La farmacología del futuro ya se construye desde la ingeniería molecular sostenible y racional: Dr. Jaime Charris, de la UCV

octubre 26, 2026
El coordinador de la Unidad de Síntesis de Medicamentos de la Facultad de Farmacia de la Universidad Central de Venezuela (UCV) intervino en un foro de la Acfiman

Artículo autoría Acfiman

La ciencia médica vive una metamorfosis en la que el algoritmo precede al microscopio. Esta transición se consolida a través del diseño molecular computarizado —capaz de analizar millones de compuestos en minutos— y de modelos predictivos que anticipan la eficacia y la toxicidad de un fármaco antes de que ingrese al laboratorio.

Durante un seminario organizado por la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales (ACFIMAN), el doctor Jaime Charris, coordinador de la Unidad de Síntesis de Medicamentos de la Facultad de Farmacia de la Universidad Central de Venezuela (UCV), afirmó que la farmacología del futuro ya se construye desde la ingeniería molecular sostenible y racional. “Pasamos del descubrimiento por serendipia a la precisión computacional”, sostuvo.

Cuellos de botella

En la presentación, destacó el caso del Banco de Datos de Proteínas (PDB, por sus siglas en inglés), creado en 1971 y gestionado por la organización Worldwide PDB (wwPDB).

En la actualidad, este archivo contiene más de 260 000 estructuras de proteínas, ácidos nucleicos y complejos moleculares de acceso libre y público.

Para el investigador, “la aparición de la computación ha favorecido el desarrollo de nuevas estructuras y ha facilitado nuevos hallazgos”.

A pesar del poder computacional, persisten cuellos de botella que ralentizan el desarrollo de nuevas terapias. La concepción de novo de una molécula —diseñada desde cero a la medida de la enfermedad— “sigue siendo altamente ineficiente: se necesitan de 10 a 17 años y entre 2000 y 3000 millones de dólares”, reconoció el profesor titular jubilado de la Facultad de Farmacia de la UCV.

Segunda vida

Dr. Jaime Charris

En respuesta a esta problemática surgió el reposicionamiento de fármacos: la reutilización planificada de una molécula existente para un nuevo fin terapéutico. El caso más emblemático es el de la aspirina (ácido acetilsalicílico), comercializada en 1899 como analgésico y reorientada décadas más tarde a dosis bajas como antiagregante plaquetario para prevenir infartos. Según el doctor Charris, el reposicionamiento de fármacos requiere menos tiempo y dinero: entre 3 y 12 años y 300 millones de dólares.

Algunas de las moléculas estudiadas en la Unidad de Síntesis de Medicamentos de la UCV han mostrado actividad contra la leishmaniasis, la enfermedad de Chagas y el cáncer, informó el farmacéutico durante el seminario de la ACFIMAN.

Para ello, el equipo se ha valido de técnicas moleculares avanzadas como el cribado virtual (que filtra millones de opciones en computadora para seleccionar las más prometedoras), la hibridación molecular (que combina las mejores propiedades de dos fármacos en una sola molécula) y la química clic (que ensambla bloques moleculares de forma rápida y precisa).

Varias “cabezas”

Quimera griega (Wikimedia/I, Sailko)

En la mitología griega, la Quimera (Chímaira, que significa “cabra joven” o “hembra del cabrito”) era un ser híbrido compuesto por tres animales distintos: cuerpo y cabeza principal de león, cabeza secundaria de cabra y cola de serpiente o dragón. En ciencia, una molécula quimérica es una estructura híbrida diseñada en el laboratorio uniendo dos partes funcionales diferentes que no existen juntas en la naturaleza.

De allí nacen, en la farmacología moderna, las quimeras dirigidas a la proteólisis (Proteolysis Targeting Chimeras, PROTAC). A diferencia de los medicamentos tradicionales (que se limitan a inhibir una proteína enferma), las PROTAC “etiquetan” a dicha proteína para que la propia célula la identifique y la destruya.

“Este procedimiento es muy interesante porque es catalítico”, explicó el doctor Charris. Al actuar de forma catalítica, las PROTAC no se consumen en el proceso: una vez que eliminan una proteína dañina, se liberan para buscar y destruir otra.

La primera PROTAC

El ganador del Premio Fundación Empresas Polar “Lorenzo Mendoza Fleury” 2022 hizo referencia a un medicamento para el tratamiento del cáncer de mama avanzado o metastásico. Aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) el 1 de mayo de 2026, este fármaco oncológico es la primera molécula de tecnología PROTAC de administración oral en demostrar eficacia comprobada en seres humanos. “Nosotros esperamos tener buenos resultados con la lenalidomida, utilizando tanto la química convencional como la química clic”, aseguró.

Presentación del Dr. Charris

La elección de la lenalidomida por parte del doctor Charris no es casual: este medicamento es fruto del reposicionamiento y la optimización de la talidomida. Comercializada en la década de 1950 como sedante y posteriormente retirada por causar malformaciones congénitas en el desarrollo embrionario, la talidomida fue reorientada décadas más tarde al descubrirse sus propiedades contra el mieloma múltiple.

Este hito dio origen a derivados más potentes como la lenalidomida, una versión optimizada que actúa activando el sistema de limpieza celular. Hoy, ese mismo mecanismo de acción sirve como modelo para diseñar la tecnología de las PROTAC.

Al final, y al menos en la ciencia, los “malos conocidos” del pasado pueden transformarse en los “buenos por conocer” del futuro.

Artículo autoría Acfiman