Brillante académico, investigador clínico, educador, líder de organizaciones y respetable humanista, se ha marchado pero deja huella imborrable. El Dr. Silva, su amigo y colaborador académico, traza su semblanza
Por: Dr. Honorio Silva
El Dr. Honorio Silva, autor de esta semblanza, es médico, experto en desarrollo de medicamentos y antropología social. Lo unió al Dr. Oswaldo Carmona una larga amistad y proyectos profesionales comunes. Junto con el Dr. Carmona y el Dr. Manuel Guzmán Blanco, creó el Programa Nacional de Vigilancia de la Resistencia a los Antimicrobianos en Venezuela
La diáspora venezolana es uno de los fenómenos demográficos mas importantes del siglo XXI. Más de nueve millones de habitantes han abandonado Venezuela y se han residenciado en otros países. La magnitud, porcentaje de la población que representa y velocidad con la que se ha producido el éxodo, tiene pocos antecedentes en la historia.
La devastación de Venezuela, en todos los ámbitos, económico, social, institucional, político, cultural y ambiental ha impulsado la migración de millones de ciudadanos y transformado la sociedad venezolana. Una honda mutación, de enorme calado, es imposible de soslayar en cualquier análisis o propuesta, sea ella, económica, social, cultural o institucional. Es reducido el número de hogares y familias sin algún familiar en otras fronteras.
El impacto sobre la ciencia en el país es incalculable. Hemos perdido académicos, investigadores, lideres de organizaciones, así como jóvenes profesionales ansiosos por crecer en sus variadas disciplinas que se han visto obligados a posponer o cambiar sus aspiraciones para adaptarse a las nuevas circunstancias en los países que los acogen, con la consiguiente pérdida para todas las partes involucradas.
Sin embargo, la resiliencia de los miembros de esta diáspora ha logrado el reconocimiento por sus contribuciones y mantener el gentilicio venezolano en alta consideración.
El Dr. Félix Oswaldo Carmona Guilliod (Oswaldo para sus allegados) fue un digno representante de la diáspora. Lamentablemente, Oswaldo abandonó esta dimensión física en días pasados, desde Gandía, ciudad costera en la comunidad de Valencia, España, su residencia alterna desde hace varios años, aunque todavía mantenía vínculos científicos con Venezuela. Su transición fue rápida, silenciosa y pacífica, propia de los hombres sabios, y tal como la esperaba, pues estaba preparado para esos momentos.
Tuve la oportunidad de compartir con Oswaldo y su admirable esposa, María de los Ángeles Camara, gratos momentos en Gandía, unos pocos días antes de su fallecimiento.

Como de costumbre, charlamos sobre temas de lo humano y lo divino, reflejando una amistad/hermandad que se había mantenido por varias décadas a pesar de nuestras respectivas distancias geográficas.
Oswaldo fue un ser humano digno de emulación y admiración para todos los que estuvimos en su marco de relaciones. Fue un brillante académico, investigador clínico, educador, líder de organizaciones y respetable humanista. Su historia de vida fue brillantemente reflejada por María Josefina Gómez en su artículo publicado en la Revista de la Sociedad Venezolana de Microbiología (2022; 42, 2-5). Ver: Oswaldo Carmona
Oswaldo escaló con altos merecimientos todas las posiciones en el ambiente universitario. Obtuvo un Doctorado en Medicina (Universidad del Zulia) y una Maestría en Educación Superior (Universidad Simón Bolívar, Caracas). Fue profesor titular de Microbiología en la Escuela de Medicina José María Vargas (Universidad Central de Venezuela).
Ocupó posiciones de mérito en las sociedades científicas a las cuales estuvo vinculado. Fue presidente de la Sociedad Venezolana de Microbiología, investigador en el área clínica y bacteriológica (alcanzó más de 150 publicaciones) y en educación médica destacó como organizador de conferencias y congresos.
Científico pionero
Oswaldo fue pionero en la investigación clínica y bacteriológica de Chlamydia trachomatis y bacterias anaeróbicas, así como en el estudio de las enfermedades de transmisión sexual y de resistencia bacteriana a los antibióticos.
Esta vocación dio lugar al establecimiento del Programa Nacional de Vigilancia de la Resistencia a los Antimicrobianos en Venezuela, bajo los auspicios de las Sociedades Venezolanas de Microbiología, Infectología y Farmacología, que se ha mantenido por varios años, en colaboración con programas similares a nivel internacional, bajo la dirección del Dr. Manuel Guzman Blanco. Tuve la oportunidad de acompañarlos en estas iniciativas.

Oswaldo fue continuamente invitado a participar como expositor en actividades de educación en todos los niveles, y era reconocido por su brillante oratoria. Sus mensajes eran claros e invitaban a la meditación y a seguir aprendiendo de los temas en cuestión.
Siempre decía que “la meta de un buen profesor es hacer todo lo posible para que sus alumnos lo superen tanto en lo profesional como en lo humano”.
Su progresiva declinación visual le impedía asistir a conferencias y congresos en forma presencial, pero aceptaba participar en foros de discusión en línea a través del internet.
Continuaba así como asesor en programas de formación (postgrados, doctorados) y de educación médica continua. Fue colaborador, en esta línea, de La Web de la Salud.
En los últimos años, organizaba cursos de superación personal dictados en línea, que eran altamente reconocidos por su valor intrínseco.
Oswaldo no era amante de la popularidad, y prefería estar en ambientes sosegados y poco ruidosos, donde pudiesen sostenerse conversaciones inteligentes y productivas.
Su aguda inteligencia y sonrisa fácil hacían que todos sus encuentros profesionales y sociales fueran motivo para el recuerdo. Siempre evitó dejarse llevar por los traicioneros caminos asociados a la fama y el prestigio social, pero sí aceptaba ser un modelo de emulación para las nuevas generaciones de profesionales de la salud en nuestro país y América Latina. Fue honesto a carta cabal, buen amigo y hermano, y estaba siempre listo para ayudar al prójimo.
Oswaldo fue un digno representante de la diáspora venezolana en el exterior. Confiamos en que nuestro país le ofrezca su debido reconocimiento cuando las circunstancias sean propicias. Mientras tanto, seguirá en nuestro recuerdo por sus contribuciones como educador, líder institucional, investigador académico y los valores demostrados en sus relaciones con amigos, familiares y allegados.
Desde La Web de la Salud extendemos palabras de condolencia a su esposa, María de los Ángeles Camara, a sus hijos, familiares y amigos. Agradecemos al Dr. Silva este artículo que resume para las nuevas generaciones, su legado humano y científico
Ver colaboraciones del Dr. Oswaldo Carmona en el medio:

