Durante su discurso de incorporación, reflexionó que la UCI del futuro “no deberá medirse sólo en números, sino también por su capacidad para sostener la vida del paciente, la integridad del profesional y la responsabilidad con el mundo que compartimos”
Con información institucional
La Real Academia de Medicina de Galicia celebró en la ciudad de A Coruña la solemne sesión pública de recepción, como Académica Numeraria del sillón de Medicina Intensiva de Mónica Mourelo Fariña.
La actual jefa de este Servicio en el Complexo Hospitalario Universitario de A Coruña (CHUAC) es la primera en tomar posesión del sillón de Medicina Intensiva, en reconocimiento a todos los profesionales especialistas en cuidados intensivos de Galicia.
Al respecto, el presidente de la RAMG, el doctor Francisco Martelo Villar, afirmó que es “un orgullo” recibir a la doctora Mourelo “y una gran satisfacción, estar entre el reducido número de academias de Medicina, que crean un sillón de Medicina Intensiva en España”.
En nombre de la Corporación, realizó la contestación al discurso la Académica Numeraria de Neumología Carmen Montero.
En su discurso de ingreso, titulado El desafío de la Medicina Intensiva: sostenibilidad, conocimiento y excelencia, Mónica Mourelo abordó todos los retos de esta especialidad y definió a las “UCIS del futuro”. “Ocupar este sillón, de nueva creación, no representa únicamente una distinción personal; representa, sobre todo, el reconocimiento de la Medicina Intensiva como una disciplina imprescindible en la medicina contemporánea y su incorporación plena al espacio de reflexión, pensamiento y magisterio que esta Real Academia encarna”, indicó al comienzo de su intervención.
Desde su experiencia, la nueva Académica Numeraria afirmó que “las unidades de cuidados intensivos son, probablemente, el espacio que mejor refleja la calidad real de una organización sanitaria”, con diferentes retos.
Las UCIS verdes y la influencia de la IA
En el apartado de sostenibilidad, abordó la llamada “UCI verde” “que no surge como una extravagancia, sino como una necesidad. Sabemos que la atención sanitaria tiene una huella ambiental relevante a escala global, y que los hospitales, por su intensidad energética, su uso de materiales y la complejidad de sus cadenas de suministro, constituyen uno de los puntos críticos sobre los que actuar”.
La doctora Mourelo se refirió al desafío del conocimiento en la UCI del futuro, que “no deberá medirse sólo en números, sino también por su capacidad para sostener la vida del paciente, la integridad del profesional y la responsabilidad con el mundo que compartimos”.
De ahí el interés creciente por la inteligencia artificial, los sistemas predictivos y los gemelos digitales, “una línea de desarrollo que adquiere un especial interés en la Medicina Intensiva, donde la necesidad de tomar decisiones rápidas, con consecuencias inmediatas, exige herramientas que mejoren nuestra capacidad de anticipación sin sustituir, en ningún caso, el juicio clínico”.
Respecto a la excelencia, Mónica Mourelo afirma que desde su puesto como jefa de servicio de Medicina Intensiva del CHUAC, “he tenido la oportunidad de impulsar cambios que reflejan esta forma de entender la Medicina Intensiva. Uno de ellos ha sido la apertura de la unidad a las familias, estableciendo un modelo de visitas de 24 horas, los siete días de la semana. Esta decisión no fue únicamente organizativa; fue una declaración de principios”.
Cerró con un mensaje a favor de la vida: “la Medicina Intensiva no existe para exhibir la última tecnología. Existe para servir a la persona enferma en su momento de máxima fragilidad: para sostener la vida cuando es recuperable, para proteger la dignidad cuando la incertidumbre es extrema y para acompañar con humanidad cuando la recuperación ya no es posible”.
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