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Visión estratégica: El enfoque cardiovascular-renal-metabólico

julio 9, 2026
Fotos cortesía CSS
Se busca fortalecer la atención primaria para detectar signos tempranos, mejorar la coordinación entre especialistas y asegurar que los pacientes tengan acceso a las terapias más modernas y efectivas disponibles

Por: Dra. Karen Courville, FACP, SNI, GNI-CSS

La Dra. Karen Courville es egresada de la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá. Realizó estudios en Medicina Interna y Nefrología en el Complejo Hospitalario Dr. Arnulfo A. Madrid.  Tiene un Fellow en Investigación Renal del Instituto Mario Negri en Bérgamo, Italia.  Investigadora del Instituto de Ciencias Médicas de Las Tablas. Miembro del Sistema Nacional de Investigación (SNI)

Durante dos décadas, se logró una reducción significativa en las muertes prematuras de causa cardiovascular, gracias a iniciativas de salud pública como la prohibición de fumar en lugares públicos.

Sin embargo, el progreso se ha estancado, se ha nivelado y, en algunos casos, ha comenzado a retroceder. Los principales responsables de este estancamiento son el aumento de los niveles de obesidad, la prevalencia de la diabetes y las desigualdades en el acceso a la atención médica, sumado al gran aumento en la prevalencia de enfermedad renal crónica.

No podemos seguir tratando el corazón, los riñones y el metabolismo (como el azúcar en la sangre) como problemas aislados. Están profundamente interconectados: Lo que daña a uno suele dañar al otro.

Por ejemplo, la hipertensión arterial daña tanto las arterias del corazón como los filtros de los riñones, y la diabetes es un factor de riesgo fundamental para ambos.

Se ha propuesto un nuevo modelo de servicio, que busca implementar un enfoque integrado. En lugar de tener al paciente navegando por diferentes servicios, se busca una atención centrada en la persona donde se consideren los riesgos cardiovasculares, renales y metabólicos de manera conjunta.

Esto significa que las intervenciones preventivas deben ser más tempranas, efectivas y equitativas, asegurando que las personas en mayor riesgo reciban la atención adecuada antes de que la enfermedad avance a etapas críticas.

El camino al corazón: HEARTS

El objetivo es cambiar la cultura de atención médica desde un modelo reactivo (que trata la enfermedad una vez que aparece) hacia uno proactivo (que previene y gestiona los riesgos mucho antes).

Se busca fortalecer la atención primaria para detectar signos tempranos, mejorar la coordinación entre especialistas y asegurar que los pacientes tengan acceso a las terapias más modernas y efectivas disponibles, como los inhibidores de SGLT2, que han demostrado beneficios cardiovasculares y renales significativos.

La estrategia HEARTS en las Américas es una iniciativa de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) diseñada para transformar la forma en que se gestionan las enfermedades cardiovasculares (ECV) en los centros de atención primaria de salud.

Su objetivo principal es reducir la mortalidad prematura por estas causas, con un énfasis especial en el control de la hipertensión arterial y la prevención del riesgo cardiovascular, renal y metabólico.

En lugar de ver al paciente como alguien que debe navegar por múltiples servicios especializados, HEARTS busca fortalecer el primer nivel de atención para que sea capaz de diagnosticar, tratar y seguir a estos pacientes de manera eficiente, estandarizada y centrada en la persona.

Los Pilares de la Estrategia HEARTS

La estrategia se basa en un «paquete técnico» que simplifica la atención mediante varios pilares fundamentales:

  1. Medición precisa de la presión arterial: Promueve el uso exclusivo de dispositivos automáticos validados clínicamente y la capacitación estandarizada del personal para asegurar que los diagnósticos de hipertensión sean correctos y confiables.
  2. Protocolos de tratamiento basados en evidencia: Sustituye la variabilidad en los tratamientos (donde cada médico decidía según su criterio) por vías clínicas estandarizadas y algoritmos simples. Esto incluye el uso de medicamentos específicos y combinaciones a dosis fijas para facilitar que el paciente cumpla con su tratamiento.
  3. Gestión de medicamentos y tecnología: Asegura que los centros de salud cuenten con un suministro constante de los medicamentos esenciales (como antihipertensivos) y los equipos necesarios, evitando interrupciones que pongan en riesgo al paciente.
  4. Atención basada en equipos multidisciplinarios: Reconoce que el médico no debe trabajar solo. La estrategia impulsa la redistribución de tareas, donde enfermeras, farmacéuticos y otros profesionales de la salud desempeñan roles clave en el seguimiento y educación del paciente, aumentando la eficiencia del servicio.
  5. Sistemas de monitoreo y mejora continua de la calidad: Utiliza datos reales de los centros de salud para evaluar qué tan bien están controlando la presión arterial de sus pacientes. Si los resultados no son los esperados, los equipos utilizan metodologías de mejora continua para ajustar sus procesos, hacerlos más efectivos y asegurar que la atención sea de alta calidad.
  6. Hábitos y estilos de vida saludables: Incluye intervenciones breves y asesoría para que los pacientes adopten cambios en su alimentación (como reducir el consumo de sal), aumenten su actividad física y abandonen el tabaquismo.

HEARTS ha demostrado ser una herramienta costo-efectiva. Su éxito radica en que no intenta «reinventar» el sistema de salud, sino simplificarlo y estandarizarlo. Al enfocarse en la atención primaria, permite detectar problemas como la hipertensión, la diabetes o el daño renal incipiente mucho antes de que se conviertan en eventos graves, como un infarto o un accidente cerebrovascular.

Recomendaciones

Las enfermedades cardiovasculares no afectan a todos por igual. Las poblaciones con menores ingresos, ciertas etnias y aquellos que viven en áreas con mayores índices de privación socioeconómica tienen un riesgo desproporcionadamente mayor de padecer estas condiciones.

Para el ciudadano común, esto significa una mayor importancia en los chequeos médicos rutinarios para controlar la presión arterial y los niveles de azúcar en la sangre. Significa que, al acudir a su médico de atención primaria, el enfoque dejará de ser únicamente sobre un síntoma específico para pasar a una evaluación integral de su riesgo cardiovascular-renal-metabólico.

  1. Entienda sus riesgos: La salud del corazón, los riñones y el metabolismo están entrelazadas. No trate su diabetes o su hipertensión como problemas separados; ambos afectan a sus órganos vitales.
  2. Prevención temprana: No espere a tener síntomas para buscar atención. Las enfermedades cardiovasculares a menudo son silenciosas. Los controles anuales de presión arterial, glucosa y función renal son fundamentales.
  3. Adherencia al tratamiento: Si ya tiene una condición crónica, siga estrictamente su plan de tratamiento y las recomendaciones de sus médicos. La falta de control en una condición aumenta drásticamente el riesgo de complicaciones en la otra.
  4. Estilo de vida: Mantenerse activo, controlar el peso y reducir el consumo de sal siguen siendo los pilares básicos de la prevención. Los cambios pequeños pero sostenidos en su rutina diaria, como caminar 150 minutos a la semana, tienen un impacto profundo en su salud a largo plazo.
  5. Comunicación: El sistema de salud está cambiando hacia un modelo más integrado. Asegúrese de que todos sus proveedores de atención médica estén al tanto de sus condiciones, especialmente si está siendo tratado por diferentes especialistas.

Por: Dra. Karen Courville