Incendios pero también mala calidad del aire pueden comprometer el bienestar de los seres humanos. Alerta de los expertos en una sesión informativa organizada por el SMC España
Por: SMC España
Cuando hay incendios, aumentan las concentraciones atmosféricas de ozono y material particulado (PM). Según la intensidad de las llamas y del viento, esa columna de humo puede desplazarse decenas o incluso cientos de kilómetros, exponiendo a la población a estas sustancias nocivas.
Un estudio liderado por el Instituto de Salud Carlos III con datos de nueve provincias españolas muestra que los días con incendios presentaban un mayor número de ingresos en urgencias por problemas respiratorios.
“El mayor hallazgo que vimos es que, durante los días en los que se producía esa combustión de biomasa, era el ozono el que causaba más del doble de los ingresos hospitalarios, más que el de las propias partículas”, explicó Cristina Linares, investigadora científica y codirectora de la Unidad de Referencia en Cambio Climático, Salud y Medio Ambiente Urbano del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), en una sesión informativa organizada por el SMC España.
La investigación, publicada en Science of the Total Environment el año pasado, analiza datos de 2013 a 2018 de Madrid, Islas Baleares, Las Palmas, Málaga, A Coruña, Sevilla, Valencia, Vizcaya y Zaragoza, como provincias representativas de la geografía española.
Los datos de las partículas y otros compuestos nocivos generados por los incendios fueron facilitados por el CIEMAT, mientras que los de ingresos en urgencias procedían del Instituto Nacional de Estadística.
El estudio muestra que los ingresos atribuibles a ozono por problemas respiratorios pasaban de 8,3 % los días sin incendios al 21 % cuando sí había, mientras que por PM10 pasaban de 0,8 % sin incendios al 13,9 % los días con combustión.
“Cuando el ozono aumenta en una proporción, los ingresos también se incrementan una cantidad determinada, que es lo que es un riesgo atribuible. Eso es lo que podemos decir con este estudio, pero nunca establecer causalidad”, puntualizó Julio Díaz, profesor de investigación y codirector de la Unidad de Referencia en Cambio Climático, Salud y Medio Ambiente Urbano del ISCIII.
Los investigadores tienen previsto actualizar esta serie temporal y su impacto en la salud para medir el impacto que están teniendo los grandes incendios, sobre todo, a partir de 2022, que es cuando mayor número de hectáreas se están quemando y son más virulentos. “La próxima serie temporal captaremos, probablemente, desde 2021 hasta 2025 o 2026”, adelantó Linares.
Monitorización y planes de vigilancia para proteger la salud
En la sesión informativa, Díaz y Linares se refirieron a los avisos emitidos tanto por el Ministerio de Sanidad como por los gobiernos regionales ante el humo cargado de partículas y compuestos nocivos de los recientes incendios de Ávila y Madrid, y el de La Vall d’Uixó. Las administraciones recomendaron a la ciudadanía cerrar puertas, ventanas y no salir al exterior.
“No solo habría que decir «manténgase en sus casas, no salgan, no hagan actividades al aire libre», sino que la administración debería velar por bajar la contaminación atmosférica de base”, planteó la investigadora.
Linares apuntó que, incluso sin incendios, con fenómenos como olas de calor, debería haber ya restricciones de tráfico en las ciudades, porque las altas temperaturas provocan que los contaminantes intensifiquen su efecto sobre la salud de las personas.
Episodios de este tipo sirven para visibilizar la monitorización del aire que existe en las ciudades y para animar a la ciudadanía a que consulte de manera rutinaria estos datos que inciden en su salud, como si fueran las previsiones meteorológicas, aunque, según los autores, hace falta ir más allá.
“Deberíamos saber, cuando ocurre un incendio, específicamente qué tipos de contaminantes están operando, cuántos días dura, a cuántas poblaciones ha afectado ese penacho…”, propuso Linares.
Díaz incidió en desarrollar planes de vigilancia que monitoricen estos datos. “Igual que el sistema MoMo, de monitorización de la mortalidad, tiene automatizadas las muertes que se producen a los dos días, una medida muy importante sería ver si podemos pasar de la teoría, que son estos estudios teóricos nuestros, a la práctica, es decir, si esto realmente está ocurriendo”, subrayó.
Como ejemplo de la utilidad de este tipo de estudios, Díaz habló de una iniciativa que están llevando a cabo con el Hospital Universitario La Paz (Madrid), donde están desarrollando un modelo de predicción de ingresos urgentes por diferentes causas como respiratorias, circulatorias, neurológicas basándose en indicadores ambientales.
“Cuando tengamos funcionando este modelo, si hoy las concentraciones de ozono han subido de 20 microgramos a 40 microgramos, la herramienta de predicción nos dirá que mañana en vez de 20 ingresos habrá 27 ingresos por problemas respiratorios”.
Por: SMC España

