La comisión presidencial para la habitabilidad, vivienda e infraestructura está integrada por sector público, oficial y académico
Con información de Unicef | Noticias ONU | Minsalud | The Conversation
Volver o no volver a viviendas que siguen en pie, pero están afectadas por los dos terremotos consecutivos que se vivieron en Venezuela, dependerá de una decisión técnica.
Es una decisión que debe competir con la aspiración legítima de cualquier familia de no perder su vivienda.
Al respecto, el gobierno encargado anunció que se creará un sistema de semáforo para definir la habitabilidad de la vivienda, con los colores verde, amarillo y rojo.
Este sistema de diagnóstico rápido visualizado «determinará con precisión técnica cuáles estructuras se encuentran aptas para el retorno seguro de los ciudadanos, mitigando el temor en la población y determinando cuáles son afectaciones estéticas externas y cuáles daños estructurales severos en viviendas, vialidades, puentes y elevados».
Estará a cargo de la recién nombrada Comisión Presidencial para la Habitabilidad, Vivienda e Infraestructura.
Este órgano técnico estará presidido por el ingeniero Francisco Garcés y contará con un equipo multidisciplinario integrado por el Ministerio de Hábitat y Vivienda, Obras Públicas, el Colegio de Ingenieros de Venezuela, el Cuerpo de Ingenieros de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis), la Cámara de la Construcción y un bloque universitario encabezado por la Universidad Central de Venezuela (UCV), Unefa, Universidad de Carabobo y la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB).
Celia Herrera, directora del Centro de Investigación y Desarrollo de Ingeniería de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), en artículo publicado en The Conversation España, explica que «en Caracas, los daños se concentran en sectores de alta densidad de construcciones, donde colapsaron o quedaron muy afectados edificios residenciales y comerciales, mientras otros con mejor diseño o mantenimiento resistieron mejor la sacudida. La ciudad es una mezcla de obras que incorporaron aprendizajes del terremoto de 1967 –con mejores diseños y detalles sismorresistentes– con otro segmento que, por falta de recursos o de control, no cumple plenamente las exigencias actuales, especialmente en sectores populares y en barrios autoconstruidos en laderas apoyadas en taludes ya inestables».
«Desde la ingeniería civil y urbana, este evento obliga a mirar más allá de la magnitud del sismo y preguntarse por la calidad real, el mantenimiento y las condiciones de uso de nuestras infraestructuras. Venezuela cuenta hoy con normas sismorresistentes actualizadas y con estudios de microzonificación sísmica, que identifican suelos con amplificación de ondas y efectos de sitio complejos. Sin embargo, en La Guaira y en Caracas, decisiones de construcción discutibles, ampliaciones informales y ausencia de programas sostenidos de mantenimiento han configurado un conjunto de edificios y una red vial que responden de manera muy desigual ante un sismo mayor».
Informe de la Cruz Roja Internacional describe que «en las zonas afectadas, predominan las construcciones de mampostería sin refuerzo y adobe, mientras que más de la mitad de la población de Caracas vive en asentamientos informales en laderas expuestas a deslizamientos de tierra provocados por el terremoto. A medida que continúan las réplicas, con al menos 20 registradas desde el sismo inicial, una parte importante de la población urbana sigue sin poder regresar a los edificios visiblemente dañados debido al riesgo de nuevos derrumbes».

Estado Mayor para crear campamentos transitarios
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, citada por el Ministerio del Poder Popular para la Salud (MPPS), anunció también el Estado Mayor para la Creación de los Campamentos Transitorios y Proyectos de Vivienda a Corto Plazo.
Este Estado Mayor tendrá como tarea atender “a los estados afectados tras los movimientos telúricos que se presentaron en el país”. Tendrá prioridad el estado La Guaira, así como Miranda, Aragua, Carabobo y Falcón, donde también se verificará la gravedad de los municipios Chacao, Vargas y Caracas.
De acuerdo con el balance oficial, se ha recuperado el servicio de electricidad en 75%, el agua en 68% y la vialidad en 90%.
La suspensión de las actividades escolares será extendida por una semana adicional en todo el territorio nacional, “con el fin de garantizar la seguridad y el resguardo de la comunidad estudiantil, además de brindar el apoyo a los damnificados que están habitando unidades educativas que fueron tomadas como centros de refugios temporales”.
Niños y niñas afectados

La Unicef estima que 1,8 millones de personas, entre ellas 680.000 niños y niñas, necesitan asistencia humanitaria tras los terremotos que afectaron a Venezuela el 24 de junio, dijo la organización en un comunicado.
Manuel Rodríguez Pumarol, representante de Unicef en Venezuela, dijo que “los hospitales están operando por encima de su capacidad, miles de niños y niñas no tienen acceso confiable a agua potable y muchas escuelas han sufrido daños. Unicef está trabajando junto al Gobierno de Venezuela y sus aliados para ampliar el apoyo a los niños y sus familias, y será fundamental contar con financiamiento continuo para sostener esta respuesta en las próximas semanas”.
De acuerdo con el reporte de la institución, los hospitales de Caracas y los estados La Guaira, Carabobo, Aragua y Falcón han sufrido graves daños, llevando a algunos establecimientos a una situación crítica y afectando la atención de niños y mujeres embarazadas.
«Solo en el Distrito Capital, la información preliminar indica que 432 escuelas —más de un tercio del total de escuelas del distrito— han resultado dañadas, lo que dificulta la continuidad de la educación de los niños y niñas. Se espera que la cifra aumente una vez que concluyan las evaluaciones en otros estados. Las autoridades están habilitando las escuelas que no sufrieron daños como albergues temporales para las familias desplazadas».
Unicef anunció que ha activado una respuesta de emergencia ampliada, desplegando personal adicional y movilizando suministros para llegar a unas 650.000 personas, entre ellas 234.000 niños, con asistencia en salud, nutrición, agua y saneamiento, protección de la infancia y educación.
El primer envío aéreo de la organización, con 20 toneladas métricas de suministros médicos, artículos de agua y saneamiento, llegó a Valencia el 27 de junio, procedente del almacén regional de Unicef en Panamá.
«Un segundo envío desde el centro mundial de suministros de Unicef en Copenhague está previsto para los próximos días. En conjunto, ambos envíos permitirán atender a más de 100.000 personas».
Estima que se requieren $52 millones para responder a la emergencia provocada por los terremotos, como parte de su llamamiento más amplio de Acción Humanitaria para la Infancia 2026 para Venezuela, cuyo monto total asciende a $137,6 millones «.
La búsqueda de personas continúa
El sábado, el coordinador humanitario de la ONU en Venezuela, Gianluca Rampolla, realizó una primera misión a La Guaira, el estado con las mayores afectaciones, junto con varias agencias de Naciones Unidas. La visita incluyó un recorrido por algunas de las zonas más golpeadas y por el centro de coordinación de los equipos de búsqueda y rescate, informó Noticias ONU.
Junto con las autoridades, la misión avanzó también en la identificación de lugares para instalar servicios destinados a las familias que perdieron sus viviendas o no pueden regresar a ellas.
Rampolla destacó que, junto a la destrucción y la angustia de las familias, encontró una movilización de apoyo de vecinos, voluntarios y equipos llegados desde distintos países.
“En un momento en que siempre nos fijamos en lo malo que pasa en el mundo, aquí hay un gesto de solidaridad de todo el mundo para apoyar a los venezolanos”, dijo. “Lo primero es sacar a la gente que sigue viva bajo los escombros y por eso la prioridad es apoyar y coordinar los equipos que están llegando de todo el mundo. Al mismo tiempo, hay que apoyar a los sobrevivientes”.
Equipos de 27 países, con más de 2200 rescatistas y 140 perros de búsqueda, trabajan para localizar a personas atrapadas bajo los escombros, con apoyo de la ONU en la coordinación.
Hospitales al límite
El terremoto ha agravado la presión sobre el sistema de salud. Evaluaciones preliminares recopiladas por la Organización Panamericana de la Salud indican que, de 21 establecimientos sobre los que se han recibido reportes, tres se encuentran en condición crítica y otros seis presentan daños estructurales o funcionan parcialmente.
Varios hospitales continúan atendiendo pacientes, pero con una elevada demanda de cirugía de trauma, ortopedia y neurocirugía. Entre las necesidades señaladas figuran medicamentos, insumos de cuidados intensivos, agua, electricidad y mejores mecanismos para trasladar y distribuir pacientes entre centros de salud.
El sistema de salud se encuentra bajo una presión extrema. Los centros de salud públicos, de los que depende más del 90% de la población, enfrentan un aumento repentino de casos de traumatismos, sumado a la escasez preexistente de personal, suministros médicos y quirófanos funcionales.
Informe Cruz Roja Internacional
En La Guaira la ONU ha instalado tres carpas hospitalarias con unidades de cuidados intensivos, salas de curas y áreas de trauma para ampliar la atención cerca de las comunidades afectadas.
Durante la visita a La Guaira, Naciones Unidas y las autoridades acordaron establecer espacios multiservicios en dos puntos estratégicos del estado para apoyar a quienes perdieron sus hogares o no pueden regresar a ellos.
Estos espacios ofrecerán alimentos, atención médica, agua, saneamiento e higiene, así como servicios de protección para niños, niñas y adolescentes y de prevención y respuesta a la violencia de género.
Con información de Unicef | Noticias ONU| Minsalud | The Conversation

