Actualmente, la Ciudad de la Salud es el único centro institucional certificado en Panamá para realizar trasplantes renales. Existen las capacidades humanas y técnicas pero se necesitan los donantes. Un llamado a la solidaridad
Con información y fotos de la CSS
Detrás de cada nombre, hay días largos y esperanzas enormes, mientras el equipo de Nefrología Pediátrica de Ciudad de la Salud de la Caja de Seguro Social los acompaña paso a paso: con contención, cuidados y seguimiento en cada etapa del proceso.
Detrás de esta cifra hay rostros, familias y, muy especialmente, infantes que aguardan la oportunidad de recuperar una vida con mayores posibilidades de desarrollo y bienestar.
En esta unidad, la atención comienza mucho antes de la intervención quirúrgica. Entre 15 y 25 niños con algún grado de afectación renal son evaluados en la consulta externa para determinar su condición, evolución y eventual incorporación a un programa de reemplazo renal o tratamiento, según las necesidades de cada paciente.
«Para los pacientes pediátricos, el trasplante de donante vivo relacionado proviene, principalmente, de papá o mamá», explicó el Dr. Ramiro García Barrios, jefe de Nefrología Pediátrica. El especialista destacó que esta alternativa forma parte de la experiencia acumulada por el equipo durante años de atención a la enfermedad renal infantil.
El trasplante renal pediátrico requiere una evaluación rigurosa. Cuando existe la posibilidad de un donante vivo relacionado, los padres son los primeros candidatos. Luego se valoran otros familiares como hermanos, tíos o abuelos, siempre bajo estrictos criterios médicos para garantizar la compatibilidad y la seguridad del procedimiento.

Actualmente, la Ciudad de la Salud es el único centro institucional certificado en Panamá para realizar trasplantes renales. También cuenta con certificaciones para trasplantes hepáticos y de células hematopoyéticas, una capacidad que permite concentrar en un mismo sitio los servicios especializados fundamentales para atender casos pediátricos de alta complejidad.
Desde el inicio de esta etapa de trasplantes pediátricos, el equipo ha realizado procedimientos que contemplan tanto donantes vivos como donaciones de fallecidos. Cada intervención representa mucho más que una cirugía: significa la posibilidad de que un niño avance hacia una vida llena de nuevas oportunidades y que una familia recupere la esperanza al dejar atrás las limitaciones que impone la enfermedad.
La espera, sin embargo, continúa para seis pequeños que esperan un riñón. Por ello, hablar de trasplante también es hablar de solidaridad, de donación y de la necesidad de que la sociedad comprenda que una decisión puede convertirse en una oportunidad de vida para otro ser humano, especialmente cuando se trata de un niño.
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