Una riada de agua, hielo, barro y rocas ha golpeado la frontera entre Nepal y Tíbet, donde ya hay más de 150 personas fallecidas y cientos de desaparecidos. Según los primeros análisis, la causa está en un colapso repentino de un glaciar, un fenómeno creciente debido al cambio climático
Por: Levan Tielidze
Levan Tielidze es investigador en geomorfología glaciar en la Universidad de Monash (Australia). Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.
Más de 150 personas han fallecido y cientos más están desaparecidas después de que una enorme avalancha de agua, hielo, barro y rocas se precipitara más de 170 kilómetros por el valle del río Bhote Koshi, en Nepal. El valle es la principal vía de comunicación entre Katmandú, en Nepal, y Lhasa, en el Tíbet. Apenas hubo aviso previo.
Las imágenes de la crecida repentina cargada de escombros son impactantes. Por desgracia, no es de extrañar. Como experto en glaciares, he seguido de cerca su retroceso acelerado en todo el mundo a medida que se derriten, así como los desastres que pueden provocar. Los primeros análisis sugieren que el colapso repentino de un glaciar desencadenó la catástrofe.
A medida que el cambio climático se intensifica, los glaciares de todo el mundo se están derritiendo, incluso en regiones de gran altitud como el Himalaya. El Himalaya es especialmente vulnerable, ya que las empinadas laderas de muchas de estas montañas tan altas están formadas por permafrost –roca y suelo congelados desde hace siglos–. A medida que aumentan las temperaturas, estas laderas están empezando a derretirse o a desestabilizarse. Si se produce un terremoto o un deslizamiento de tierra, puede desencadenar un flujo de escombros repentino y devastador.
Es demasiado pronto para afirmar que esta fue la causa exacta. Pero sabemos que las grandes reservas de hielo del Himalaya –conocido como el “tercer polo” del mundo porque contiene la mayor cantidad de nieve y hielo después del Ártico y la Antártida– ya no son seguras.
¿Qué sabemos sobre esta catástrofe?
Lo ocurrido en Nepal se debe, probablemente, a un enorme deslizamiento de hielo y rocas que arrasó un puerto de montaña y arrastró hielo, agua, rocas, árboles y tierra.
El alud fue tan grande que, en un principio, se pensó que se trataba de un terremoto, ya que la energía sísmica se registró como un seísmo de magnitud 4,4 en los sismógrafos.
Cuando llegó al puerto de Gyirong –un paso fronterizo entre China y Nepal–, la pared de escombros se asemejaba a un tsunami de tierra. Las primeras estimaciones sugieren que la ola podría haber tenido 30 metros de altura.

¿Cuáles son las posibles causas?
A veces, desastres como estos pueden producirse cuando el agua de deshielo de un glaciar, atrapada en un lago por un deslizamiento de tierra, se desborda. Uno de estos fenómenos, conocido como “inundación por desbordamiento de un lago glaciar”, afectó a Nepal en 2024.
Sin embargo, los primeros análisis sugieren que ese no es el caso aquí. Las imágenes de satélite indican que el deslizamiento de tierra podría haber erosionado grandes partes de un glaciar, provocando su colapso.
Aún no sabemos qué provocó el colapso del glaciar. Sin embargo, los glaciares de todo el mundo se encuentran en general en retroceso, lo que puede dar lugar a desastres como inundaciones y flujos de escombros.
El año pasado, una inundación de menor magnitud afectó al mismo distrito de Nepal, causando la muerte de nueve personas. También el año pasado, el deshielo de un glaciar en Suiza provocó un enorme flujo de escombros que destruyó el pueblo de Blatten. En 2023, un deslizamiento de tierra y la posterior inundación en mi país natal, Georgia, causaron la muerte de 33 personas en una estación de montaña.
Pero este desastre es uno de los más graves hasta la fecha.
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El permafrost es vulnerable
Los glaciares de gran altitud del Himalaya pueden responder al cambio climático de forma diferente a los glaciares situados a menor altitud o en regiones relativamente más cálidas. El deshielo y la degradación del permafrost también pueden contribuir a que las empinadas laderas del Himalaya sean menos estables.
El permafrost es un suelo compuesto por roca, tierra y hielo que se ha mantenido a una temperatura igual o inferior a 0 °C durante muchos años. A medida que el clima se calienta, el suelo puede descongelarse, lo que debilita el hielo que ayuda a unir la roca y la tierra.
En las laderas montañosas empinadas, esta pérdida de suelo congelado puede hacer que las laderas sean menos estables y aumentar la probabilidad de desprendimientos de rocas, deslizamientos de tierra y otras formas de movimiento del terreno. Un terremoto, un desprendimiento de rocas u otra perturbación puede entonces desencadenar un rápido movimiento cuesta abajo de rocas, tierra y escombros.
¿Se pueden prevenir estos desastres?
No hubo víctimas mortales cuando se derrumbó el glaciar suizo. Gracias a que existían sistemas de alerta temprana, las autoridades evacuaron a los residentes antes de que se produjera el derrumbe.
A medida que aumenten las temperaturas y los desastres relacionados con el clima se vuelvan más frecuentes o graves en algunas regiones, los sistemas de alerta temprana cobrarán cada vez más importancia para los pueblos y localidades situados cerca de glaciares o de permafrost en proceso de descongelación. Estos sistemas pueden monitorizar el rápido aumento del nivel de los ríos, las lluvias intensas y las ondas sísmicas para alertar a las autoridades antes de que se produzca una catástrofe.
Sin embargo, la instalación y el mantenimiento de sistemas de alerta temprana eficaces pueden requerir una inversión significativa, lo que supone un reto para los países de bajos ingresos y en desarrollo. La buena noticia es que el Fondo Verde para el Clima anunció el año pasado que destinaría financiación a mejorar los sistemas de vigilancia en Nepal.
Pero hay otro problema más. El agua procedente del deshielo de los glaciares del Himalaya alimenta ríos que son vitales para miles de millones de personas en Nepal, Pakistán, la India y China. A medida que el clima se calienta, el aumento del deshielo de los glaciares puede incrementar temporalmente el caudal de los ríos y, en algunos lugares, contribuir al riesgo de inundaciones.
Sin embargo, si en paralelo los glaciares siguen reduciéndose, su aportación podría disminuir con el tiempo y provocar una menor disponibilidad de agua, especialmente durante la estación seca.
La reducción rápida de las emisiones de gases de efecto invernadero, la inversión en sistemas de alerta temprana y una mejor vigilancia de las regiones montañosas vulnerables pueden ayudar a las comunidades a prepararse. Estas medidas no lograrán prevenir todos los desastres, pero pueden salvar vidas y ofrecer a las personas más oportunidades para adaptarse al cambio climático,
Por: Levan Tielidze

