La Iniciativa de Paridad de Género de Panamá (IPG) muestras avances y desafíos, entre otros, que la participación de las mujeres disminuye al 37% en las Juntas Directivas y más de la mitad de las empresas aún no alcanza la paridad en estos espacios
Redación LWS
La Ley 56 de 2017 establece como meta una cuota del 30% de participación de mujeres en Juntas Directivas del sector público y de empresas público-privadas de Panamá.
Desde la fecha de la ley a la actualidad, hay avances y desafíos.
Entre otros avances, el 63% de las empresas panameñas cuenta con algún tipo de compromiso formal con la igualdad, frente a 37 % que aún no lo tiene, datos que reflejan una mayoría de empresas alineadas con los principios de equidad de género.
De igual modo, el 60% del empleo formal corresponde a puestos de trabajo ocupados por mujeres.
Sin embargo, la participación de las mujeres disminuye al 37% en las Juntas Directivas y más de la mitad de las empresas aún no alcanza la paridad en estos espacios.
Son datos del primer estudio nacional sobre liderazgo femenino en empresas privadas, el cual ofrece una radiografía inédita sobre la participación de las mujeres en posiciones de decisión y las políticas corporativas de equidad.
La Iniciativa de Paridad de Género de Panamá (IPG) presentó los resultados de este estudio, desarrollado por Stratego, con base en una encuesta de 111 empresas medianas y grandes.
“Este estudio marca un hito al brindar, por primera vez, una línea base sobre el liderazgo femenino en el sector empresarial. La evidencia es clave para orientar acciones concretas y fortalecer el compromiso con una mayor equidad en la toma de decisiones”, señaló Nayibe Farah, directora de la IPG.
Monique de Saint Malo Eleta, vicepresidenta ejecutiva de Stratego, subrayó: “La evidencia presentada constituye una herramienta estratégica para el sector empresarial, al permitir identificar avances y oportunidades concretas para fortalecer políticas que impulsen una mayor participación de las mujeres en los espacios de liderazgo y toma de decisiones”.
Por su parte, Gloria Lugo, representante del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Panamá, destacó: “Promover una mayor participación de las mujeres en los espacios de liderazgo no solo es una cuestión de equidad, sino también de desarrollo económico. Este estudio aporta evidencia clave para avanzar hacia empresas más productivas, innovadoras y competitivas”.
El estudio fue desarrollado con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en alianza con la Asociación de Directoras de Panamá (ADP), Sumarse y la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá (CCIAP).
La IPG subrayó que cerrar las brechas de género contribuye directamente a la productividad, la innovación y la competitividad del país.

Compromiso con la igualdad
De acuerdo con el estudio, este 63% de empresas con algún tipo de compromiso frente a la igualdad, refleja una mayoría empresarial alineada con los principios de equidad de género, aunque todavía existe un margen de mejora.
El 39 % han implementado una Política de Género, lo que indica un enfoque estructural y sostenido; el 21 % adhieren a los WEPs (Women’s Empowerment Principles), estándares internacionales promovidos por ONU Mujeres y el Pacto Global; el 11 % poseen el Sello de Igualdad, certificación que valida buenas prácticas en equidad laboral y el 7 % reportan otras iniciativas, mientras que 3 % participan en programas de IPG Panamá y 2 % en ISO 14001, vinculando igualdad con sostenibilidad.
Desde esta perspectiva, Panamá avanza hacia un modelo empresarial que cree en la igualdad. El reto deriva del 37% que debe adoptar compromisos formales.
Otra tendencia positiva es hacia la adopción de protocolos de prevención y atención al acoso y violencia en el ámbito laboral: el 55% de las empresas demuestran compromiso (Ver cuadro: Prevención del acoso, la única extendida)

Evolución hacia puestos de liderazgo

En relación con la participación de las mujeres en los puestos de liderazgo, se observa un incremento sostenido del 47 % en 2023 al 50 % en 2025, lo cual evidencia mayor presencia femenina en niveles estratégicos de gestión.
No obstante, persisten desafíos relevantes para consolidar estos avances. La participación de las mujeres disminuye al 37% en las Juntas Directivas y más de la mitad de las empresas aún no alcanza la paridad en estos espacios, lo que evidencia oportunidades para fortalecer la progresión del liderazgo femenino hacia los máximos espacios de decisión.
Además, una de cada cuatro empresas reporta menos del 30% de participación femenina en juntas, umbral de referencia establecido por la Ley 56 de 2017.
En cuanto a las acciones de promoción de la igualdad, estas continúan concentrándose en capacitación, con una menor adopción de medidas de mayor impacto, como políticas de inclusión, flexibilidad laboral o apoyo financiero.
Solo el 15% de las empresas cuenta con recursos específicos para estas iniciativas y cerca de un tercio no utiliza indicadores para medir avances en materia de género y liderazgo femenino.
Mismo potencial, distinto reconocimiento

Un artículo de los académicos José Manuel de Haro García y Mariano García Izquierda, en The Conversation España, titulado,Mismo potencial, distinto reconocimiento: por qué algunas mujeres directivas tienen que demostrar más, con base en un estudio de los autores, concluye “que los mismos rasgos no siempre producen el mismo retorno profesional percibido en hombres y mujeres. Dicho de forma sencilla, una misma puntuación en un rasgo asociado al liderazgo no parece interpretarse ni traducirse del mismo modo según quién la tenga”.
Analizan, entre otros aspectos, que “las mujeres líderes se enfrentan a una tensión persistente: si muestran rasgos comunales (empatía, colaboración, apoyo) pueden ser vistas como menos directivas, y si muestran rasgos muy asertivos pueden ser percibidas como menos congruentes con las expectativas tradicionales asociadas a la feminidad”.
En entornos directivos muy orientados al rendimiento, señalan los investigadores, la curiosidad de un hombre puede leerse como innovación, visión estratégica o inquietud intelectual.
“En cambio, esa misma curiosidad en una mujer puede ser interpretada de forma menos favorable, como dispersión, falta de foco o alejamiento de lo que se espera de ella”.
Se preguntan si a mujeres y hombres se les reconoce igual ante categorías como talento, ambición, curiosidad o coraje. Una discusión necesaria.
Redacción LWS

