Este sector abarca sectores tan diversos como biomedicina, agricultura y alimentación e incluso era espacial, entre otros
Por: Mayka Sánchez

La autora es periodista y editora. Redactora especializada en salud y cultura
La Asociación Española de Bioempresas (AseBio) acaba de presentar el Informe AseBio 2025 Biotech Act: una oportunidad para la biotecnología española.
En el evento, en la sede del Colegio Oficial de Arquitectos (COAM) de Madrid, se ha conversado de la Biotech Act o Ley Europea de Biotecnología y de las oportunidades que pudiera suponer para la biotecnología.
En el comunicado oficial, AseBio valora muy positivamente la posición de la Comisión Europea, en ámbitos como “el acceso a la financiación, la simplificación regulatoria, la aceleración de la innovación y el impulso de la inteligencia artificial”.
No obstante, estima necesario dotar a la futura normativa de mayores recursos y capacidad de implementación a fin de que Europa aproveche todo su potencial en este sector.
En lo que concierne a Biotech Act II, cuya segunda parte del proyecto de la UE se emprenderá en el segundo semestre de 2026, AseBio se expresa satisfactoriamente al esperar que “con el nuevo reglamento se alcance el objetivo de garantizar que los productos y procesos biotecnológicos innovadores puedan circular rápidamente por la UE, ser ágiles y lo más productivos y eficientes posibles”.
Tenemos la gran fortuna de que España sea uno de los principales líderes europeos en este sector de una investigación tan interdisciplinaria y que aboga por la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos.
Nuestro país, según AseBio, dispone de una gran base sólida de talento humano, empresas innovadoras y capacidad industrial, “que nos permiten afrontar los nuevos retos con ambición y capacidad de liderazgo”.
En declaraciones de Cristina Nadal, presidenta de AseBio, los datos de 2025 del informe de esta asociación biotecnológica, reflejan la oportunidad histórica que supone el actual apoyo de la UE a este sector.
Representa la autonomía estratégica de Europa y además demuestra la gran fortaleza del sector biotecnológico español, que sigue incrementándose en inversión, empleo, producción científica e impacto económico.
Un sector que genera empleo y progreso

Los hechos hablan por sí solos: la aportación de las empresas biotecnológicas al Producto Interior Bruto (PIB) de España asciende al 1,2% y repercute con la creación de más de 158.000 empleos. Los mismos datos del informe AseBio referidos a este proyecto en marcha arrojan que se han generado 13.271 millones de renta (1,2% PIB).
Igualmente, la información fiscal asciende a los 5.504 millones de euros (el 0,5% PIB) y representan 158.366 puestos de trabajo, el 0,78% del empleo total, con un salario por empleado casi el doble al de la media nacional.
La cifra de las compañías biotecnológicas en España creció en 2025 hasta las 1.119 empresas, incremento del 10,4% respecto al 2024.
Por número de compañías Cataluña se sitúa en primer lugar (23,3 % del total), seguida por Madrid (18,68%), Andalucía (12,33%), País Vasco (9,65%) y Comunidad Valenciana (8,85%).
El sector de la salud
La salud destaca como el primer sector biotecnológico con el 55, 5% del total de las compañías, aunque descendió con respecto al año anterior (58%). Le sigue el área de la alimentación con el 32%, que además aumentó desde el 27% registrado en 2023.
Estos datos positivos se deben en gran medida a la intervención de los inversiones internacionales y del Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Investigación (CDTI).
El organismo español participó en operaciones de 10 empresas mediante la aportación de 47,2 millones de euros, en tanto que el volumen de inversión captado en operaciones de ampliación de capital en 12 operaciones con inversores internacionales alcanzó los 302 millones de euros.
Hay que sumar que gracias al micromecenazgo se consiguieron 3,6 millones de euros y otros 24 más por la participación del Banco Europeo de Inversiones y Enisa (empresa pública española dedicada a la financiación de proyectos innovadores de pymes).1.460 millones de euros en I+D en 2024
El presente y futuro de las empresas biotecnológicas en España es claramente prometedor al observarse la inversión de 1.460 millones de euros en inversión y desarrollo (I+D) en 2024, cifra que supone el el 6% del total de la inversión nacional en I+D, y ser responsables de ejecutar el 60%, esto es, 882,70 millones de euros.
El 67% de la inversión en I+D de las biotecnológicas se financia con fondos propios y va in crescendo significativamente la inversión en infraestructuras físicas. El ámbito biotecnológico asciende a la tercera posición en inversión en I+D, solo por detrás de los servicios y la educación.
Además es un sector muy intensivo en ciencia y contratación de investigadores, al mantenerse en segunda posición sobre el total de empleados con un 14,98%, superado únicamente por las empresas de servicios de I+D.
Igualmente, el informe de AseBio evidencia que en 2024 la producción científica de España en biotecnología arrojó la cantidad de 1.192 documentos, que representa el 1% de la producción científica total española y el 2,5% de la mundial en esta área.
La innovación alimentaria es uno de los campos con mayor dinamismo, seguido por la salud animal y la acuicultura, la agricultura y producción forestal, el medioambiente y la biotecnología industrial.
Ya en 2025 las empresas de este sector sellaron 266 alianzas, de las que 168 fueron con centros de investigación o fundaciones, 50 con diversas compañías biotecnológicas y 40 con otras varias.
¿Qué es la biotecnología?

La biotecnología se define como una investigación multidisciplinaria que emplea organismos vivos, sistemas biológicos o sus derivados para crear o modificar productos con fines específicos. Combina ciencias como la biología, la química y la ingeniería para desarrollar soluciones que beneficien a la humanidad en muy diversos campos.
Las técnicas biotecnológicas, en un sentido más rudimentario, llevan empleándose desde la antigüedad (uso de levadura como organismo vivo para producir el producto deseado), ya que el ser humano ha utilizado microorganismos para la fermentación y producción de pan, yogur o cerveza, o ha seleccionado las mejores variedades de plantas para sus cosechas.
No obstante, el origen moderno del término biotecnología fue creado en 1919 por el ingeniero agrónomo húngaro Karl Ereky en un artículo científico publicado en la revista internacional Journal of Horticultural Science. Así, pasa a ser considerado el padre de la biotecnología moderna.
Pero sería injusto y no hacer honor a la historia prescindir de todos los progresos previos y posteriores habidos en genética, bioquímica, las leyes de Mendel, el descubrimiento de la estructura del ADN e incluso del descubrimiento de la prueba PCR, a cuyo autor, el estadounidense Karis Mullis, le concedieron el Premio Nobel de Medicina.
Todos estos avances y otros muchos han contribuido significativamente a la consolidación de la biotecnología como una ciencia moderna con proyecciones visiblemente infinitas.
Campos de investigación

Sus áreas de aplicación son tan diferentes que los propios investigadores han tenido que recurrir para clasificarlas a un código de colores, según la Federación Española de Biotecnólogos (FEBiotec):
Roja o sanitaria: centrada en la medicina para el desarrollo de nuevas vacunas, medicamentos basados en anticuerpos, terapias genéticas y otros fármacos muy avanzados (insulina recombinante o idéntica a la humana, vacuna ARm, anticuerpos monoclonales, antibióticos, hormona del crecimiento idéntica a la humana, vacuna de la hepatitis B, terapias recombinantes…).
Verde y amarilla: aplicada en el sector agroalimentario, incluye la mejora de cultivos que sean resistentes a plagas, creación de biofertilizantes, cultivo de células y tejidos in vitro para producir plantas a gran escala, cultivos genéticamente modificados; conservación de germoplasma; estudios de diversidad, evolución genética de poblaciones y programas para la mejora y optimización de procesos de fermentación.
Blanca: está enfocada en la industria para crear procesos más sostenibles, ya sean la producción de biocombustibles o el empleo de enzimas para reducir los desechos tóxicos. Se aplica asimismo en la cosmética, la alimentación y las sustancias químicas. Ayuda a conseguir aditivos, saborizantes, colorantes, detergentes, alcohol carburante.
Azul y gris: se preocupade los ecosistemas marinos y terrestres, y se utiliza para la biorremediación (limpiar aguas contaminadas o suelos degradados), así como para el estudio de microorganismos.
El actual título universitario en esta disciplina faculta a “investigar, planificar, aplicar, dirigir o diseñar procesos biotecnológicos que intenten satisfacer demandas de la sociedad en los ámbitos de la química, la farmacia, la medicina, las agroindustrias, el medioambiente, la alimentación y distintos campos de la actividad socioeconómica”.
En las compañías biotecnológicas se ha incrementado la presencia de mujeres investigadores y además en equipos directivos. Solo de 2023 al 2024, ese aumento de representación femenina pasó del 55% al 59%.
Por: Mayka Sánchez

