Rosario Suárez coordina el grupo “Prevención y Promoción en Salud”, con el que desarrolla investigaciones desde hace aproximadamente 8 a 9 años, enfocadas principalmente en el diagnóstico precoz de enfermedades cardiovasculares y diabetes
Por: Alejandra García | EL IMPULSO
La Doctora barquisimetana Rosario Suárez, docente e investigadora radicada en Ecuador, fue reconocida por segunda vez con el Premio Marie Curie, distinción que representa una mezcla de orgullo profesional, satisfacción y responsabilidad académica, dijo en entrevista exclusiva para EL IMPULSO.
La especialista, con más de tres décadas de trayectoria docente en la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado (UCLA), destacó que este reconocimiento no solo premia su labor individual, sino también el trabajo constante de un equipo de investigación que ha consolidado durante casi una década.
“Es un orgullo muy grande, pero también una responsabilidad porque cada reconocimiento eleva la exigencia de seguir produciendo ciencia de mayor calidad”, expresó.
Suárez coordina el grupo “Prevención y Promoción en Salud”, con el que desarrolla investigaciones desde hace aproximadamente 8 a 9 años, enfocadas principalmente en el diagnóstico precoz de enfermedades cardiovasculares y diabetes.
La especialista explicó que sus proyectos buscan generar evidencia científica aplicable a la población, especialmente en el diseño de intervenciones de estilo de vida adaptadas a contextos locales.
Entre los modelos utilizados se encuentra el reconocido “Diabetes Prevention Program”, que ha sido adaptado para evaluar su efectividad en distintos entornos.
“Hemos buscado validar estrategias que permitan reducir el riesgo cardiovascular y prevenir la diabetes, tomando en cuenta las características culturales y sociales de cada población”, señaló.
Mencionó que en sus estudios también desarrollan abordajes de medicina de precisión, incluyendo análisis genéticos y biomarcadores relacionados con procesos metabólicos, lo que permite adaptar mejor las intervenciones a cada paciente.
El valor del trabajo colectivo y la formación académica
La investigadora subrayó que uno de los aspectos más importantes de este reconocimiento es el trabajo en equipo, destacando que los avances logrados son el resultado de un esfuerzo colectivo.
“Más allá de lo personal, esto refleja el esfuerzo de un grupo que inició desde cero, sin producción científica significativa, y que hoy logra consolidarse”, afirmó.
También resaltó el papel fundamental de su formación en la UCLA en Barquisimeto, institución que le brindó rigor metodológico, disciplina científica y vocación docente.
“Un 99% de lo que he logrado está ligado a mi formación en la UCLA. Allí aprendimos a hacer las cosas con calidad, aunque implicara más esfuerzo”, afirmó.
El orgullo de representar al país
Como integrante de la diáspora venezolana, la Dra. Suárez destacó el significado de representar al país en escenarios internacionales, especialmente en el ámbito científico.
“Es el mayor orgullo llevar el nombre de Venezuela y demostrar que la mayoría de los venezolanos somos personas valiosas, capaces de superar dificultades”, expresó.
Agregó que, aunque la situación del país limita su visibilidad institucional, cada publicación científica y cada reconocimiento internacional lleva implícito el sello venezolano.
“Es una forma de servicio al país, aunque estemos fuera. En cada logro va nuestro origen”, añadió.
Mensaje a los jóvenes científicos
Dirigiéndose a los jóvenes venezolanos interesados en la medicina y la investigación, la especialista hizo un llamado a mantener la curiosidad y la formación constante.
Lo primero es seguir soñando y nunca dejar de aprender. Cuando dejamos de aprender, nos apagamos”, afirmó.
Enfatizó la importancia de incorporar la investigación desde etapas tempranas de la carrera médica, más allá del enfoque asistencial tradicional. También instó a los jóvenes migrantes a adaptarse a nuevos sistemas académicos sin perder la disciplina ni la resiliencia desarrollada en Venezuela.
“Somos resilientes, y eso nos da una ventaja para seguir adelante en cualquier parte del mundo”, sostuvo.
Tras una década viviendo en Ecuador, la doctora confesó que aún extraña profundamente su país natal, especialmente Barquisimeto.
Entre los elementos que más añora mencionó la familia, los encuentros cotidianos y el “calor humano” característico de la vida venezolana. “Uno extraña prácticamente todo: la familia, la espontaneidad y ese espíritu de lucha que mantiene viva la esperanza”, expresó con emoción.
Una carrera marcada por la ciencia y el compromiso humano
Para la investigadora, este segundo Premio Marie Curie no solo representa un logro académico, sino también una reafirmación de su compromiso con la ciencia aplicada a la salud pública.
Su trabajo continúa enfocado en transformar el conocimiento científico en estrategias reales de prevención, especialmente frente a enfermedades como la diabetes, la hipertensión y los trastornos cardiovasculares, que siguen siendo una de las principales causas de mortalidad a nivel mundial.
“Se trata de lograr que la ciencia tenga un impacto real en la vida de las personas”, concluyó.
Por: Alejandra García | EL IMPULSO

