, cálculos en las vías urinarias o infecciones que se extienden desde la próstata (prostatitis bacteriana). Los síntomas en hombres incluyen dificultad para orinar, chorro débil, dolor en la zona pélvica o rectal, y fiebre, requiriendo siempre una evaluación urológica exhaustiva.
Infecciones complicadas, asociadas a litiasis y pielonefritis

Una infección urinaria deja de ser simple cuando se extiende a los riñones o cuando existen factores anatómicos, metabólicos o inmunológicos que dificultan su curación.
- Infecciones asociadas a litiasis (piedras en los riñones): Los cálculos renales actúan como cuerpos extraños que obstruyen el flujo normal de la orina y, además, pueden servir de albergue para las bacterias, protegiéndolas de la acción de los antibióticos. Una infección en presencia de una piedra obstructiva es una urgencia médica absoluta, ya que el pus y la orina infectada quedan atrapados bajo presión, destruyendo rápidamente el tejido renal y poniendo en riesgo la vida del paciente.
- Pielonefritis (Infección renal alta): Ocurre cuando las bacterias ascienden desde la vejiga hasta uno o ambos riñones. Sus síntomas son mucho más intensos e incluyen fiebre alta, escalofríos severos, dolor intenso en la región lumbar (espalda baja o costado), náuseas y vómitos. Requiere tratamiento médico urgente, a menudo con antibióticos intravenosos en entornos hospitalarios, para evitar daños irreversibles en la función de filtrado del riñón.
Recomendaciones generales
Cuidar de las vías urinarias es proteger la salud integral de todo el organismo. Para prevenir las infecciones y sus graves consecuencias a cualquier edad, se recomienda:
- Hidratación inteligente: Beber suficiente agua simple a lo largo del día (entre 1.5 y 2 litros, adaptándose al clima y actividad física) para asegurar un flujo urinario constante que arrastre cualquier bacteria antes de que pueda colonizar.
- No retener la orina: Vaciar la vejiga cada vez que se sienta la necesidad y mantener una correcta higiene íntima.
- Evitar la automedicación: Nunca recurras a antibióticos sobrantes o remedios caseros sin un diagnóstico médico previo y un urocultivo que confirme qué bacteria está causando el problema. Un tratamiento mal dirigido genera resistencia bacteriana y cronifica el problema.
- Controlar enfermedades de base: Mantener estrictamente regulados los niveles de azúcar en la sangre en pacientes con diabetes y controlar la presión arterial.
- Chequeos médicos preventivos: Ante cualquier síntoma urinario inusual (ardor, dolor lumbar, fiebre inexplicable o cambios en el color y olor de la orina), acude de inmediato a tu médico de cabecera, sobre todo durante el embarazo o con enfermedades crónicas. La detección temprana es el mejor escudo para mantener tus riñones sanos y seguros.
Por: Dra. Karen Courville

